Jamás: el comienzo (libro 1)

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Capítulo 50

 

 

 

 

Primer final

 

El sonido de la alarma me despierta. Es un pitido insoportable que llega a mis oídos, puedo sentir como mis pies se mueven con cuidado y saco mi mano para poder detenerlo antes de quedar completamente sorda. Hago una mueca con mis labios y tomo asiento sobre el colchón, llevo mis manos a mi rostro para restregarlo con el ceño fruncido.

Oigo el sonido de la puerta y me pongo de pie con rapidez acomodando mi cabello con una pequeña sonrisa sobre mis labios. Cuando abro la puerta observo los ojos marrones de mi mamá y me acerco para dejar un beso sobre su mejilla, mejilla que se encontraba maquillada con un tono rosado cálido como ella.

Los ojos de mi mamá simplemente brillan con delicadeza y se adentra a mi habitación comenzando a limpiar y acomodar las cosas que estaban en el suelo. Sostiene uno de mis libros favoritos sobre sus manos y lo deja con una mueca de asco sobre la estantería que se encontraba en mi habitación.

Sé que a mi madre no le gustaba mucho que leyera ese tipo de libros que a mi tanto me gustaban, me parecían reales y auténticos, por ese motivo los leía con tanto esmero. Debo confesar que los libros que me identifican me hacen sentir parte de él, yo puedo sentir que puedo tener una historia como esas.

Ruedo los ojos y tomo mi bolso para sacar la libreta de la universidad y poder escribir mi caso en ella. No sé me ocurre nada y mi mamá pasaba caminando de un lado al otro por toda la habitación, dejo la libreta a un lado y le dirijo mi atención.

Su actitud me estaba desconcentrando y necesito aprobar el primer final para graduarme de una vez. Alzo ambas cejas mirándola fijamente con una pequeña sonrisa sobre mis labios y me pongo de pie negando con la cabeza tan solo una vez.

—¿Qué sucede? Madre, se supone que hoy a las seis de la tarde tengo que dar uno de los finales. —Comento rascando mi frente con las uñas—. No me estás ayudando si caminas de un lado al otro.

Mi mamá detuvo sus movimientos y toma asiento en el escritorio con una pequeña sonrisa sobre sus rosados labios, ahora que la veo con detenimiento puedo notar un pequeño brillo labial en ellos.

El vestido floreado que poseía le queda perfecto con su tono de piel y sus zapatos rojos sin tacón.

—Lo sé, sé que muy pronto te graduaras y comenzarás una vida... —Dice ella tapando sus bellos ojos marrones oscuros—, pero hija, hay cosas que no sabes y temo por ti.

Suelto una carcajada sonora al oír sus palabras y asiento con la cabeza. Camino al placar para poder agarra un vestido suelto color blanco con escote corazón. Me dirijo al baño de la habitación y me cambio, al salir sostengo entre mis manos aquel vestido negro de la noche anterior y me siento en la cama para poder ver mejor a mi mamá.

—Madre, hay cosas que nadie sabe y no hay porque temer. Son cosas importantes, tarde o temprano esas cosas serán reveladas —Le respondo con una pequeña sonrisa sobre mis labios.

—¡Baja los pies a la tierra, Katherine! Tienes veintiún años y aún te comportas como una pequeña. —El tono de voz de mi mamá sube drásticamente—. Tienes veintiún años, hija. Ni siquiera sabes lo que harás de tu vida después de graduarte. No ayudas en la casa, no haces nada.

Niego con la cabeza tan solo una vez. Me siento una ocupa, una persona que no hace más nada que ocupar un lugar donde cualquier otra mejor podría estar.

Miro los ojos de mi madre y cuando estaba a punto de responder oí los pasos de mi padre subiendo las escaleras con esmero. Cuando llega a la puerta niega con la cabeza y su mirada se fija en los ojos de mi madre. No respondo, simplemente sonrío con delicadeza y miro a mi mamá a los ojos.

—Muchas gracias, ya me resolviste mi primer final —Sonrío con amplitud.

—¡Katherine! —Exclama mi madre con ímpetu.

Sé que las palabras de mi madre no habían sido lo que ella me quería decir, pero eso me ayudo a encontrar un buen caso para aprobar mi final.

Tomo mi libreta con la lapicera y bajo rápido las escaleras. Tomo asiento sobre el sofá y comienzo a escribir mi gran caso. Las cosas que pensaba al respecto me dolían ya que me siento una gran tonta con todo lo que hacía.

—Kath... —Oigo la voz de mi padre y dejo de escribir para verlo.

—¿Qué? —Pregunto con el ceño fruncido ante la situación.

—Alex y James llegaron, me dijeron que te avise —Dice él con su mirada perdida—. Ellos te llevarán a dar el final.

Mi ceño se frunció inmediatamente y me di cuenta que estuve más tiempo del creído escribiendo el caso que presentaría para el final. Me siento lista, estoy lista para aprobar uno de dos.

Asiento con la cabeza y me pongo de pie con rapidez para dirigirme a mi habitación y guardar las cosas en el bolso, pongo mis zapatos amarillos dentro del bolso para no ensuciar la alfombra y al bajar las escaleras me los puse. Saludo a mis padres como de costumbre y salgo por la puerta principal. Al ver a Alex y James dentro de la camioneta no dudo en acercarme y entrar.

No sé si estoy lista para lo que vendrá, pero no me acobardare. Tengo que dar ese final y espero darlo bien. Necesito aprobar y graduarme, de ese modo lograre independizarme y ser alguien por mí misma.



Byther

Editado: 16.08.2019

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