Insomnia

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XII

El estado de salud de Elis no parecía mejorar en nada. Tuvo una breve llamada con sus padres, tras tanto tiempo sin saber nada más de lo que los medios contaban sobre el incidente del concierto. Y era irritante para el bajista hablar de ello. Peor aún el no poder convencer a sus padres que estaba bien, sobre todo hablando en la materia de su descanso. No por nada eran sus padres, y el asunto del insomnio los hacía incluso querer tomar el primer vuelo a Nueva York para verle. Pero Elis lo impidió.

Más que nada, porque de tenerlos en casa, no podría poner su granito de arena en la investigación del caso de Darya, que era el principal responsable de mantenerlo en vela. Desde que habló con la chica de la entrevista, y fue a exponer el tema con Turner, no había cambios novedosos en la información que poseía. Incluso Reba se dejó de comunicar durante ese periodo de tiempo. Y no podía evitar perder la esperanza con ello.

—Lacort, lamentamos que sea de esta forma, pero esta es una intervención —Mike anunció con voz solemne, mientras la banda, junto con Hannibal y Junko, se encontraban reunidos en la sala común del departamento de Elis.

— ¿Intervención de qué? —la pregunta del bajista no se hizo esperar, pues era extraño todo eso.

—Llevas semanas sin dormir —Leather era el más preocupado, y naturalmente sería él quien se encargase de reunirlos a todos—. Tus papás me llamaron para pedirme que me asegurara que estuvieras bien. Ellos lo notan, y no están aquí. ¿Cómo nosotros no notaríamos tu estado de salud?

—No me está sucediendo nada. Son cosas que se imaginan. Comprendo que suceda, casi me muero. Pero dejen de insistir en el insomnio…

—Nadie mencionó el insomnio, Erisu —Junko le interrumpió. Su mirada de preocupación estaba fija en él, quien volteó a verle con cierta sorpresa. No podía engañarlos, era obvio.

—Y bien, ¿nos vas a decir entonces qué te está pasando? —Mike, por ser el líder de la banda, se tomaba el papel bastante en serio. Por ello era de esperar también que tomara cartas en el asunto.

Elis resopló. Hizo su cabello, atado en una cola de caballo, hacia tras de su hombro.

—No mencionaba nada de esto porque tiene que ver con Darya.

—No, ¿cómo es posible que esto tenga que ver con ella? —el descontento general de la banda no se hizo esperar. Todos conocían la historia de la chica, y encontraban absurdo que relacionara su problema de insomnio con ella.

—Tiene que ver, mucho…

—Erisu cree que Darya fue asesinada, y que su asesino ahora está tras él —Junko explicó de forma breve el asunto. Ahora el silencio reinaba. Se habían extinguido las voces de protesta, dejando un espacio de absolutamente nada en menos de cinco segundos.

— ¿Asesinada? —Leather dijo de repente, rompiendo el silencio del momento. Se puso pálido al escuchar eso. Era solo una teoría, ¿cierto? Le costaba creerlo, era como una píldora difícil de tragar.

—Resulta que, hay una enorme investigación al respecto. Darya tenía una especie de doble vida, y quiero pensar que ella sólo fue la víctima de un loco, y no que estaba metida en algo ilegal. Descubrí hace poco que ella declaró ganar una cantidad ridícula de dinero.

—Pero eso no tiene sentido —Todd dijo de repente—. Cuando estás en algo ilegal, tendrías que ser un tarado de primera para declarar la posesión de dinero mal habido.

Elis pensó eso mismo. De hecho su silencio y su expresión de razonamiento dejaban ver que tenía también ese mismo juicio.

—Por eso pienso que ella no estaba en nada malo. Siento que debería hacer algo al respecto, pero ¿qué? Es algo demasiado grande para mí, me aterra pensar en ello.

—Deberíamos hablar con la policía —fue la sugerencia de Hannibal.

—Con un abogado, mejor —Mike sugirió a ciegas.

—Hay una probabilidad de que, si esto sale a la luz, estés seguro —Junko de repente habló, sembrando silencio nuevamente en cuanto los otros empezaban una discusión—. Es una táctica política. De esa forma aseguras tu vida de una u otra manera.

— ¿De qué hablas, Junko? —Hannibal fue el primero en interrogar. Ya había escuchado de esto antes, lo hacían algunos militantes de izquierda en países bajo dictadura al inicio de lo que parecían revoluciones.

—De que, si se vuelve un tópico público el asunto, de que hay alguien intentando asesinar a Erisu, y se dan detalles de lo que sucedió con la señorita López, aun si es alguien de poder o algo, será buscado hasta el cansancio, no solo por la policía, sino la prensa y los paparazzi.



Aris Meyer

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romances

Editado: 19.09.2018

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