¿juegas a enamorarme?

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CAPÍTULO 16

Me mordía las uñas, mis piernas temblaban, mi mente estaba nublada. Apenas quedaban minutos para que la clase termine y Taeyang aún no estaba sentado a mi lado. 

Miraba con impaciencia la puerta. Deseaba que llegase lo ya, quería sentirme a salvo en sus brazos mientras probaba aquellos dulces labios. 

Por otra parte me moría de curiosidad por saber que le dijo Dereck. No podía hacerme una idea, él era capaz de hablar sobre cualquier cosa, incluso inventarse cosas para conseguir lo que quiera.

Encendía el móvil de vez en cuando, bajo la mesa para que no me pillasen, para ver si Tae me había enviado un mensaje excusándose del porqué tardaba tanto en llegar. Tal vez porque estaba en la otra punta del instituto. O porque tal vez habían discutido y han tardado en calmarse para volver ha hablar tranquilamente.

Apenas la clase terminó cuando los vi entrar. Los dos estaban juntos, riéndose. Dereck tenía un brazo por encima de su hombro. Tae, por otra parte, se tapaba la cara mientras soltaba aquella sonora carcajada tan particular suya, es más, apostaría que incluso estaba llorando de la risa.  

Los dos, al verme, se quedaron callados. Un escalofrío recorrió mi espalda. Tenía un mal presentimiento tan grande que mis ojos se cristalizaron. Mis manos empezaron a templar y mi mente se nubló. Algo me decía que me iba ha quedar sola otra vez.

—Venga, cariño —me llamó Tae— Tenemos que irnos al laboratorio.

Recogí corriendo y me acerqué a él para darle el típico beso que nos solíamos dar. Él giró la cabeza al verme las intenciones y sonrió a Dereck.

—Bueno, Himura, nos vemos más tarde —comentó dereck. Le dio una palmada en el hombro y se acercó a la mesa de sus borregos.

Por otra parte, nosotros nos fuimos al patio.

—¿Puedo saber de qué hablaron? —pregunté después de varios minutos de silencio.

—Nada importante.

—Quiero saber de qué hablaron —insistí.

—Valentina, te he dicho que no es nada importante.

—Tú mismo me dijiste que él es capaz de todo.

Tae me miró. Juraría que me miraba con odio, pero realmente no quería pensar eso. Quería pensar que tenía sentimientos encontrados, que sabía que estaba en lo cierto pero no quería admitirlo. Quería que me dijese que me moría por una tontería.

—¿Crees que hemos hablado de ti? —me quedé callada—. Valentina, no eres el centro del universo. No siempre la gente habla de ti. 

Me dio un pequeño empujón y se fue. 

Mis ojos se humedecieron. Empecé a arañar mis brazos mientras caminaba hasta el laboratorio. 

Una vez allí, pude ver que Taeyang no estaba en el aula. De inmediato, de preocupé por él. Me senté en mi asiento y le envié un mensaje.

«Alien, ¿dónde cojones estás? ¿Acaso vas ha saltarte todas las clases? Quiero ver tu culo pegado en la silla que tengo al lado en menos de un minuto. Si estás enfadado conmigo, dímelo y lo hablamos».

Leyó el mensaje de inmediato. Era como si estuviese esperando aquel mensaje como si se tratase de un grito de ayuda. Pero no vino en mi ayuda. No respondió. Leyó el mensaje y se desconectó. 

Sonreí leve y volví a arañarme. Hice lo que él me dijo una vez: Si quieres llorar, sonríe. Mírate al espejo y mírate sonriendo. No puedes llorar de tristeza mientras sonríe, te verías como una loca.

Sentí una mano recorrer mi espalda. Miré a mi lado y me encontré a Taeyang con aquella sonrisa cuadrada tan característica suya. 

—Siempre siguiendo mis consejos —canturreó—. Eso me encanta —yo no respondí—. Mira, pequeña —me agarró de la mandíbula con delicadeza—, me puse algo nervioso. Además, tienes razón con lo de Dereck, pero no pasó nada malo.

—¿Entonces...?

—Me dijo si quería jugar al fútbol americano. Ya sabes, entrar en el equipo.

—¿No aceptaste? —él negó—. Eres idiota.

La clase empezó poco tiempo después. Como siempre, Dereck llegó tarde. 

Después de la bronca que le echó la profe, ésta le preguntó.

—Señorito Walker, ¿cuál es la fórmula de los gases ideales? —preguntó apoyándose en la mesa.

—¿De qué me sirve saberlo? —comentó Dereck con condescendencia. 

—Pues para pasar de curso y no ser expulsado del equipo —siseó la profesora Hands con una mirada llena de veneno. Dereck se tensó al escuchar aquellas palabras—. ¿Valentina? —me miró.

—PV=nRT —respondí de forma casi automática. 

La química realmente se da bien. Es más, adoro la química. Tanto que una de mis opciones de estudiar en la universidad es la carrera de química.

—Gracias, Valentina. Al menos alguien no me ignora en esta clase —comentó y volvió a mirar a Dereck—. Tengo una idea. Señorito Walker, a partir de ahora la señorita Requelme va ha hacer tú tutora. Tienes dos meses para aprobar mi asignatura y hacer una prueba final conectando toda mi asignatura. 



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En el texto hay: instituto, novela juvenil, bullying

Editado: 17.11.2019

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