Krang (el corazón de Ares)

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Encuentro

Mi corazón golpeaba fuertemente contra mis costillas, aquel golpe y ese pinchazo estomacal fue lo que terminó por despertarme. Tenía nublada la vista y termine tallando mis parpados, solo con aquel movimiento doble mi cuerpo hacia adelante soltando un quejido. El dolor había intensificado, fue lo suficiente para que todo volviera a mí, reclamando lo ocurrido con borrosas escenas.

«Me habían apuñalado, ellos me habían acuchillado, mis amigos…»

Atormentada, baje la mirada y moví mis brazos para encontrarme con mis manos manchadas de sangre. La respiración se me cortó, gran parte del vestido blanco que usaba, se hallaba pringado de mi propia sangre, y había una ruptura en mi abdomen donde apenas se podía ver una herida en la piel.

Una presión más fuerte contrajo mi pecho, las lágrimas amenazaban con derramarse de mis ojos. Eleve la mirada cuando me di cuenta de que estaba recostada sobre arena, y todo mi rostro repleto de ella.

—No puede ser— musite apenas, mi voz se había escuchado ronca y quebrada—. No puede ser… Todopoderoso, ¿por qué?

« ¿En dónde me encentraba?, ¿dónde estaba mi estación, por qué no estaba en ella?»

Había tierra, mucha tierra, un muro de tierra que me rodeaba por completo. Me habían dejado en un agujero de areca. Me abandonaron lejos de mi estación. Sola, sin nada y desangrándome.

« ¿Me habían traicionado? ¡No! ¿Nos habían traicionado? No, no, ellos no me traicionarían, no lo harían, ¿o sí? » Solloce.

Estaba tan confundida, y no quería dejarme guiar por mis pensamientos, tenía que volver con los demás y saber que estaba sucediendo exactamente.

Quise moverme hacia un costado, sin embargo, cuando lo intente, los músculos se adormecieron pesándome el cuerpo, termine cayendo. Lance otro gemir. La herida seguía doliéndome, y era extraño. Tiempo atrás cuando me cortaba o lastimaba, rápidamente mi cuerpo se recuperaba, se restauraba, sabía que la herida que tenía, anteriormente había sido más grave que esta, y que mi cuerpo por sí solo había estado curándola: era otro don de los oráculos. Pero no por completa, y podía deberse a lo débil que me encontraba por la pérdida de sangre.

Relamí mis labios y trague lo que pude de saliva para dejar de sentir seca mi garganta y desvanecer el nudo creado alrededor de ella. Seguí observando, no solo parecía que me encontraba en la nada, en un desierto, a lo lejano se levantaba hacia el cielo anaranjado, humos negros en grandes cantidades.

— ¿¡A...a...aayudaa!?

Mordí la lengua, no debía pedir ayuda cuando no sabía exactamente en donde me encontraba, y que rondaba fuera del agujero de arena. Aunque no quería pensar que eran criaturas, porque sí eran monstruos, no tenía nada con que protegerme.

Ese temor hizo que mis lágrimas aumentaran.

Solté el suspiro y mi cuerpo se estremeció. Volví a intentar moverme para ponerme de pie pero nuevamente el dolor se sintió como otra apuñalada en mi estómago y gruñí con fuerza dejándome caer a la tierra húmeda.

Me puse de rodillas pero la debilidad estaba robándome demasiada movilidad, empecé a gatear a pesar del mareo, a pesar del dolor en mi cuerpo pulsando cada milímetro de él. Sentía asfixiarme, pero esa sensación que apretaba mis pulmones debía deberse a que nunca lo creí posible de ellos, que jamás pensé que semejante cosa pudiera tener lugar en esta vida. Y nunca lo vi venir.

Jamás tuve una visión.

« ¿Cuáles habían haber sido las razones para lastimarme, y si lo habían hecho conmigo, con quién más lo hicieron?, ¿habrían apuñalado a todos los demás, por qué? »

Trate de no soltar más sollozos marcos, así que mordí mi labio con tanta fuerza que fue cuestión de segundos para saborear la sangre.

—Pero qué tenemos aquí.

Sentí como mis parpados se rompían cuando mis ojos se abrieron, quede un segundo en shock, viendo a la nada. Su voz resonaba en mi cabeza y tronaba en tonalidades gruesas y roncas. Torcí el rostro hacia uno de los lados en el que estaba inclinada y entonces, mi corazón se detuvo.

Todo el mundo lo hizo.

Sus ojos de un purpura brillaban mientras me miraba tan fijamente que sentía como si me traspasara el cuerpo.

Estaría todo desnudo si no fuera por su pantalón que colgaba de su cadera. A la mitad de su pecho se hallaba un círculo brillando en su piel de un color verdoso intenso, y alrededor de este, una ligera capa de piel se pintaba en color negro. Eso fue lo suficiente para saber de qué se trataba.

Él era un Krang.

Sus piernas inesperadamente se doblaron, me sobresalte. Él se recargo contra sus rodillas inclinando más su cuerpo musculoso hacia mí. Quise alejarme, así que me arrastres lo que pude pero su agarre en mi brazo me detuvo de inmediato. Me queje cuando me recostó de nuevo en la arena, cada órgano, musculo permaneció congelado por su presencia.



Lizebeth Honny

#16 en Ciencia ficción
#174 en Fantasía

Editado: 26.03.2018

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