Koree...La historia del hacker que se enamoró

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Primera parte: Tiempo pasado: Año 1995

Luka Ivanov. 27 años. Detective de la policía. Jefe de la sección de robos y homicidios. Lleva el caso de una pareja asesinada brutalmente. No hay evidencia, sólo la sospecha de que un asesino en serie, un demente al que han perseguido durante 5 años puede estar implicado en el caso.

La policía llega a la escena del crimen, una escena demasiado pacífica porque no hallan señales de entrada forzosa. Los dueños de casa debían conocer al asesino. Encuentran los cuerpos de lo que antes solía ser una pareja.

El hombre se encuentra tirado en el sofá, no hay sangre. Sólo un vaso medio vacío conteniendo restos de lo que podía ser whisky. ¿Tal vez bebió demasiado?, ¿Al punto de perder la conciencia?

El forense revisa el primer cadáver. —Probable hora de muerte: Hace más o menos tres horas, según la temperatura del cadáver, presunta causa de muerte: Envenenamiento.

No puede decir más hasta llegar al laboratorio y realizar la autopsia.

La mujer se encontraba en la alfombra, como si estuviera durmiendo, pero en este caso, sí hay manchas de sangre que provienen de la occisa.

El forense cuidadosamente se acerca a examinar el cadáver, pero…

Para su sorpresa la mujer aún tiene signos vitales, rápidamente indica llamar a una ambulancia y de repente escucha la voz susurrante y suplicante.

—Por favor, salve a mi bebé.

En ese momento un escalofrío recorrió la espalda del forense. ¿Cómo puede ser posible que no lo haya notado antes? No era momento de autocastigarse, si iba a salvar al bebé disponía de poco tiempo.

—¡¿Dónde está la maldita ambulancia?!—Gritó mientras hacía presión en la herida cortopunzante sobre el vientre de la madre para cohibir la hemorragia.

Luka Ivanov se acerca a escena, para tratar de ayudar en algo, en lo que sea. Pero nada resulta.

La ambulancia no llega. El forense se pone otro par de guantes limpios, y saca de su maletín de herramientas de trabajo un bisturí, que por suerte empacó ese día. Lo esteriliza con alcohol y toma valor para decirle a la mujer:

—Debemos realizar una cesárea, sus pulsos vitales están disminuyendo de un modo alarmante y el oxígeno en el útero se le está agotando a la criatura.

—¿Y ella lo resistirá? —Pregunta Luka con un gesto de preocupación puro al galeno.

—Puede que no, por eso le estoy poniendo en conocimiento de la madre el estado en el que está.  

La mujer, con las pocas fuerzas que le quedan dice:

—Háganlo, hagan lo que sea por salvar a mi bebé. Luego estira su mano para alcanzar la de Luka.

—Por favor, cuídalo mucho. Luego exhaló su último aliento de vida.

Ésta petición podría haber sonado descabellada para cualquier persona, pero para Luka no.

Él no quería que sus facciones lo delataran, pero conocía muy bien la casa de la escena del crimen, y lo que, es más… Él conocía a los fallecidos.

—Doctor saque rápido a la criatura.

Ésas fueron las palabras que quedaron grabadas en el aire como un compromiso que hizo Luka de cuidar a esa criatura.

No había nadie que se lo impidiera, vivía solo, era joven. Claro, estar a cargo de un bebé era demasiada responsabilidad. Pero el lazo que tenía con esta familia, el compromiso que hizo con la mujer era más fuerte.

Además, no iba a permitir que se lo llevaran a una de esas casas para adopción. La criatura estaría mejor con él. De eso, no tenía duda alguna.

El doctor tomó el escalpelo y a sangre fría hizo la incisión en el abdomen de la mujer. Plano por plano se veía cómo el bisturí de adentraba más y más, hasta que finalmente un hermoso sonido. El sonido de la victoria. El sonido de un milagro. El llanto de una nueva vida traída a este mundo.

—¡Es un niño! —Dijo el doctor con lágrimas de felicidad brotando de ojos azules. Cortó el cordón umbilical y solicitó:

—¡Rápido denme una cobija y algo con qué secar al niño para mantener su calor! Le dieron lo que pidió y empezó a frotar con movimientos bruscos la toalla que le habían facilitado. Así es cómo se hace una reanimación a un recién nacido,

Luego miró a Luka…

—Parece que tenías un lazo muy profundo con éstas personas, agente. —Soltó el doctor con una voz ronca y cansada.

—Sabes que como profesional, lo que debo hacer es llevar al niño en la ambulancia, y firmar los papeles para que lo lleven a un orfanato.

–Doctor, yo puedo hacerme cargo del niño. Luka se pasó la mano por la cabellera.

—Luka yo…—Respondió el doctor, no muy convencido

—¡Doctor, ese niño es mi hijo!, carajo ¡entienda! Finalmente soltó el agente con una voz ahogada por el llanto  

Un silencio sepulcral reinó en esos minutos

—¿Cómo? —El doctor miró a Luke, luego vio al niño, a quien traía en sus brazos y finalmente vió a la occisa.

Los tres eran pelirrojos. Una mutación genética que sólo se podía heredar al niño si los dos padres eran pelirrojos.



Magic_girl

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En el texto hay: tragedia, hacker, amor

Editado: 07.10.2019

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