Jamás: el comienzo (1) ¡en corrección!

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Capítulo 21

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                           No escuches

 

 

Mi ceño se encontraba fruncido al ver la acción de Elena, no me gusta mucho, ya que parecía estar callado a su propio novio el cual me había dado una respuesta concreta de la situación.

Al parecer, todos la llaman Ellie a Elena, supongo que debería ir a descubrir por mí misma lo que estaba sucediendo allá arriba y no pensar en lo peor como una novia completamente celosa. No entiendo porque siempre debo pensar de esa manera horrible y no de una bonita.

Sé que Paul y Laby eran amigos, y por lo que me había comentado mi prometido el novio de Laby es Javier. Supongo que arriba están planificando algo interesante para la boda o algo así, tengo que pensar de esa manera. Quiero pensar de esa manera.

Me pongo de pie como un resorte y comienzo a caminar hacia la escalera que daba hacia arriba. Comienzo a subir los escalones con cuidado en mi pisar, ya que había muchas personas ebrias tiradas por ahí. Mis zapatos se pegaban con algo pegajoso... Mejor no mirar.

—¡Eres un jodido idiota! —La voz de Laby se había presente con cada escalón que subía. Su tono de voz me dejó en claro que evidentemente está completamente enojada con lo que estaba sucediendo allí—. ¿No puedes dejarme en paz? ¡Déjame vivir!

—¿Yo? —Responde Javier con su voz cortada—. ¡Vive! —Sube el tono de voz.

—Si, tú.

Un bufido sale de los labios de Javier, lo logro oír como si estuviera a su lado en ese momento—Laby... ¿Cómo puedes? ¿Quieres vivir? Hazlo, vive, pero no cagues a otros en la búsqueda de tu felicidad.

—Será mejor que cierres la boca, no tenéis nada que hacer aquí. ¡Vos y tus amigos deberían estar en su mundo y dejar a los vivos vivir! —Exclama la reconocida voz de Paul completamente ebrio.

Niego con la cabeza.

No comprendo absolutamente nada de lo que estaba sucediendo. Cuando por fin llego y estiro mi mano para abrir la puerta ya era demasiado tarde. Javier la abre de par en par dejándome ver una imagen que nunca había pensado ver. Ahí estaba Laby junto a mi prometido anda a saber lo que estaban haciendo antes de que Javier llegara a la habitación.

Javier baja la mirada y simplemente sale del lugar disparado como hubiera hecho yo, pero lamentablemente mis pies se habían pegado al suelo.

Laby se encontraba acomodando su ropa y Paul igual.

Mis ojos se cristalizaron inmediatamente y niego con la cabeza.

Paul ni siquiera se había enterado de mi presencia.

Mis mejillas se encuentran bañadas en lágrimas, azoto la puerta y bajo las escaleras como si no hubiera un mañana. Camino decidida a la tina de la cocina y agarro una botella de cualquier cosa, ni siquiera me detuve para ver la fecha de vencimiento. Comienzo a tomar, sintiendo como el calor bajaba por mi garganta. Me recuerda a tomar con rapidez un mate. Unas manos tomaron la botella y me hicieron mojar completamente.

—¡Hey! —Giro para verlo y era él.

—Esta no es la solución, Katy —Comenta Javier.

Asiento con la cabeza. Sé que él tenía razón, pero ya era demasiado tarde para pensar. Ya estaba ebria, no me había percatado de todo lo que me había tomado de la botella.

Suelto una gran carcajada de mis labios y niego con la cabeza.

—Ellos nos engañaron, ¿y yo tengo que moderarme? —No reconocía mi propio tono de voz. Estaba cubierta de alcohol.

—No escuches, Katy. Hay cosas que no vas a entender, eres joven y no tienes que hacer un escándalo. —Me responde observando fijamente mis ojos.

Niego con una gran sonrisa torcida y me abalanzo sobre él para lograr tomar la botella, quiero terminarla y quizás de ese modo ahogar mis penas. En las películas y libros los hombres hacen eso y las mujeres se hinchan con helado, en este momento no tengo helado así que tomo lo que encontré.

Javier antes de que yo pueda tomar la botella la hizo a un lado y niega.

—No, ya es demasiado.

—¡Yo digo cuando es demasiado! —Le grito en la cara—. ¡Dámelo!

—No te daré nada, ya es hora de salir de aquí.

Alzo ambas cejas y niego tomándolo de los hombros. Yo no me iría hasta terminar esa y las botellas que yo quiera terminar. Niego con la cabeza mirando sus ojos amielados con una sonrisa boba sobre mis labios.

—Vete tú, yo estaré aquí hasta que yo quiera estar... —Susurro sintiendo como la habitación me daba vueltas—. ¿Qué me pasa?

El ceño de Javier se frunció sin comprender.

—No lo sé, ¿qué tienes?

—Todo gira... Exceptuando tus ojos de perrito triste —Sonrío de una manera extraña.

—Estás ebria, eso te está pasando —Dice él en voz baja.

—¡No me grites!



Byther

Editado: 16.08.2019

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