Juego de razas

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Lluvia de sangre parte I

Abdia:

 

Aquella noche la pasé junto a mi buena y vieja amiga Aethelwyne o Wyne, como solíamos llamarla los más cercanos. Nosotras habíamos sido amigas desde niñas, después de todo fui la prometida de Haniel, por lo que siempre estuve en la corte, así fue como conocí a la que un día sería reina de toda una raza mágica, los seres de luz. Nuestras razas siempre habían sido aliadas en las guerras y otros asuntos, teníamos miles de tratados, por lo que nuestra amistad fue una mejora en la alianza, luego llegaron nuestras hijas y también se convirtieron en mejores amigas. Edrielle y Kadisha eran uña y carne, por eso me extrañó no verlas juntas en la fiesta, pero al ver a mi hija bailar con el príncipe de los demonios comprendí la situación.

—No puedo creer que permitas esto. —Wyne señaló con su cabeza hacia la pareja que bailaba. Yo le sonreí a mi amiga mientras veía a mi esposo y mi hijo alejarse juntos para hablar en privado, sabía bien la de decisión que mi esposo había tomado, no estaba totalmente de acuerdo, pero no era algo que yo pudiera discutir, él era el rey y yo la consorte, quien tomaba las decisiones para el reino era Haniel, no yo.

—Vamos Wyne, solo están bailando, a demás sabes bien que los demonios y los ángeles hemos estado en guerra más que cualquier otra raza, esto hará bien al tratado. Si un ángel y un demonio pueden bailar juntos, ¿por qué la paz entre los demás no puede ser real? Kadisha sabe bien lo que hace, por eso baila con Agnan. —Observé de reojo a la pareja y suspiré. No me agradaba ver aquello, es más, temía que el chico lastimara a mi hermosa niña, pero sabía bien que nada de eso podría ocurrir en esos tiempos y mucho menos en la zona neutral. Mi familia estaba a salvo, al menos por el momento, no te puedes fiar de esos seres.

—Sigo pensando que no es buena idea, aunque ayude al tratado, no es una buena idea, Agnan es peligroso, dicen que es tan sádico y cruel como su padre. —Desvié la mirada por un momento buscando al rey demonio y luego volví la vista hacia Agnan.

—No lo creo, nadie es tan terrible como el rey Agares. De todos modos tú dices eso, pero estoy segura de que permitirías que Edrielle bailara con Abalám esta noche. —Wyne me miró sorprendida y molesta, luego dejó la copa en la mesa que estaba junto a nosotras.

—¿Estás loca? ¡De eso nada! Que lo haga otra chica de nuestra corte en ese caso, mi hija no se va a acercar a la oscuridad, es un hecho. —Me contuve para no poner los ojos en blanco y suspiré, mi amiga era una cabezota.

—Por cierto, hablando de tu hija, ¿dónde está? —Busqué a la joven hada con la mirada.

—No lo sé, ya sabes lo enérgica que es, debe de estar correteando por el palacio como una chiquilla, a veces me desespera. —Se llevó una mano a la frente y suspiró frustrada.

—¡Vamos! Pero si tú eras igualita a su edad, a demás, ella tiene mucha presión encima, será la futura reina, deja que disfrute de lo que pueda hasta ese momento. —Ella asintió y sonrió, sabía que tenía razón.

—Que sabia te han hecho los años querida Abdia—Me guiñó un ojo y sonrió. —Quería hablar de cierto tema contigo y con Haniel. —La miré confundida, supuse que sería algún tema político.

—Claro, dime qué sucede, te ayudaremos en lo que podamos, para eso están los amigos y aliados. —Le sonreí y la animé a que me confesara su problema.

—Verás, lo que sucede es…— Mi amiga miraba hacia varias partes. —¡Rayos! —Su rostro cambió por completo, se podía ver su furia a distancia.

—¿Qué sucede? —Traté de mirar en la dirección que ella lo hacía, pero solo vi a Lawliett, la princesa humana. ¿Qué hacía ahí? Ella debería de estar en su palacio descansando, no en una fiesta.

—Entiendo, es por Lawliett… No comprendo como en la situación que se encuentra su familia permite que asista a estos eventos, debería de guardar cama. —Me crucé de brazos, la princesa antes no estaba allí, por lo que habría llegado hace poco.

—Eso también me molesta, pero no se debe a eso mi actitud. Se trata de Fayette, no la veo donde le pedí que se quedara… Esta niña siempre está haciendo de las suyas, es peor que Edrielle a su edad. Será mejor que vaya a buscarla antes de que algún invitado salga lastimado. —La pequeña Fayette era la hija más pequeña de los seres de luz, tenía la misma edad que mi hija Irit y eran buenas amigas o algo así… Irit era una niña algo peculiar, pero Fayette era una pequeña muy sociable y algo torpe e indiscreta, por lo que a veces solía traer problemas a su madre, pero obviamente no se podía quedar encerrada en el palacio, después de todo era la segunda en la línea sucesoria.

—Quizás está jugando con Irit, este no es un lugar para niñas, deben de estar aburridas.



Sybil Reed

Editado: 16.09.2018

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