Insomnia

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XVI

Reba se quedó dormida a eso de las once, con la computadora a un lado, y su cuerpo mal puesto sobre el sofá. El estar esa noche en la casa de Kurt le salvó la vida, de forma literal. A los pocos minutos de haberse dormido, un ligero aroma a humo empezó a pasar por la puerta de la entrada del departamento. No era aun lo suficientemente fuerte como para despertar a alguien, pero paulatinamente iba acrecentándose su presencia, hasta que el olor a quemado fue en verdad insoportable. Ese mismo olor a quemado fue lo que le terminó despertando, abriendo la puerta entonces para solamente ser golpeada por una humareda de color negro.

Asustada y sorprendida, fue de inmediato a por Kurt y Katrina, despertando al chico, alarmada.

—Kurt, despierta. El edificio se quema —decía con cuidado de no espantar a la bebé, cosa que Kurt al final terminó provocando al despertar de golpe cuando escuchó lo último.

— ¿Se quema? Hay que salir de inmediato —dijo tomando a la niña en brazos, apenas pudo reaccionar tras despertar por completo.

Se levantó entonces con Katy entre brazos, quien por lo repentino y el tono de voz de su padre, despertó y empezó a llorar. Reba cubrió a la niña con una manta gruesa, pues no fuera a ser que las llamas entraran en donde estaban. De inmediato ella fue librando el camino hacia la ventana trasera, y salió para bajar la escalera de emergencia. No le fue tan difícil, pues los vecinos ya estaban empezando a evacuar también. Rápidamente los tres bajaron, mientras los bomberos llegaban por fin al lugar.

Tras unas horas, entre apagar el fuego, revisar que todos en el edificio estuvieran bien, y las posteriores investigaciones, se dio con la causa del incendio.

El departamento de Reba fue el sitio donde empezó, y al parecer un líquido flamable fue la causa.

—Puede que se haya vertido algo como alcohol, se le cayera un perfume. Algo de ese tipo. Y se le cayera una vela —el bombero intentaba parecer lo más lógico posible. Ver el suceso como un accidente y nada más.

—Pero, es imposible. Yo ni siquiera estaba, me encontraba en el departamento de junto —Reba explicaba, alterada.

Con esa declaración, tuvo que ir al departamento de policía a contestar un breve interrogatorio, pues el caso sonaba muy extraño. Por la mente no se le estaba pasando que, de hecho, parecía el mismo patrón en el que cierta persona muriera hace años.

Una oficial se hizo presente, haciéndola pasar a una oficina bien acomodada, aunque pequeña. La hizo sentarse y, tras ofrecerle una taza de café y un bizcocho, le preguntó.

—Bien, entonces, ¿usted no se encontraba en su departamento al momento en que el fuego inició? —dijo la chica trigueña, de ojos color avellana.

—No, no estaba allí. Fui al departamento de junto, porque mi vecino estaba pasando un mal momento, así que decidí hacerle compañía. A él y su hija —Reba aun sonaba consternada, sosteniendo con ambas manos el vaso de cartón que contenía el café.

— ¿Está segura de no haber dejado ningún líquido flamable regado o destapado? ¿Alguna vela encendida?

—Ni siquiera tengo inciensos en mi casa. Es imposible que haya habido algo como una vela o similares. Solamente tengo un agua de colonia, y la tengo guardada en un cajón.

—Y, ¿alguien que pudiera entrar a su casa? ¿Vive sola, o comparte el lugar con alguien?

—Completamente sola. Es mi primer departamento de soltera, si lo quiere ver de esa forma. Nadie pudo haber entrado. Y aun si pudieran, ¿qué razón habría para que encendieran una vela y derramaran perfume sin limpiarlo?

—Mire, lo que intentamos es descartar cualquier indicio de incidente casual o accidental. Porque, ya de por sí es muy raro que se iniciara el incendio de la forma en que aseguran los bomberos. Le diré algo, entiendo que sea traumatizante quizá, pero no queremos creer que haya sido algo como… un intento de asesinato.

Eso encendió una luz roja en la mente de la escritora, y miró de hecho con terror a la oficial.

—No, no se altere. Por el momento, sería bueno que fuera a descansar un poco. Ya es demasiado tarde, y si tiene en dónde pasar la noche, será mejor que se dirija hacia allá. De lo contrario, estas son las direcciones de algunos albergues donde podría pasar la noche. Sé que en esta ciudad es muy complicado encontrar lugar en un albergue, pero estos son de la jurisdicción de la policía.

A continuación, le dio la mujer la dirección de dos albergues, no muy lejanos. Le aseguró una cama para esa noche y las que hicieran falta, pues era obvio que no podría volver a su casa en mucho. Kurt, él tenía aun su departamento para llegar esa noche, y posiblemente ya estuviera ahí. Pero, ¿ir con él? Le asustaba que se tratara en serio de un intento de homicidio, porque, en caso de ser así, estaría arriesgando al chico y a la bebé.



Aris Meyer

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En el texto hay: asesinatos, misterio, romances

Editado: 19.09.2018

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