Jamás: el comienzo

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Capítulo 54

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                       Una pequeña parada

 

 

Me quedo completamente dormida en el asiento trasero del vehículo de mi padre. Siento como unas manos me cargan y sonrío abriendo los ojos con cuidado. Es mi padre y a su lado está mi mamá con una pequeña sonrisa sobre sus labios. Ambos caminan hasta la puerta de mi habitación y mi padre se adentra para recostarme sobre la cama, me deja un beso sobre la frente y sale de la habitación imitando aquella acción con mi madre.

La cual al recibir aquel beso de los labios de mi padre simplemente le dedica una pequeña sonrisa ladeada y le palmea el hombro con cuidado, se acerca y le deja un beso sobre su mejilla.

Luego de eso, cierro mis ojos por unos segundos sintiendo la puerta de mi habitación siendo cerrada. Me acomodo abrazando mi almohada y suelto un pequeño suspiro bajo de mis labios.

Observo la hora en el reloj de mi habitación y sonrío sabiendo que aún podía llegar a dar el final, tengo que hacer el último esfuerzo y lo iba a lograr. Estoy segura que lo voy a hacer sin importar nada. No tengo tiempo para pensar en otras cosas, no quiero pensar, pero… En mi mente hay solo una cosa, una persona: Javier.

Me siento sobre la cama y busco mi teléfono con desesperación, al encontrarlo en el bolso que mi madre hizo para el hospital sonrío ampliamente y lo tomo, busco en mis contactos a James, pero cuelgo.

Niego con la cabeza y visualizo el contacto de Alex, lo marco sin duda alguna y en un dos por tres él me responde con facilidad. Necesito un amigo, una persona para hablar de lo que me está pasando.

—Alex... —Susurro poniéndome de pie para comenzar a armar mi bolso.

—Kath, ¿qué sucede?, ¿cómo estás? —Pregunta y luego hizo otra pregunta más—. ¿Te dieron el alta?

—Sí, estoy perfectamente bien —Le respondo con una pequeña sonrisa sobre mis labios, con una mano hacía el bolso y con la otra sostenía mi teléfono—. ¿Podrías hacerme un pequeño favor?

Alex suelta un pequeño bufido de sus labios.

—Por supuesto, pero después hacemos una maratón de supernatural.

Suelto una pequeña risita divertida de mis labios ante aquellas palabras que se desprendieron de los labios de Alex, no esperaba más o menos de ese hombre. Él siempre sabe que decir en el momento correcto.

—Muy bien, trato hecho —Comento con una pequeña sonrisa sobre mis labios—. Ven por mí lo más pronto posible, tengo que dar el final.

Un grito de asombro sale de los labios de Alex.

—Ya voy para allá.

La llamada termina y me dirijo con rapidez a mi armario para ponerme un short negro y una camisa blanca que combinaba a la perfección con mis zapatillas negras con la marca reconocida en color blanco.

Me acerco al baño para lavar mis dientes y rostro, me pongo un poco de maquillaje, pero no mucho y camino hacia la ventana de la habitación con una gran sonrisa sobre mis labios. Mi sonrisa se amplía al ver llegar a Alex a la casa, tomo mi bolso y salgo de la habitación caminando con rapidez escaleras abajo donde se encontraba mi madre con el ceño fruncido ante la situación, con su dedo índice señala mis zapatillas y le sonrío levemente.

—Disculpa, ma —Le di un beso y la miro directamente a los ojos—. Iré a dar el final, Alex me lleva y trae. No te preocupes.

—Mucha suerte, hija —Sonríe ampliamente.

Asiento con la cabeza tan solo una vez y me dirijo a la puerta al oír el sonido del timbre. Miro a mi mamá y le guiño un ojo, sonrío ampliamente y salgo por la puerta encontrando a Alex allí parado. Me acerco con rapidez a él y lo abrazo con fuerza. Necesito de su apoyo ante todo lo ocurrido anteriormente, no quiero que él me vea triste, pero ya es tarde.

—Espero no haber tardado demasiado —Río entre dientes.

Caminamos hacia su vehículo y me adentro viéndolo a los ojos, me coloco el cinturón de seguridad y me di cuenta que el viaje comienza más rápido de lo que yo podría haber imaginado en un momento.

—Katy, tengo que hacer una pequeña parada, pero no te preocupes —Comenta tocando su teléfono.

—Okay. No hay problema, Alex.

Me estiro para poder subir la música y él niega con la cabeza tan solo una vez.

—¿Le bajas? Me duele la cabeza —Me pide con delicadeza sabiendo que no me podré negar a su pedido.

Asiento bajándole a la música.

Lo miro con el ceño completamente fruncido.

—Alex, ¿sigues hablando con James? —Le pregunto tratando de sacar conversación—, no me molesta si lo haces.

Alex me mira deteniendo el vehículo en la esquina de una casa y asiente con la cabeza tan solo una vez.

—Si, Katy... Él realmente me gusta mucho —Se estira a la parte trasera del vehículo y saca algo que no logro ver—. Ya vengo, le doy esto y vamos.



Byther

Editado: 16.08.2019

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