K & K

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 2: Novia vs. Hermana.

Capítulo 2: Novia vs. Hermana.

Voy en camino. Llego en cinco minutos.

Cambio de ruta y conduzco al colegio de Krisstine, agraciadamente logro tomar la intercepción de doble vía a tiempo.

Gracias, hermanito. –Vuelvo a bufar y doblo dos esquinas más arriba, dando directo con el instituto Jacques Menester, visualizo a Kriss en la entrada del edificio escolar, junto a ella su amiga Chelsea, una platinada de brillantes ojos ámbar.

Detuve el coche frente a ellas y ambas caminaron hasta abrir las puertas. Un beso es plantado en mi mejilla por parte de Kriss y una sonrisa tímida me dirige por Chelsea a través del retrovisor.

Hola, hermanito.

Enana. –Guiño un ojo a través del retrovisor. –Chelsea, linda. ¿Cómo estás? –Pestañea varias veces mientras que sus mejillas se tornan adorables de un tono carmesí. –Ahora díganme par de chiquillas, ¿a dónde las llevo?

Podemos ir por helados, juntos. –Sugiere Kriss haciendo puchero. –Kenia no es la única que necesita tu presencia. –Dice viendo mal la pantalla de mi móvil, frunzo el ceño, volviendo mi vista a la pantalla, Kenia llama.

Claro, enana. Dame un instante que hablo con Kenia. –Pido, ella blanquea los ojos molesta.

Kriss tiene un sentimiento de odio hacia Kenia, y no termino de entender por qué.

Dice que no hacemos buena pareja, que ni siquiera es tan bonita para estar con su hermano mayor. Lo cierto es que Kenia no tiene una belleza descomunal, una castaña de rasgos suaves y ojos oscuros, para nada como yo.

Aunque puede que su rivalidad hacia mi novia es que Kriss es castaña chocolate, pero posee unos ojos realmente hermosos de un verde particularmente único.

Ya déjalo ser, Kriss. Es mi novia y ya. –La riño por el mal gesto que hace.

Es que no entiendo ni que le ves, es demasiado sosa y… sentimental. –Se cruza de brazos, bufa y blanquea de nuevo los ojos.

En lo de sentimental no te lo discuto, pero hasta ella tiene algo de belleza, Krissty. Y ya, déjalo, por la paz. –Cojo el móvil y ordeno silencio cuando contesto. –Hola, amor. ¿A qué debo tu llamada? –Ahora que lo pienso, realmente pocas son las veces que me sale ser tan dulce.

Quería ver si podíamos ir a comer un helado si no estás muy ocupado en el día, amor. –Dice, escucho la voz de Sinatra de fondo llenando el ambiente.

Si quieres. –Me encojo de hombros. –Kriss me pidió lo mismo hace un momento, nos vemos en Amethyst. No puedo pasarte recogiendo, el trafico está muy pesado de entrada en la zona donde está tu departamento, sabes cuánto odio el trafico, besos. –La escucho suspirar un poco molesta por mi evasión y corta.

¿Es cierto eso del tráfico en su zona o solo fue una excusa para no verla tan pronto, Kyan? –Indaga mi hermana curiosa.

Revisa tu barra de notificaciones y dime tú, Alessi. –Hice una mueca, sabiendo que hablo en serio no me es usual llamarla por su segundo nombre.

¿Por qué no cortas con ella simplemente, Ky? Se ve que no la pasas bien en esa relación y que a ella la estás amargando tantito, no es que me interese, pero me importas tú. –Habla mirando el techo del coche, Chelsea permanecía callada, pero hace un gesto de reconocimiento a su amiga.

¿Qué dices tú, Chels? –Enarco una ceja a la rubia. –Se ve qué opinas parecido a la mocosa de tu amiga.

Yo… no lo sé, las pocas veces que los he visto juntos en los eventos que he estado con Kriss… parecen funcionar, muy bien, siempre que se separan. –Desvía la mirada que le mantengo.

Entonces, ¿dices que debería cortar con mi novia? –Sonrío, me gusta jugar con las expresiones de la chica, es bastante curioso cómo reacciona bajo mi mirada o atención.

No… no lo sé, es tu relación. –Carraspea incomoda.

Déjala en paz, Kyan. Ella no tiene nada que ver en tus problemas amorosos. –Frunce el ceño la ojiverde que comparte mi sangre.

Ya, ya, solo quería saber. –Alza las manos luego de parquear el auto frente a la heladería familiar. –Abajo, chicas, hemos llegado. –Suelto el cinturón de seguridad que me mantiene apegado a mi asiento y bajo del coche guardando mi móvil en mi bolsillo.

Mantengo la puerta abierta para mi hermana y su amiga y entro tras ellas. Les indico buscar una mesa para cuatro y voy por los helados.

Ya estamos en la heladería, nena. Busca una mesa con un pelirrojo, una castaña chocolate y una rubia platinada.

Al llegar al frente, ordeno tres helados: uno de avellanas, otro de oreo, uno de chocolate amargo con caramelo y pago. Diez dólares y una bandeja después me siento frente al par de amigas.

¿Cómo va el instituto, chicas? –Pregunto, escarbando en mi copa de chocolate.

Genial, un par de pruebas más y el último año es una realidad segura. –Sonríe Kriss feliz, se ha esforzado muchísimo estos últimos meses por obtener buenas calificaciones.



Tina Pérez.

#13263 en Novela romántica
#4719 en Joven Adulto

En el texto hay: familia, dinero, comedia

Editado: 12.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar