Jamás: El comienzo (1)

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Capítulo 47

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                           No es momento

 

 

Mi mamá se acerca con rapidez y me toma con cuidado. La miro en los ojos negando con la cabeza tan solo una vez, mis ojos se encontraban completamente cristalizados, ya que no podía hacer nada al respecto.

Ni siquiera sé a dónde se dirigió para poder detenerlo antes de que sea demasiado tarde. Lamentablemente, ya era demasiado tarde para hacer algo y detenerlo, ya no había nada que hacer. Aunque quisiera hacer algo y ayudar sería imposible.

—Tienes que descansar, mañana empiezan las clases y no preparaste nada, Kath.

—Mamá...

—Tu madre tiene razón, tienes que irte a dormir —Comenta mi papá adentrándose a la conversación.

—Pero... —No termino mi oración.

—Katherine, no es momento.

Con cuidado Alex y James se acercaron a mí para ayudarme a subir las escaleras con cuidado. Giro viendo a mis padres con lágrimas que se desprenden de mis ojos y les dedico una pequeña sonrisa.

Ellos no comprenden lo que yo estoy pensando, ellos no lo saben y no le importa lo que le suceda a Javier, pero a mí sí me importa y mucho más de lo que podría haber imaginado hace un par de días.

—Buenas noches... —Susurro subiendo las escaleras.

Al llegar a mi habitación me recuesto sin importar mi atuendo o que mis amigos estén a mi lado. Abrazo la almohada con fuerza sintiendo mis lágrimas caer con desesperación, mi respiración está agitada por tanto llorar, pero aquel horrendo nudo que siento en mi abdomen lentamente subiendo a mi garganta no desaparece, el dolor y miedo que siento no tiene comparación alguna.

James se sienta sobre la cama y acaricia mi cabello tarareando una canción para tratar de tranquilizarme. Noto que Alex se encontraba caminando de un lado al otro haciendo mi maleta para la última clase de psicología, solo me quedaban dar dos finales y uno de esos era mañana en la noche.

El último sería en dos días y ya seré una joven de veintiún años de edad psicóloga. Tan solo dos finales y empezaré mi vida, sé que todo cambió drásticamente en una noche y ahora solo me queda seguir adelante por mis sueños.

—Muchas gracias... —Susurro limpiando mis ojos.

—Duerme, mañana te llevaré a tu final ¿Sí? —Pregunta Alex dejando el bolso listo a un lado.

Asiento con la cabeza y limpio mis lágrimas, sé que no cesarán, pero por lo menos trato de hacer lo mejor posible. Levanto la cabeza de la almohada y sonrío mirándolos fijamente. Se veían muy lindos juntos, había algo en ellos que me da seguridad y paz. Es extraño, es un sentimiento que no pensé que podría tenerlo.

—Nuevamente, muchas gracias.

—No tienes que agradecer nada —Por fin abre la boca James.

Alex sonríe como un completo enamorado al oír al amor de su vida.

Los chicos me saludaron y salieron de la habitación, logro oír el motor de la camioneta de Alex y supe que estarían bien.

Me acomodo en la cama y cierro mis ojos tratando de descansar, tengo que dormir y estar en perfectas condiciones para el final de mañana. Abro los ojos de golpe y puse la alarma para levantarme temprano y estudiar un poco, por suerte, el final que daré es más práctico que teórico.

—Duerme, Katy... —Murmuro para mí misma cerrando nuevamente los ojos.

Sé que me será complicado poder dormir sabiendo que Javier puede estar en medio de la calle muerto. Quiero dejar de pensar en lo peor y pensar que él ya está bien, está sentado cómodamente sobre un sofá con su bebida alcohólica favorita sobre sus manos.

¿Por qué me preocupa tanto este hombre?

Nunca antes un hombre me había sacado el sueño o las ganas de hacer lo que me gusta.

Tengo que aceptarlo… Tengo que aceptar que Javier realmente me gusta.

 

 

 

 

 

 

 

 



Byther

Editado: 16.08.2019

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