Jamás: el comienzo (1) ¡en corrección!

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 22

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                         Mi primera resaca

 

 

Abro mis ojos con cuidado y me separo del pecho de Javier, por suerte soy rápida y ya tengo entre mis manos la botella de alcohol. Llevo el pico de la botella a mis labios y nuevamente me la quitó con brusquedad en su accionar, toda su vida seguramente hará eso con todos. Con razón Laby no lo toleró.

—Hey, ya basta quiero seguir bebiendo y aunque tú no lo quieras sé que puedo hacer lo que yo quiera. —Digo con mi voz resbaladiza y una sonrisa torcida sobre mis labios—. ¿Qué es lo que sucede? —Pregunto.

Me alejo un poco de él, necesito aire y él lo estaba consumiendo completamente. Me siento en el suelo sin importar nada, en ese momento me doy cuenta que no era tan diferente como las ebrias que estaban igual que yo en ese momento. Me estaba criticando a mí misma.

—No importa lo que sucede o sucedió. Tienes que pensar en el presente, ya es tiempo de seguir con tu... —Javier no termina su oración. No comprendo que pasaba por su mente en ese momento.

Niego con la cabeza tan solo una vez. Abrazo mis piernas sin poder dejar de pensar en lo que había visto hace tan sólo un par de segundos atrás. Siento el calor del cuerpo de Javier a mi lado y apoyo mi cabeza sobre su hombro, lágrimas caen de mis ojos creando un nuevo camino de sal sobre mis mejillas. No puedo comprender cómo Javier estaba ahí sin estar afectado, al menos eso es justamente lo que parecía a la distancia en la que nos encontramos.

Javier parece no estar tan mal ante lo que paso, pero dentro de mí estoy segura de que eso también le tuvo que haber dolido. Su novia de toda la vida lo había engañado con su mejor amigo, eso es… Horrible.

Cierro mis ojos y murmuro—: Jamás...

No tengo palabras para describir lo que ambos sentimos. Yo sé lo que siento y es un dolor infinito, pero no puedo hablar por Javier. Quizás sé como puede sentirse, pero son solo pequeñas conjeturas creadas por lo que yo siento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

____________________

 

 

 

 

 

 

 

Abro mis ojos notando que seguía en ese lugar, pero me encontraba en lo que parecía ser un balcón. Me levanto con cuidado de la hamaca paraguaya en la que estaba durmiendo hace unos... No tengo idea del tiempo que pasó. Bajo la mirada, había una gran piscina inflable llena de botellas. Camino decidida y tomo un par de latas de una bebida alcohólica que nunca había visto en los supermercados, ni siquiera me fijo la fecha de caducidad. El fuego baja por mi garganta, era diferente y agradable.

Observo la piscina que se encontraba en medio del jardín debajo del gran balcón y sonrío. Debo confesar que me estaba divirtiendo con tan solo ver a las personas que se lanzaban al agua, parecía que nada les importaba en ese momento. Me pregunto si soy capaz de hacer algo como eso, ¿Por qué aún estando ebria me preocupa todo?

Oigo unos pasos de una persona subiendo a donde yo estaba, giro y me encuentro a James, Leonardo, Elena y otro joven que no reconocía. Saludo con la lata sobre mis manos y sonrío notando que ellos se acercan con lentitud hacia mí. El joven que no reconocía se quedó alejado, parecía estar calculando algo, ya que sus pupilas se movían de un lado al otro con nerviosismo.

—¿No era que la lata de gaseosa era mejor? —Pregunta James con una gran sonrisa sobre sus labios. Tenía una manera bastante extraña de sonreír, pero yo no era quien para criticar aquello.

—Ya no, ahora me doy cuenta que cualquier cosa es mejor —Respondo dándole el último trago a mi bebida—. ¿Qué hacen aquí?

—Nuestro amigo está pensado en lanzarse a la vida o quedarse con nosotros —Responde Leonardo y luego observa fijamente los ojos de su novia—. ¿Y tú? —Le pregunta.

No tengo la menor idea de lo que estaba sucediendo, pero no tenía que saber...
Observo como una sombra negra corría con rapidez hacia el borde del balcón y se lanzaba de un gran salto a la piscina. Alzo ambas cejas sin poder crecer lo que había visto, camino a paso rápido al borde del balcón y noto el cabello negro de Javier. Había sido él, él se había lanzado a la piscina.

—No lo sé... —Murmura Elena.

—Deberías saberlo, es muy importante. Soy yo o tu hermana... —Leonardo parece ponerle bastante obligación a lo que Elena debía escoger.

—Leo...

—Yo sí. Ya sé lo que voy a hacer, y morir no es lo que realmente quiero... Nos veremos en otra oportunidad —Exclama el sujeto que no reconocía y simplemente baja las escaleras para retirarse del lugar.



Byther

Editado: 16.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar