Irresistible Error

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Capítulo 15

Me quede gélida contra su pecho y mirando de reojo a ninguna parte ya que este me cubría por completo. ¿Debería de estar preocupada? Entre más lo pienso, más me convenzo de un sí.

—Max, exactamente, lo estoy mirando en este preciso instante —ni siquiera me fije cuando Jayden saco su celular.

¿Max? ¿Quién era Max? No me muevo, permanezco quieta, si es algún tipo de paparazi siguiendo a Jayden porque el chico es una estrella del boxeo no me interesa que me capten con él. Mientras permanezco pegada a él no puedo evitar sentir su fragancia me inunda, es un aroma de cítricos, cierro los ojos maravillada. Las frutas como la naranja, limón y el pomelo combinadas con las fresas son una de mis cosas favoritas de este mundo.

—No voy a lidiar con él —dice Jayden—, Intercetalo. Aprovechare la oportunidad para ir a mi coche. Tú me alcanzas más tarde.

Jayden cuelga el celular, lo sé porque vuelve a colocar su brazo libre a mi cabeza.

Pasan minutos eternos.

—Hora de irnos —dice finalmente Jayden llevándome a lo que parece ser un estacionamiento y yo simplemente lo sigo, no debería, pero al fin de cuenta lo hago.

Él abre la puerta del copiloto de su Jeep color negra y me invita a entrar, me muerdo los labios y durativa como es mi mente últimamente obedezco. Jayden no tarda nada en tomar el lado del conductor, encender el motor del Jeep y comenzar a conducir, no tenía la menor idea donde me estaba llevando, seguramente que a casa de Selene, pero luego recuerdo que él no sabe dónde estoy viviendo. Pasamos las palmeras de gran altura de la ciudad con una gran rapidez. No tiene miedo al momento de conducir como también de seguro no tiene miedo si un policía lo detiene por superar los límites de velocidad.

—¿No me dirás quien era la persona que nos estaba tomando fotografías? —interrogo apartando mis ojos de la ventanilla baja.

Jayden no aparta la mirada de la carretera, pareciera que su mente esta en otro lugar en vez de aquí mismo. Cuando se lo iba a preguntar nuevamente, abre la boca para responderme.

—Nadie —dice secamente—. Uno de esas mierdas que solo buscan cualquier excusa para tomar fotos y venderlos en revistas o esas porquerías, ya sabes. Eso me recuerda a la noticia que me mostró Selene.

Pero me entra la duda igualmente.

—¿Dónde me estas llevando? —pregunto.

—A mi departamento, ¿Dónde más? —me contesta con tanta tranquilidad mezclada con naturalidad que me deja con los ojos abiertos de par en par.

Suelto una risita ahoga.

—¿Por qué me llevas a tu departamento?

—Necesito ir a recoger algo. No te me agobies, te llevare a tu casa después —me dice echándome una mirada fugaz.

—¿Por qué mejor me llevas a donde vivo y luego sigues con tus asuntos? —sugiero.

Jayden sacude la cabeza negando, y sonriendo. No es una sonrisa que causaría escalofríos, todo lo contrario, es una sonrisa radiante, que podría hipnotizar a todo Miami de lo encantador que era. Pero a pesar de eso, yo no sabía quién era este chico, apenas sabía nada. Podría ser un asesino serial disfrazo de boxeador estrella o algo peor. Dejo volar a mi imaginación como suelo hacer la mayoría de las veces, niego la cabeza cerrando los ojos y suspirando, podría tener un mal presentimiento si fuera el caso, aunque en muchas ocasiones ni eso suelo tener al momento de protegerme de alguien.

Los edificios en la ciudad eran enormes y lujosos. Pasamos varios de ellos con el Jeep. Nos detenemos en un edifico de no más de diez o catorce pisos máximos. El edificio está ubicado frente a la playa, dejando ver la hermosa vista que todos los huéspedes tienen mirando desde sus ventanas.

Cuando me quise dar cuenta ya estábamos dentro del ascensor. Jayden marco el piso número diez. No me podía creer que estuviera yendo al departamento de una persona desconocida. No puedo reconocerme, pero utilizo el poco de optimismo que poseo y pienso que estaré en casa con Selene en un rato pequeño.

—Adelante —dice Jayden dejándome salir primera del ascensor.

—Bonito lugar —me atrevo a decir.

—Si —Jayden abre la puerta de su departamento y me deja entrar—. No es un lugar fijo.

—¿Por qué?

—Cosas mías, bonita —me guiña un ojo pícaro.

Lo miro enarcando una ceja.

—Como digas —respondo.

—Espérame aquí, vuelvo en unos minutos —me dice dejándome en el living del departamento.

Tomo asiento en el sofá de cuero verde manzana y reviso mi celular por las dudas que tenga algún mensaje de mi padre o alguna llamada perdida. Pero nada. Quería revisar otra cosa, sin embargo el celular se apagó, no tenía ni un solo por ciento de batería. Me relajo porque ahora tengo mi celular de regreso y ya no necesito comprarme otro.

Recorro con la mirada el espacio donde estoy. Hay una enorme ventana de cristal intacta que da la vista perfecta al mar. Me levanto del sofá y me acerco a ella admirando las aguas claras. La abro un poco dejando entrar el aire fresco y cálido a la vez. Miro si Jayden sale por unos segundos y tras no verlo salgo al balcón. Procuro no mirar hacia abajo directamente pues me entraría el pánico. Simplemente me detengo a mirar el mar.



Itsaldanat

Editado: 24.08.2019

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