Insomnia

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VI

Había avanzado unos cuantos capítulos. Un total de once mil palabras y contando en los primeros dos días de trabajo. El borrador parecía ir de maravilla. Había decidido darle un poco de gusto a Phillip, adaptando sus personajes de un ambiente adulto, a uno escolar. Si Phillip la presionaba a buscar lo “vendible” y lo “popular”, ¿qué mejor que una novela negra dirigida a adolescentes? Era una idea innovadora, poco vista en todo caso, más cuando tocaba los tópicos que planeaba tocar.

El teléfono sonó de inmediato. Maldita sea, a tan sólo unos minutos de acabar el pomodoro que tenía activo. Tuvo que detenerse, dejando la máquina de escribir a la mitad de una palabra para ir a contestar. Pudo estar molesta al respecto, pero se convirtió en una sensación de alegría al ver que era el agente de prensa de Hehet.

—Me alegra escucharte, justo estaba esperando tu llamada —dijo la castaña, apoyándose en la pared para descansar un poco su espalda, encorvada por la posición que adquiría al sentarse a escribir.

—Es bueno oír eso. Y, te tengo buenas noticias para tu proyecto —dijo Emily Sheppard, la agente de prensa de la editorial. Su trabajo consistía usualmente en conseguir notas periodísticas y entrevistas en medios como radio y televisión local para promocionar a los autores de la editorial.

— ¿Qué clase de noticia?

—Primeramente, la gaceta artística de Nueva York se enteró de tu proyecto, así que han agendado una cita dentro de tres meses para ser los primeros en leer tu novela y reseñarla. Qué mejor publicidad que una reseña de la gaceta artística, ¿no crees? —obviamente esa cita no hubiera sido posible sin Emily—. Segunda, pero no menos importante, escuché que Elis Lacort salió esta mañana del hospital.

— ¿Es en serio? No vi nada en las noticias —tomó de inmediato su celular, en busca de noticias referentes al bajista. Pero aun estaba todo en blanco.

—Fue algo demasiado privado, supondré. Solamente supe que salió, que su novia y el guitarrista del grupo fueron por él. Debe estar ya en su casa. Lo comento porque escuché que estás basando tu novela en un evento sobre la vida de Lacort.

—Ah, mira lo rápido que viajan las noticias en este medio —no le extrañaría que el mismo Phillip lo haya dicho, pero no era molestia. A fin de cuentas, eran colegas—. Sí, pero más que eso, es que es un poco raro lo ocurrido…

—Podría conseguirte una entrevista con él, ya sabes, para la revista musical Stomp´. Puedo enviarte a modo de reportera, y podrías hablar con él para sacarle algo de material para tu historia.

Emily brillaba por los métodos poco éticos y escasamente ortodoxos que utilizaba para conseguir citas, entrevistas, información, de todo. Incluso a Reba se le hizo una exageración lo de hacerla pasar por reportera. A muy pesar que Stomp también fuera publicada por Hehet —una mediana editorial, que realmente era más conocida por dicha revista que por su trabajo de agente para autores. Realmente, aun cuando sus libros solían ser vendibles y un éxito, la gente ni en cuenta tenía el nombre de Hehet al momento de adquirirlos, a menos que se tratara de un ejemplar de Stomp—, consideraba poco profesional enviar a entrevistar a alguien que realmente no se decantaba por el área de comunicaciones. Emily tuvo que convencer a Reba de hacerlo, recordando que era una de las salidas laborales de su carrera, y si bien recordaba del currículo de Bradley, en la universidad colaboró de esa manera en el periódico escolar.

Terminó aceptando a la petición de Sheppard, quien colgó para empezar a moverse y conseguir una entrevista con el bajista.

En el departamento de éste, Junko y Armand ya se encontraban terminando de acondicionar todo para Elis. Lo curioso de todo esto era que empezaban a tratarlo como a quien le habían cortado el pie, o como una mujer que había salido de una cesárea, como si no tuviera la capacidad de caminar.

—El doctor dijo que el movimiento me haría bien —protestó Elis al ver a los otros dos colocar almohadas en el sofá, en lo que Junko llevaba una manta tejida a mano para cubrir las piernas del mayor.

—Dijo que solo un poco de movimiento. Erisu se puede lesionar si hace mucho esfuerzo —la rubia lo corregía, dejando notar la preocupación por el bienestar de su pareja.

—Hazle caso a tu chica, Elis —repuso Leather, entregando el control del televisor—. Ya te has movido suficiente desde el hospital al taxi, del taxi al elevador y del elevador hasta aquí.

—Pero quiero caminar más. Vamos, fueron sólo unos cuantos lavados de estómago…

—Siete lavados, de una duración de como diez minutos cada uno, casi una hora en proceso, más el tiempo de reposo entre cada uno —Junko simplemente no lo podía tomar a la ligera—. Tu estómago está muy sensible, Erisu. Debe doler bastante cuando te esfuerzas. Por favor, permíteme cuidar de ti en lo que te recuperas. Permíteme hacer las cosas por ti y promete que descansarás.



Aris Meyer

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romances

Editado: 19.09.2018

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