Jamás: El comienzo (1)

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Capítulo 19

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                               ¿Y ahora?

 

 

Alzo ambas cejas perfectas al oír lo que salió de sus labios. Me percato que el vehículo que se encontraba detrás nos pasó, y no fue el único. Tres vehículos con adolescentes ebrios se encontraban delante del vehículo de Javier. No me gusta para nada la situación, debo confesar que toda esa locura me había hecho olvidar por completo lo que salió de los labios de Javier con respecto a su país.

—¿A dónde vamos? —Pregunto con el ceño completamente fruncido. No me gusta mucho lo que está sucediendo y siento que estoy haciendo todo realmente mal.

El vehículo de Javier y los otros tres se detuvieron en lo que parecía ser una gran cabaña, mejor dicho una mansión con forma de cabaña de verano. Mi ceño se encuentra completamente fruncido ya que no logro entender lo que estaba sucediendo.

Dentro de la cabaña había muchas luces de colores neón que iluminan todo a su paso como rayos láser, me llama mucho la atención la música que inundaba cada pared de ese lugar. Evidentemente, era una gran fiesta y al ver a mujeres ebrias en el suelo junto con botellas que contenían alcohol me dejó bien claro que mis pensamientos sobre las tonterías de fiestas eran ciertas.

Javier tenía razón con respecto a la música, pero el ambiente en el que nos encontrábamos es horrible; por suerte todavía no había bajado del vehículo y no sé si me atrevo a bajar luego de ver toda esa verdadera locura llena de caos y desesperación de aquel crudo ambiente fiestero. Yo no me considero parte de ese mundo, soy muy diferente a esas mujeres tiradas en el suelo casi muertas, pero aun así siguen viviendo.

¿Cómo es posible?

—A nadie le importa eso. Este es nuestro mundo y no lo disfrutas como deberías, eres tan... Tan… —Dice Javier señalándome con la cabeza como si hubiera algo malo en mí—. Tú.

Alzo ambas cejas mirándolo y luego bajo la mirada a mí misma.

¿Qué hay de malo conmigo?

—¿Tan yo? —Levanto la mirada del suelo y lo miro a los ojos—. ¿Tú y Paul hacían estás cosas?


—Por supuesto —Responde sin ganas y luego agrega—: Siempre, es más... Seguramente debe estar aquí con Laby.

Al oír que Laby estaría junto a mi prometido niego con la cabeza tan solo una vez, siento como mechones de mi cabello me obstaculizan la mirada. Me acomodo en el vehículo y llevo mis manos hacia mi cabello, siempre venía preparada para lo que fuera por ese motivo saco de mi muñeca una colita para el cabello y me hago un rodete elevado y claramente elegante para la ocasión. La colita tenía pequeñas piedras que parecían ser unos pequeños diamantes, evidentemente no lo eran.

Me observo en el espejo del retrovisor y luego lo miro a los ojos por unos pocos segundos.

—Vamos, no tengo toda la noche —Murmuro más contenta.

Javier se lleva la mano a la boca, noté que estaba riendo de mis palabras. Ruedo los ojos sin darle importancia y abro la puerta del vehículo para salir, sabía que él no me iba abrir la puerta aunque fuera el fin del mundo. Él no tardó mucho en bajar, me acerco a él y lo miro a los ojos con una pequeña sonrisa sobre mis labios. Acomodo mi atuendo, lo bajo un poco.

—¿Hasta dónde pretendes bajar eso? —Pregunta con la mirada sobre mi cadera.

Me encojo de hombros y suelto mi atuendo para tomar el rostro de Javier entre mis manos, simplemente para que mire mis ojos. Lo suelto con cuidado y niego con la cabeza esperando que de ese modo comprenda que no me puede ver como una más.

—No lo sé, no estoy cómoda con esto —Le respondo con sinceridad.

Él asiente acercándose a mí. Lleva sus manos hacia mi atuendo y con sus manos simplemente rompe las mangas largas con brutalidad, las une con un simple nudo y lo coloca detrás de mí cuello. Regresa al vehículo con el ceño completamente fruncido y se recuesta buscando algo en el asiento trasero, cuando lo encuentra levanta su mano, parece que estaba sosteniendo un labial rojo neón. Se baja del vehículo y camina hacia mí, con una gran sonrisa sobre sus labios comienza a pintar parte de la tela de mi atuendo y al terminar con la tela pinta mis labios con sumo cuidado. Debo confesar que no esperaba eso de Javier.

—¿Qué fue todo eso? —Pregunto completamente estupefacta.

Él simplemente niega con la cabeza.

—Magia.

Asiento una vez y le sonrío.

—¿Y ahora?

—A divertirse como una persona de tu edad, no tienes ochenta años, London.

Lo miro a los ojos con el ceño completamente fruncido al oír que me llamaba por mi apellido, eso no me gustaba en lo absoluto.



Byther

Editado: 16.08.2019

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