Insomnia

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XV

—Por favor, mencione su nombre completo para el registro.

—Gavin Spencer.

— ¿Reside aquí en Nueva York?

—Sí.

— ¿Vive solo, o con más personas?

—Con mi novio y su hija.

— ¿A qué se dedica usted?

—Soy ilustrador en una editorial.

— ¿Sabe bajo qué cargos se le está deteniendo?

—Por el intento de asesinato hacia Elis Lacort.

—Así es.

Empezaba el duro interrogatorio de Gavin. Tal vez fue un error arrojar el ladrillo, de seguro que hizo algo mal al momento de esconder evidencia que lo incriminara. Pero ya estaba todo hecho. No había forma de escapar de esto, así que en sus adentro rezaba por el bien de Kurt y Katy.

—Por favor, díganos cómo fue que conoció al supuesto Heh, cualquier cosa que éste sujeto le haya dicho, todo.

—Supongo que él me vio alguna vez en la calle vendiendo mis pinturas. Estaba desempleado y necesitaba ayudar a Kurt a mantener a su hija. Así que, no lo sé, estaba muy desesperado y debía de mostrar esa imagen. Si no, ¿cómo supo que necesitaba dinero a toda costa? La cosa, es que un día encontré una nota en una barda que me habían encargado pintar, firmada con ese nombre. Era algo simple, decía algo como… «ganarás mucho dinero si vienes al callejón de la calle 32 a las once de la noche». Me dio mala espina al principio, pero estaba tan necesitado de dinero, y harto de trabajar tanto a cambio de maníes…

—Entonces fue a donde le citaron.

—Sí. El tipo fue rápido. Se vistió de negro por completo, con sombrero y todo. Parecía salido de una película noir. Y me dijo que su nombre era Heh. Dijo que había alguien a quien quería eliminar, y que me ganaría una fuerte cantidad si lo hacía. Cuando me dijo el nombre de Elis Lacort, al principio pensé que era un don nadie. Pero al aprender que era de una banda tan popular… me dio miedo. Aun así, me las arreglé para poder entrar. Lo lógico para mí fue disfrazarme de mujer para entrar, y logré hacerlo. Cuando le di a beber ese jugo… me dio tanto miedo, que por poco no dejaba la nota que Heh me dijo que dejara, la del hombre con cabeza de rana.

— ¿El tal Heh le dijo la razón por la que quería asesinar a Elis Lacort?

—No. Solamente dijo que era importante para él hacerlo, porque lo perdió de vista años atrás. Así que era importante hacerlo, pero yo no supe la razón del por qué.

—Y, aun sabiendo de quién se trataba, del lugar al que debía entrar, y que debía matar a esa persona, ¿por qué aun así accedió?

—Por ellos —Gavin agachó la mirada, se sentía cada vez peor—. Ya casi no teníamos qué comer. Katrina casi no tenía leche para tomar. Y de no ser que no tenemos qué pagar renta, estaríamos en la calle —la voz empezaba a fallarle—. Estaba desesperado, no podía permitir que Kurt trabajara, porque si no, nadie podía cuidar a Katy. Así que lo hice, haciéndole creer que el dinero era por un mural privado en casa de algún tipo aleatorio. Desde ese día empecé a tener un miedo terrible a que descubrieran que fui yo, pero fui demasiado cuidadoso al parecer, para que me atraparan hasta ahora.

—Señor Spencer. Si usted pudiera ver ahora al tal Heh, ¿sería capaz de reconocerlo?

—No lo creo. Estaba muy bien cubierto, y como dije en la nota, parecía fingir su voz. De todas formas, no se me quedan esa clase de características. Si le hubiera visto el rostro, posiblemente podría. Pero no puedo. No con lo poco que sé de él.

—Si hubiera una forma en que usted nos ayudara a capturar a Heh, ¿lo haría? A cambio, el departamento de policía de Nueva York le ayudaría con un trato para acortar su estadía en prisión. Usualmente le corresponderían treinta y cinco años de prisión por el intento de homicidio. Pero, si nos ayuda, podríamos reducirlo entre tres años a cinco, por complicidad obligada.

Gavin no subió la mirada por el momento. Era obvio cuánto le afectaba el asunto, su complicidad, la idea de ir sí o sí a prisión. Pero cinco años no sería mucho.

—Lo haré. Ayudaré cuanto pueda.

White, quien hacía el interrogatorio en ese momento, no hizo más preguntas. Salió de la habitación de interrogatorios y se reunió con el detective Turner.

—Bueno, tenemos al menos su cooperación. Creo que lo mejor sería liberarlo bajo libertad condicional. No permitir que deje el estado ni nada.



Aris Meyer

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romances

Editado: 19.09.2018

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