Irresistible Caos #2

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Extra #1

 

   —¡Mamá! —el gritó enfadado de Mia y como volvía a llamarme me hacía entender que no logró llegar a la parte no protectora de su padre como ella lo esperaba—. ¡Mamá!

   Me adentro a la casa buscando a la propietaria de esa voz que me recuerda mucho a la de mi mejor amiga y madrina de mis hijos.

   Mia apenas me visualizo al mismo tiempo que yo lo hice, camino a pasos apresurados hacia a mí, cruzándose de brazos y mordiéndose el labio inferior. Siempre que la veo pienso en lo parecida que era a Jayden, tanto en gestos, como en la apariencia. Con su cabello oscuro, sus ojos verdes y su carácter. Ambos se podrían dar la mano fácilmente pero dado a que él es un poco mucho sobreprotector con nuestra chica de diecisiete años, están en constante lucha, aunque siempre terminan por darse un abrazo y con mi esposo terminando con un No rotundo hacia ella.

   —Mamá, ya no puedo con él —se queja—. Ve y convénselo tú, a ti siempre te obedece. Eres su debilidad.

   Le sonrío negando.

   —Cariño por favor. Has tratado de persuadir a tu padre para que te deje ir a esa fiesta de graduación con Drake toda la semana, y no has podido, ¿Qué te hace pensar que con que yo vaya ahora y se lo diga, me hará caso? —le acomodo el cabello rebelde detrás de la oreja, ella me frunce el ceño.

   —Ya te lo he dicho, mamá —exclama—. Eres su debilidad, y no es justo que a Cayden siempre lo deja hacer lo que se le pegue la gana, y a mí no. Lo odio por sobreprotegerme.

   —Cayden ya está en la universidad —le recuerdo.

   —Lo mismo da, cuando vivía aquí todavía, se iba a muchas fiestas y papá lo apoyaba, pero yo quiero ir a una fiesta de graduación que se celebra dentro de la escuela, y tu esposo simplemente no me deja ir.

     —Es porque vas con Drake.

   —Debe superarlo. No puedo ser su niña por siempre, mamá.

   —Ante sus ojos, eres su niña y lo serás para siempre no importa cuántos años tengas, cariño.

   Mia gruñe.

   —Bueno, ¿me ayudaras a que me deje ir o no?

    Asiento y enseguida nos encaminamos hasta el jardín trasero donde Jayden está repasando a los perfiles de algunos boxeadores que piden que sea su entrenador, su manager. Hace ya bastante, Jayden se retiró del boxeo, dijo que la etapa de subirse a un Ring durante tantos años era siempre una experiencia extraordinario pero que era hora de dejar de dar golpes y ayudar a otros que les apasionen el boxeo tanto como a él.

   Jayden se mantenía en forma, los años no le pasaron una factura mayor como cualquiera hubiera pensado, tiene algunas canas visibles que no lo oculta puesto que le encanta. Sus ojos verdes es lo primero que me cautiva siempre que despierto y lo encuentro a mi lado.

   —Jayden Scott —llamo su atención, este levanta la cabeza de los papeles, me dedica una adorable sonrisa, pero la elimina al momento que se da cuenta que Mia me sigue—. Mi hija ha estado muy emocionada durante meses por acompañar a Drake a su graduación, ¿Por qué te cuesta soltar el cordón?

    Me pone los ojos en blanco.

   —Tu hija es mi hija también —vuelve a los papeles—, no me agrada la idea que mi bebé se vaya con ese mocoso.

   —Su nombre es Drake —le aclara Mia molesta pero manteniéndose detrás de mí.

   —Continúa siendo un Mocoso.

   —¡Jayden! —exclamo—. Deja esos malditos papeles y mírame a los ojos —intento sonar lo más enojada posible.

   Él lo hace sin protestar.

   Le pido a Mia que se mantenga en su lugar diciéndole que yo me encargaría. Me acerco a mi esposo, me siento en su regazo, me rodea con su brazo mi cintura sabiendo lo que se venía. Acerco mi boca a su oído para susurrarle:

   —Sabes que si no le das permiso, lo hare yo de todas maneras. Pero ella se sentirá mejor si tú también lo haces —llevo mi mano a su nuca para acariciarle—. Tendremos la casa solo para nosotros dos, te prometo que lo haremos en todos los rincones pero primero debes ceder.

   Ahora utilice mi modo seductor que casi nunca fallaba.

   Y hoy no sería la excepción lo deduje por la expresión de su rostro.

   —¿Crees que me convencerás con sexo? —murmura mordisqueándome la oreja.

   —Si —afirmo segura.

   —Entonces déjame decirte que estas en lo cierto —me besa.

    —Es repúgnate, pero supongo que lo has convencido, mamá —dice Mia.

    —Ve y avísale a Dreke que iras con él al baile —le responde Jayden pero antes que ella se diera la vuelta feliz, él le dio una advertencia—. Si no estás aquí antes de medianoche, iré a buscarte, y recuérdale a ese mocoso que soy una estrella del boxeo, que sabe a lo que se atiene si te llega a tocar un solo cabello.



Itsaldanat

Editado: 16.01.2020

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