Kinesis - Capítulo 1: Telekinesis

Tamaño de fuente: - +

por Valeria O.

El espectáculo arrojaba luces violetas, rojas y blancas que se movían siguiendo el ritmo de la música pop punk mientras que una pantalla gigante mostraba los gestos del grupo. El cantante de cabellos celestes se desplazaba sobre el escenario enérgicamente tocando la guitarra eléctrica a la vez que el resto de la banda hacía sonar sus instrumentos. Ellos eran “Romance Atómico”, un grupo musical que estaba tocando a beneficencia de un hogar de niños de la ciudad de Nueva York. Cuando terminó la función Angelicus Star, el cantante, abrió una lata de energizante al cual era adicto, y bebió con efusión.

— ¡Eso estuvo fenomenal! —dijo Eric, el baterista.

— ¡La nueva iluminación fue un éxito! — agregó John, el bajista.

—Todo salió bien. Los niños tendrán más golosinas este año. — expresó Paul con una dulce sonrisa. El era también guitarrista al igual que el cantante.

—Bueno amigos, no sé ustedes pero yo me voy a dar una vuelta por ahí. —dijo Angelicus Star guiñando uno de sus ojos celestes. Se colocó una campera de cuero marrón que hacía juego con sus pantalones, subió a su moto y fue hacia el bar de su cuadra: “El oxidante”. Cuando ingresó al lugar había una música suave sonando, se dirigió hacia la barra y pidió lo de siempre: cerveza con un tarro de maníes.

A eso de las dos de la mañana, entró al bar, una mujer con aire misterioso, de unos treinta años, más o menos de la edad de Angelicus. Tenía cabellos rubios muy claros, con los ojos que cambian con el tiempo, vestía un sobretodo gris y unos tacones plateados. La mujer se sentó junto al cantante con una mirada seria pero seductora al mismo tiempo. Angelicus estaba un poco ebrio así que le hizo una sonrisa tonta y le dijo:

— ¿Acaso caíste del cielo?

—Podría decirse que si, Angelicus.

—Todos saben mi nombre porque soy famoso y por eso no tengo que presentarme pero quisiera saber el tuyo.

—Me llamo Maion—respondió la mujer.

— ¿Y qué haces aquí un lunes por la madrugada?

—Te he estado buscando. En realidad alguien te está buscando.

—Se puede decir que tengo muchas groupies por ahí. ¿Cuál de ellas me busca? ¿O tú eres una de ellas? — le dijo moviendo la ceja.

—No soy tu groupie, Angelicus. Solo soy una mensajera. — respondió la mujer malhumorada.

La conversación se cortó de repente cuando cuatro hombres de ojos rojos ingresaron a la taberna con una sonrisa macabra. Maion dijo unas palabras en un idioma extraño por medio de las cuales la música, el cantinero, las personas e incluso los hombres de mirada diabólica quedaron congelados. Ella tomó a Angelicus de la mano llevándolo hacia afuera.

— ¿Qué sucede?—preguntó el cantante boquiabierto.

—Enciende tu moto y vayamos a refugiarnos. —ordenó Maion.

Terminaron yendo al departamento de Maion porque Angelicus vivía en la esquina del bar donde habían entrado los hombres de ojos rojos por lo tanto prefirieron estar lo más lejos posible de ellos. Cuando llegaron se sentaron en unos sillones blancos que hacían juego con las paredes. La decoración era minimalista.

—Bueno, Maion, creo que me debes una explicación o al menos decirme como haces para detener el tiempo.

—No sé cómo te vas a tomar esto pero soy un ángel, de los buenos. Los caídos te están buscando, en realidad están buscando a todos los semihumanos, que son los hijos de ángeles con mujeres humanas.

— ¿Qué dices que soy un qué?—preguntó Angelicus con los ojos claros bien abiertos volviendo de golpe a la sobriedad.

—Eres hijo de un ángel y los demonios te están buscando para matarte.

—Entonces la telequinesis la heredé de mi padre…

—Sí, generalmente los hijos de ángeles adquieren los poderes de sus padres.

—Cuando era niño me divertía haciendo mover los objetos, pero luego de grande dejé todo esto atrás creyendo que eran fantasías infantiles…

—Ha llegado la hora que recuperes tu potencial porque lo vas a necesitar para defenderte de los caídos, Angelicus.

Eran las dos de la tarde y Angelicus babeaba sobre el sillón blanco. Maion lo despertó con una palmada en la espalda acompañado de un: “Angelicus, arriba”, de manera que el cantante se levantó bostezando y estirando los brazos.

—Debemos ir a ver a Elijah. El se encargará de entrenarte para que desarrolles tus poderes.

— ¡Pero ésta tarde tenía un partido de bowling con mis amigos!

— ¿Qué es más importante el bowling o tu vida, Angelicus?

—El bowling es mi pasión pero bueno, dada las circunstancias… —dijo con un tono gracioso y Maion puso los ojos en blanco.

Atravesaron la ciudad hasta llegar a un edificio descuidado por el que ingresaron y subieron unas escaleras. Llegaron a una puerta descolorida en la cual tocaron el timbre.

—Adelante caballero y señorita. Los estaba esperando —dijo un hombre musculoso, de bigotes y cabello corto, con una sonrisa amigable. — Bueno creo que ya sabemos quiénes somos así que no deberíamos perder tiempo con presentaciones. Síganme.



Valeria O.

#1319 en Fantasía

En el texto hay: angel, kinesis, pop punk

Editado: 14.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar