Irresistible Error

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Capítulo 26

No pierdo el tiempo y le señalo el perro delante de nosotros, Jayden levanta los ojos, tarda unos segundos en comprender mi problema, niega con la cabeza, divertido. Me levanta despacio y con suavidad para colocarme nuevamente de pie.

—¿Le temes a los perros? —dice, y me pongo detrás de él como si fuera un escudo. Mi escudo humano.

No hace falta decir nada, ya que con mi acto le di la respuesta. Jayden se acerca al pastor alemán con gran seguridad. A él no parece tener intención de gruñirle como a mí. Entonces el problema vengo siendo yo.

—No hace daño alguno. ¿Cómo es que le tienes miedo a un animal tan lindo? —dice jocoso agachado e inclinando la cabeza a un costado mirándome.

Jayden clava su mirada fija en mí, abre la boca ligeramente, apenas, mientras acaricia al perro y este está contento. ¿Por qué me está mirando tan extraño? Poco a poco sus ojos recorren mi cuerpo de abajo a arriba, parece como si estuviera examinado cada parte. Capto como en la comisura de sus labios va dibujando una sonrisa diabólica.

—Ese vestido es tan excitante —dice, colocándose de pie. Luego mira alrededor, tras ubicar una pelotita, la lanza lejos y el perro va tras ella felizmente.

No puedo creer que me diga semejante cosa cuando casi me muerde un perro nuevamente. Me llevo la mano izquierda a mi hombro automáticamente para tocar mi cicatriz por debajo de la tela de mi vestido.

—Estas hermosa —me espeta guiñándome un ojo coqueto—. Más de lo habitual, claramente.

—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunto un poco más relaja que hace unos minutos atrás.

—¡Muchas gracias por decirme lo hermoso que veo también! —ironiza sonriéndome.

Esta de muy buen humor aparentemente.

—No creo que a Duncan le agrade demasiado verte en su fiesta de cumpleaños —me encojo de hombros.

Él arruga la nariz sin importar mis palabras.

—Tobías está aquí, y por lo tanto como buen hermano mayor debo vigilarlo.

Lo dudo mucho, sin embargo no lo cuestiono.

—¿Cómo sabias que me encontraba aquí afuera? —pregunto.

Antes de que pueda responderme, el perro vuelve con la pelotita en la boca al lado de Jayden, este se la da en la mano. Jayden da unos pasos para volver a tirar la pelotita. Valla que está muy guapo, o la ropa lo hace lucir así de atractivo o bien lo emana él mismo. No lleva puesta la gran cosa, solamente una playera blanca, una chaqueta de cuero negra desabrochada, pantalón vaquero color mostazo opaco. Y finalmente unos tenis negros. Casual. Podría dejar el ring por una pasarela si así él lo quisiera.

—Me vas a ojear —de pronto dice.

—¿Qué?

—Si continuas mirándome, me vas a ojear, bonita —se da la vuelta para enfrentarme. Vuelve hasta donde me estoy.

—No estaba mirándote —me defiendo cruzándome de brazos en defensa.

—Lo hacías.

—¿Cómo lo sabes? —interrogo.

Se ríe.

—Un sentido extra humano —dice, y se encoge de hombros.

—Bueno, piensa lo que quieras, tu “sentido extra humano” te ha fallado —miento sonriéndole inocentemente—. En serio, Jayden, ¿Cómo sabias que me encontraba aquí afuera? —repito la pregunta de hace unos minutos.

—No lo sabía —me dice—Te busque, no te halle y ya me iba alargar de este lugar, pero primero me tome el tiempo de revisar el patio trasero. Te encontré. Que suerte ¿no?

—¿Te ibas alargar? No que te ibas a quedar por tu hermano, “como buen hermano mayor”

—Soy un mentiroso, cúlpame —dice eliminando nuestra distancia, para tomarme por la cintura. Intuyo lo mucho que le encanta hacer eso conmigo—. ¿Ya te he dicho lo excitante y hermosa que te ves? —me murmura acariciando mi mejillas con la yema de su dedo pulgar delicadamente.

Mi corazón comienza a latir tomando más fuerza a cada segundo que pasa pegado a mi cuerpo.

—Muero de ganas por volver a sentir esos labios carnosos y dulces otra vez —cuando lo dice, un escalofrío agradable me recorre la espalda.

Estoy haciendo con él lo que nunca haría con nadie. Normalmente para dejar que me besara cuando quisiera cualquier persona, tardaría meses o al menos unas semanas, pero con Jayden es diferente. Me provoca cosas que no logro comprender. Quiero que lo haga, quiero que me bese sin decírmelo, sin preguntarme.

Su boca se va acercando a mi boca, pero este se desvía a un costado. Jayden sin aviso previo me besa el lóbulo de la oreja, una sensación de excitación se apodera de mí inmediatamente. Rodeo su cuello con mis brazos firmes. Ha tocado un punto sensible en todo ser humano. Al percibir que logro atraparme, deja mi oreja, y va dejando besos cálidos por mi rostro, hasta llegar directo a mi boca y lo atrapa besándome despacio, aumentado las ganas de nuestras lenguas para encontrarse y hacer lo suyo. No me importaba que estuviéramos en casa de Duncan, aunque tendría que importarme. Jayden sabe perfectamente cómo dominar si sentido común. Si es que lo tengo cuando estoy cerca de él, tal vez me lo quita apenas lo miro a esos ojos verdes tan fascinante.



Itsaldanat

Editado: 15.08.2019

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