Jamás: el comienzo (1) ¡en corrección!

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Capítulo 25

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                             Cállate

 

 

Las personas se comenzaron a juntar para lograr oír lo que estaba sucediendo en el viñedo. Yo estaba dentro y Elena en la puerta, aún no había ingresado al lugar. Su mirada era de odio y poseía millones de emociones dentro, no comprendía lo que estaba sucediendo o cuál era el plan de esa locura que solo ella tenía idea.

No paraba de llamarme zorra y lo estaba sintiendo dentro de mí, sentía que ella tenía razón con respecto a su adjetivo calificativo que me otorgó en esa noche. Me siento de ese modo, después de lo que hice ya no sé qué pensar con respecto a la verdad, con respecto a mi verdad.

No puedo hacer que su voz calle, en ese momento me percato que no era tan diferente a Laby. Recuerdo que la primera impresión de Elena me había dejado bien claro que ella era muy diferente a su hermana, pero ahora puedo notar que son iguales.

No logro comprender que de una joven tan fina de despliegue de sus labios aquellas asquerosidades, toda mi vida guardo silencio y no dije ni una sola grosería o como dicen los niños: malas palabras.

—¡Zorra! —Grita con todas sus fuerzas la pequeña Elena.

Niego con la cabeza

—No...

Las personas que nos oían gritaban contra mí, todo el mundo parecía odiarme y buscar pelea con todo lo que estaba sucediendo. Yo nunca había peleado y no sabría qué hacer si Elena se lanzaba contra mí para atacarme. No tengo a nadie a mi lado, tampoco es que tenga que tener un salvador. Sé que yo puedo salvarme a mí misma, sé que soy capaz de todo lo que yo me proponga.

—Tienes prometido y te revuelcas con el mejor amigo —Un aplauso sarcástico de parte de Elena es oído—. Si eso no te convierte en una gran zorra no sabría lo que eres.

—No es as... —No me deja terminar con mi oración ya que ella comienza a hablar nuevamente.

—¿No es así? —Pregunta entre risas y gira para ver al público. Su vestido marrón gira junto con ella, parece una pequeña princesa—. ¿Creen qué no es así?

Todas las personas en unísono gritaron: No.

—Tú no sabes toda la historia, y ninguno de ellos —Digo con el tono de voz alto para que todos me puedan oír con claridad.

—Cuenta. Lo único que yo vi fue que eres una zorra, seguramente que si llegaba unos minutos más tarde le estarías pidiendo más. ¡Zorra! —Las palabras de Elena eran mucho más dolorosas de lo que yo creía.

Nunca imagino que unas palabras serían mucho más dolorosas que una bomba que estalló frente a ti. Estaba aturdida, estaba destrozada y no comprendía nada de lo que estaba sucediendo. Simplemente trataba de seguir adelante con esa locura, ¿Era una locura? ¿Qué estaba sucediendo?

Oigo un caballo al galope acercarse por el otro lado del viñedo, no comprendo lo que estaba sucediendo simplemente oía los murmullos de las personas contra mí; los pasos rápidos y ruidosos del caballo me dejaron en claro que evidentemente sería mi final.

Lo único que deseo es salir corriendo de ese lugar, como cuando era pequeña y lo único que deseo era callar a los que me criticaban. Ya no era una niña, pero lo que quería era lograr no oír más las palabras de esas personas que no reconocía.

Personas que nunca había visto en mi vida, me siento sin esperanza y sola contra todas las personas. Siento como unas manos fuertes me tomaron de la cadera, no me di cuenta que ya me encontraba sobre el caballo negro hasta que a lo lejos vi a esas personas que están pendientes de mis actos.

—Todo está bien —Oigo la voz de Javier, sabía que era él—. ¿Todo está bien, Katy?

Niego con la cabeza tan solo una vez. Si no estuviera sobre el caballo ya estaría muy lejos de él, él se había ido y me dejó a enfrentar toda la situación horrenda que había sucedido en ese momento.

No comprendo la razón, tenía muchas preguntas para hacerle, pero mi alma estaba destrozada en el suelo y ese caballo la estaba pisando con cada paso que daba.

Giro para ver los ojos amielados de Javier y frunzo el ceño sintiendo que era incapaz de decir o preguntar lo que estaba sucediendo. Simplemente lo estaba observando como una completa boba y sabía bien que eso es lo que soy: una completa boba. Quería que se detenga, pero el caballo cada vez galopeaba mucho más rápido.

—Me dejaste sola, detenga el caballo. ¡Javier! —Exclamo pagándole en el pecho para lograr liberarme de él.

—Katy, estaba buscando a Lluvia.

—Vete con tu lluvia, déjame de una vez por todas, Javier.

Mi ceño se frunció inmediatamente al oír lo que salió de los labios rosados del joven que aún me sostenía para no caer de aquel gran caballo.



Byther

Editado: 16.08.2019

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