Jamás: El comienzo (1)

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Capítulo 61

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                         ¡Fiesta, fiesta!

 

 

Doy gracias a Chuck por la obsesión de mi madre por la depilación definitiva y me visto con rapidez, hago una mueca con mis labios quitándome nuevamente el vestido y me estiro para tomar el frasco de crema corporal. Lo abro con cuidado y me pongo en el estómago para esparcir por el cuerpo. Espero unos segundos para que se seque la crema y ahora sí me visto, pero esta vez no me lo quitaré de nuevo.

Salgo del baño y camino hacia las escaleras con cuidado para bajarlas con rapidez, me dirijo hacia el lavadero que se encuentra a un lado de la cocina. Dejo las toallas para lavar y cuando me levanto oigo a mi mamá rezongar, ruedo los ojos y la miro.

—¿Todo está bien, ma?

—Sí. Solo son tonterías... —Dice caminando a la cafetera para servirse un café—, ¿Quieres uno, cariño?

—Sí, dos.

Mi madre me entrega los dos cafés y me observa con una gran sonrisa sobre sus labios rosados. Tomo los cafés y me siento en una de las sillas de la cocina para brindarle un poco de compañía.

—Te ves hermosa, Katherine.

Sonrío ampliamente al oírla.

—¿Alex y tú? —Pregunta alzando ambas cejas con un extraño movimiento en estas.

Río a carcajadas negando con la cabeza tan solo una vez ante el comentario de mi mamá. Pensé que ella sabía que Alex es homosexual, pero al parecer no lo sabe. No soy quien para decirle o aclararle eso a mi madre y creo que a ella no debería de importarle tampoco.

Hago una mueca con mis labios y bebo un poco de mi café, bajo la taza y la miro fijamente a los ojos. Le dedico una pequeña sonrisa.

No comprendo a mi madre. Hay cosas que sinceramente no las entiendo, quiero hacerlo, pero no puedo. Hay algo que me impide comprender lo que ella me trata de decir, pero de algún modo trato de hacerlo.

—No.

—¿Adónde irán? —Pregunta luego de beber un poco de su café.

—Vamos a salir, no me esperes temprano —Niego poniéndome de pie alisando mi vestido—. Quizás vaya a la casa de Alex a dormir hoy, por eso.

Ella asiente con la cabeza y lava su taza de café. Gira para verme y levanta una de sus manos para que me acerque a ella, sonrío y me acerco a ella.

—Diviértete —Deja un beso sobre mi frente.

—Gracias, ma. Igual tú... —Le guiño un ojo y agarro las tazas.

—¡Katherine!

Me encojo de hombros.

Suelto una gran carcajada subiendo las escaleras.

Abro la puerta de mi habitación y tomo asiento junto a Alex, le entrego su café y lo miro a los ojos con una pequeña sonrisa sobre mis labios.

¿Qué pensara si le digo lo que mi madre me preguntó?

—¿Sabes lo que me preguntó mi mamá? —Pongo una cara de intriga.

Él alza ambas cejas negando con la cabeza.

—No, ni la menor idea…

—Me preguntó si tú y yo estamos en algo, bueno…Lo hizo con sus palabras extrañas, pero yo entendí que me preguntó algo como eso —Le explico con suma sinceridad.

Observo los ojos de él.

En ese momento, se acomoda el cuello de su atuendo y me mira a los ojos.

—¿Qué?

Noto que está como en un tipo de shock extraño.

—Mmm… Ya te dije, no me hagas repetirlo.

Él suelta una carcajada sonora y niega.

—Una locura. Yo quiero a mi bello James.

Sonrío amplia al oírlo hablar así de James. Me resulta adorable, no entiendo por qué a mí no me pasan estas cosas.

—Lo sé y son completamente adorables juntos.

Él se acerca y toma mi mano con una pequeña sonrisa sobre sus labios.

—Tranquila, en algún momento te ocurrirá y lo sé.

Alex parece estar muy seguro de sus palabras, pero yo no las puedo creer con facilidad.

—No importa… Hablemos de otra cosa —Me encojo de hombros.

Él asiente.

—¿Lista? —Me pregunta.

Hago una mueca con mis labios y niego con la cabeza tan solo una vez.

—¿Sabes maquillar? —Pregunto esperando que me diga que sí.

Él deja de beber su café y lo pone sobre la mesita de luz.

—¡Por supuesto!, sabes que hice un curso.

Hago una mueca con mis labios y niego.

—Bueno... Ahora lo sé, adelante...

Alza ambas cejas al oír mis palabras.

—¿Querés que te maquille para hoy?

Asiento con la cabeza.

—No mucho, sabes que no me gusta.

—Tendré que usar lo que tienes, porque no tengo mis cosas acá.

Asiento con la cabeza tan solo una vez y me levanto para tenderle la mano y caminar hacia el armario. Él mira todo sin comprender, abro la puerta que se encuentra en el fondo del armario y lo hago entrar primero.



Byther

Editado: 16.08.2019

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