Juana

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Diez años atrás

—Hazlohazlo ahora o voy a hacer que te arrepientas. —Ordena Ezio. Miro a Lexy en el suelo suplicando con la mirada que la deje ir y quiero hacerlo pero se que no es buena idea hacer enojar a Ezio.

¡No puedo! —Grito con lagrimas bañando mi rostro, Ezio me da un fuerte bofetón causando que suelte un gemido de dolor cuando mi cara queda en dirección opuesta.

—¡Estúpida! —Grita y me tira con fuerza del cabello para que lo mire —¡Dispara ahora! —Me empuja frente a Lexy. —¿o prefieres que Loren lo pague?

Lo siento Lex, lo siento tanto. —Las lágrimas salen con fuerza de mis ojos.

En ese momento odie con todas mis fuerzas al Dios en el que todos creen por darme esta vida de mierda que me dio, por hacerme ver como las personas que amo mueren sin poder evitarlo, por tener que soportar cuando Ezio o Bella se enojaban y me golpeaban al punto de la inconsciencia.

Lo odie por negarme el derecho al amor de una madre, por negarme todo lo que a mis 15 años de vida debí haber tenido, lo odie por condenarme a vivir de la mano con toda la tristeza que nadie tan joven debería tener, por condenarme a sobrellevar esta situacion de mierda que me toco, por obligarme a soportar la violación de un cerdo asqueroso que logró separarme aún más de mi madre, lo odie por condenarme a esta maldita soledad y el vacío en mi corazón de saber que no tenía nada ni a nadie que me pudiera ayudar.

No importa Juanitahazlo ahora, antes de que el lo haga por ti. —Dice ella con voz apenas audible. Cierro mis ojos soltando un suspiro.

Pero sobre todo lo odie porque no había nada que yo pudiera hacer para cambiar toda esa tristeza y dolor por amor.

Te quiero Lex

Y yo a ti, cuida de mi hermana. —Suspire intentando calmar mis temblores y tire del gatillo, haciendo de nuevo lo que parecía la millonésima equivocación desde que había conocido a Ezio Lucchese.

Grite, grite con toda la fuerza que pude sintiendo mi garganta desgarrarse y me removí empapada en sudor sobre las sábanas. Me siento y respiro agitadamente intentando controlar los acelerados latidos de mi corazón.

Paso una mano por mi húmedo rostro y retiro los cabellos que se pegaron en este. Me levanto de la cama y me amarro el cabello con una liga, entro en el baño, me lavo la cara con agua helada intentando encontrar un poco de frescura que me traiga de nuevo a la vida real, estiro mis manos cogiendo una toalla seca que utilizo para quitar la humedad de mi rostro y me miro en el enorme espejo.

Me veo pálida, bajo mis ojos hay dos bolsas de color negro, mis labios están deshidratados con un aspecto horrible, mis ojos estan carentes de emoción y me veo totalmente agotada.

Estoy cansada, tan cansada como nunca antes.

Cierro mis ojos y me alejo del espejo, no puedo seguir viendo a esa pobre y débil criatura que me mira con lástima desde el otro lado del cristal.

Se reconocer una causa perdida cuando la veo y yo soy en definitiva una.

Vuelvo a la habitación y me acuesto en la cama sabiendo que probablemente no podre volver a dormir en toda la noche y realmente lo odio.

Daría todo porque las cosas hubieran sido diferentes, que ninguna de esas imágenes se subiera grabado en mi mente, que nada me hubiera marcado como lo hicieron esos horribles momentos que los hermanos Lucchese me obligaron a presenciar....

—Juana. —Escucho que llaman a la puerta, miro el reloj junto a mi, 7:45 am. —Juana. —Insisten y me acerco de nuevo a la habitación.

Me pongo la bata para cubrirme un poco, me acerco a la puerta y cuando abro veo a Zedd. Él me sonríe y besa mi frente de manera bastante paternal.

—¿Como estas? Siento despertarte... —Le interrumpo.

—No lo hiciste, estaba despierta. —Asiente analizando mi aspecto lo cual me incomoda y él parece notarlo ya que aparta la mirada.

—Voy a la universidad, Alison sale en una hora o menos y Camila se va al medio día, así que estarás sola con ella ¿esta bien? —Pregunta mirando el reloj en su muñeca.

—Si, claro que esta bien. —Respondo rápidamente, él sonríe y besa mi mejilla antes de dar media vuelta e irse.

Cierro la puerta y me vuelvo a tumbar en la cama mirando fijamente el techo, intentando poner la mente en blanco.

***

Me despierto sobresaltada gracias a un fuerte grito proveniente del pasillo. Miro el reloj junto a mi y me sorprendo al ver que son mas de las 10 am ¿En que momento me quede dormida?

Muevo la cabeza y me levanto, quiero saber que paso, me pongo la bata y abro la puerta para encontrarme al rubio que vi la noche anterior saliendo de aquí, ayudando a Camila a levantarse del suelo.

—¿Que paso? —Pregunto frunciendo el ceño, él me mira y sonríe imitando mi ceño fruncido.

—¿Quien eres tu? —Pregunta.

—No seas sapo y ayúdame. —Se queja ella y él ríe antes de levantar la en sus brazos.



Juana & Ariana

Editado: 24.11.2019

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