Jamás: el comienzo (libro 1)

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Capítulo 57

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                     ¿Por qué estás así?

 

 

Salgo por la puerta del salón soltando de mis labios un fuerte y sonoro suspiro devastador, observo el suelo cuando mis pensamientos son atrofiados por un nombre que oigo casi por instinto, el sonido viene acompañado con un acento particular que reconozco con facilidad.

Niego con la cabeza tan solo una vez y continúo caminando por el pasillo, el saber que Javier me usó simplemente por un final me duele más de lo que puedo imaginar. Nunca pensé que mi vida se volvería una pequeña bola de porquería que cada día va creciendo y creciendo aún más.

—Katherine... —Murmura Laby con una pequeña sonrisa sobre sus labios.

—Pobrecita, déjala —Comenta Elena respondiéndole a su propia hermana—. No merece nada, lo que le está pasando es justamente lo único que merece —Dice Ellie mirándome fijamente a los ojos, sus manos acomodan su bello vestido negro.

—Ya basta, no tengo que oír sus porquerías —Digo mirando a Elena acercarse a mí.

—Ay, cariño... —Hace una pequeña pausa inspeccionando mi rostro—, eres más estúpida de lo que me imaginaba en el comienzo.

Ambas soltaron una pequeña risita divertida de sus labios. No le encuentro la diversión a burlarse de una persona que está sufriendo. No le encuentro sentido alguno.

Niego con la cabeza siguiendo mi camino, necesito salir de aquí para contarle a Alex que aprobé y obviamente también a mis padres que seguramente están demasiado preocupados por mi situación.

Ya no quiero seguir pensando en el dolor que estás personas me causan, todavía no puedo saber lo que pasó o la razón. En mi bolsillo trasero se encuentra la verdad o lo que fuera, porque ahora ya no sé qué es verdad y que no lo es.

—Katy... —Oigo la voz de Javier.

Cierro mis ojos con fuerza, necesito valor para continuar con mi vida.

No quiero que él me vea de este modo, me gustaría que no se dé cuenta de la destrucción que me causa internamente en este momento.

—Katherine —Nuevamente, su voz.

Ruedo los ojos y giro para verlo a los ojos, ya no me importa que me vea llorar con todo el maquillaje corrido y siendo una mujer de verdad. Me acerco con rapidez a él y lo empujo con ambas manos, oigo el sonido de su espalda chocar contra la pared y para ser sincera ya no me importa lo que le pase. Si le duele mejor, que así sea... Jamás sentirá el dolor que yo siento dentro de mí.

—¡Déjame! —Exclamo lo más fuerte posible para que todos me oigan y vean lo ridículo que es ese hombre—.¡Aléjate de mí! No quiero volver a verte a la cara, nunca más…

Sé que me dolerá no volver a verlo, pero no importa es un pequeño sacrificio que tengo que hacer para dejarlo atrás. Necesito olvidarlo y olvidar el dolor que me causa.

Desde el primer día empezaron los problemas y sé que hasta que él no se fuera de mi vida los problemas continuaran. Es una carga que lleva él.

Levanto mis manos en el aire y comienzo nuevamente a caminar con rapidez, tengo la necesidad de girar y verlo, pero no lo haré... No le daré el gusto de la preocupación.

Acomodo mi cabello con el ceño completamente fruncido y salgo en la búsqueda de Alex, está allí mirándome fijamente con una gran sonrisa sobre sus labios. Me acerco con rapidez y lo abrazo del mismo modo, él no tarda en responder con tranquilidad mi muestra de afecto y con delicadeza se fue separando cuando oye que estaba llorando.

Toma mi rostro entre sus manos y limpia con delicadeza mis lágrimas que caen con detenimiento de mis ojos sin poder detenerse. No entiendo la razón para perder el tiempo limpiando algo que se ensuciara de nuevo en unos segundos.

—Kath, ¿qué pasó, cariño? —Pregunta mirando fijamente mis ojos.

Una pequeña sonrisa se dibuja sobre mis labios.

—Aprobé... —Susurro casi inaudible.

—¿Por qué estás así? —Dice limpiando mis mejillas con la yema de sus dedos.

—Creo que antes de ver una maratón de supernatural tengo que ver un pendrive, ¿me acompañas? —Le pregunto con la esperanza de que acepte mi petición.

Él simplemente asiente con la cabeza.

—Por supuesto, también tenemos que ir a celebrar que te gradúas.

—Mañana tengo que venir a que firmen mi libreta y después darle a la profesora el pendrive.

—Okay —Responde seco.

Alex entra al auto y luego giro para poder entrar en el asiento del copiloto. Cuando ya estoy allí sentada me pongo el cinturón y niego con la cabeza tan solo dos veces al notar que Javier venía corriendo por el pasillo, miro a Alex en la espera de que comience a mover el vehículo.



Byther

Editado: 16.08.2019

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