Irresistible Error

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Capítulo 14

Danielle fue una de las primeras personas que conocí al llegar a Miami al igual que a Selene. Ella fue amable, educada y linda. Obviamente todo eso era pura fachada, detrás de esa sonrisa con dientes perfectos y blanco, ese cabello rojizo intenso y ese cuerpo de sirena se encontraba una…una…no voy a siquiera decirlo pues no merece la pena hacerlo, además se supone que no le guardo nada de rencor, debo recordármelo a mí misma una y otra vez. Levanto la barbilla y no bajo la mirada, yo pienso que en cualquier momento me la iba a encontrar de nuevo, así es la vida después de todo, mas no me imaginaba ni en un millón de años que sería de esta manera y en este momento específicamente.

¿Hermana de Duncan? Mi mente no podía procesarlo.

—Ella no es tu hermana —la primera en hablar es Selene apuntándole con el dedo a Danielle quien termina por bajar los últimos escalones y colocándose a un lado de Duncan.

—Ya lo sé —responde Duncan—. ¿Qué haces aquí, Danielle? Si Sophie te ve se enfadara contigo.

Bien. Me siento aliviada al saber que no es su hermana. Pero entonces ¿Qué es de él?

—He venido a recoger las ultimas prendas de ropa que me faltaban, como ya sabes me he mudado con mi nuevo novio y pues no quiere que me separe de él ni un solo segundo —le responde a Duncan pero clavando sus ojos color cafés oscuros en los míos, me atraviesa con su mirada de cínica.

Intenta hacerme sentir fatal. Pero por supuesto no va a conseguirlo.

—Mira, ellas son mis amigas Selene —señala a mi amiga—, y ella es Iris.

—Un gusto conocerlas, preciosas —Danielle se acerca a nosotras y extiende su mano derecha pero ninguna somos capaz de devolverle el “saludo”

Duncan nos mira extrañado. Lo entiendo a la perfección. Si yo estuviera en su lugar estaría igual.

La tensión va en aumento hasta que la puerta detrás de nosotros se abre. Nuestras miradas se van a ella y una chica con cabello castaño claro ondulado entra con una enorme sonrisa resplandeciente en su rostro, la chica no debe pasar los veinte años tal vez, con ella viene un pastor alemán. Mecánicamente al tomar conciencia de ello me alejo del pastor alemán.

—¿Qué hace la perra en mi casa? —la resplandeciente sonrisa de la chica desaparece en un abrir y cerrar de ojos al fijar su atención en Danielle.

—Pues acabas de entrar —le responde Danielle sin miedo.

—Eres una zorra barata —le espeta la chica acercándose a ella junto con el perro quien empieza a gruñir a Danielle y consigue intimidarla.

Yo también me siento intimidad al escuchar el gruñido del perro alemán.

Les tengo miedo a los perros desde pequeña. Desde que a los diez años un Rottweiler me ataco en la escuela, dejándome una cicatriz en mi hombro izquierdo. Hice un completo escandalo ese día por la mañana, grite tanto hasta que mis cuerdas vocales me lo permitieron, todo ocurrió tan rápido, apenas recuerdo como me lo quitaron de encima, me llevaron al hospital inmediatamente mientras oía las burlas y risas de mis compañeros de clases. A partir de ese día comencé a tener sueños recurrentes sobre eso. Cada vez que veo si quiera a un cachorrito, por más que me cause ternura y dulzura no me le puedo acercar. Es algo que ya se ha quedado conmigo.

—Ya me voy, haz que tu asqueroso animal deje de verme así —dice Danielle dirigiéndose a la puerta lo más lejos del Pastor alemán posible—. Adiós, primo —ella le lanza un beso al aire a Duncan y él solamente rueda los ojos y despidiéndose con una mano.

Y por fin se fue.

—¿Por qué la has dejado entrar? —le reclama la chica que debe ser ahora que lo pienso, Sophie la hermana de Duncan.

—Cuando llegue ya estaba aquí, Sophie.

Sophie rueda los ojos y se pasa sus dedos derechos por su cabello castaño largo con algunos mechones azules. 

—Debemos cambiar la cerradura —esta abre los ojos enojada y acercándose a Duncan y yo me alejo todavía mas, ella se da cuenta de mi—. ¿Eres alérgica?

Duncan, Selene y Sophia me miran detenidamente. Yo niego mirando al perro quien también está mirándome lo cual me causa escalofríos.

—No, me asustan un poquito los perros, todos.

—No te hará daño —me dice Duncan.

—Eso mismo me dijo Melissa Parker.

Todos inclinan la cabeza hacia un costado sin saber de quién estoy hablando.

Por supuesto que no lo saben. Melissa Parker fue la dueña del perro. Era una de mis compañeras de clases en cuarto grado.

—Te agradecía con el alma entera si no lo dejas que él se me acerque —le digo a Sophie tratando de dibujar una sonrisa amigable en mis labios. Mi voz es más bien temerosa y temblosa lo que me sale.

—Ve al jardín, Homer —Sophia le saca la correa al perro y este sale corriendo derecho hacia la puerta trasera de la casa o eso creo—. ¿Tranquila?

—Gracias —asiento, y agradezco.

Trago saliva contenida.

—Bueno ella es Sophie, mi hermana menor —la presenta Duncan.

Selene saluda a Sophie con un beso en la mejilla, las dos chicas ya se conocen. Yo me presento con ella y a primera vista parece muy simpática. Pero lo mismo pensé de Danielle y como resulto al final. Me mantengo al margen.



Itsaldanat

Editado: 24.08.2019

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