Krang (el corazón de Ares)

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Imparable

 

Un pequeño resplandor me impulso a cerrar los ojos con fuerza, tallé mis parpados para poder aclararme la vista y moví la cabeza en dirección a la parte inferior del peñasco de dónde provenía la luz.

Las llamas que a metros de mí se encontraban, todas se unían para emerger en una más grande, note enseguida como la temperatura cambiaba, derritiendo el frio de mis huesos. Me estremecí en tanto incorporaba mi cuerpo de la tierra, la debilidad aflojaba demasiado mis músculos, sentía como si por días no hubiese dormida nada.

Tome mi cabeza y masajee mis sientes, recordaba que estaba a punto de tomar unas fritos cuando las visiones llegaron a mí. Seguramente me había desmayado y golpeado la cabeza cuando caí al suelo, porque el dolor en mi sien derecha era anormal.

Revise una vez más las zonas iluminadas, encontrando a Kalai del otro lado de la hoguera con sus llamas. La mayor parte de su cuerpo estaba recostado prácticamente en el suelo, mientras que parte de su espalda y cabeza permanecían sobre un pedazo de roca. No encontraba el resplandor de su mirar por lo que supuse que tenía los ojos cerrados. Baje la mirada y la clave en su pecho, en aquella marca que resplandecía de verde fosforescente, su tono, solo un poco, me recordaba a la visión que tuve de él. No me explicaba aun el significado de ella, pero sin duda sabía que había sido Kalai quién apareció en ella, quién se encontraba molesto y cuya extraña indiferencia llegaba a lastimarme demasiado.

Inconscientemente a gatas me fui acercando a él, las imágenes de nuestras conversaciones llegaban con lentitud conforme llegaba a él, el reflejo de su sombra era apenas deforme a su lado, trajo consigo otro recuerdo y entonces fue cuando lo supe, una de las primeras visiones que tuve cuando estaba con él y los otros Krang, quien había acariciado mi mejilla, estaba segura que era Kalai.

Deje de gatear, estaba ya a centímetros de su cuerpo. Contemplaba su calma, lo pacifico que se mostraba tanto en sus facciones como en su profunda respiración que hasta llegue a preguntarme si en verdad estaba descansando, y si era así, qué estaría soñando.

Con un pensamiento en la cabeza, casi por inercia llegue a levantar la mano, estirándola hasta su pecho, sin siquiera llegar a tocar su piel al menos por unos 10 centímetros, deje la palma sobre su marca, cubriendo la mayor parte del brillo.

Así de tranquilo incluso llegaba a aparentar ser humano.

« ¿Cuál fue tu verdadero motivo para ser Krang?, ¿quién eras antes de ser lo que ahora eres? »

Varias preguntas se desarmaron en mi cabeza conforme repasaba una y otra vez en su rostro. No importaba cuanto me costara creerlo, sentía que había algo en él que parecía gustarles a los dioses. Es imposible que un Krang este dentro de los propósitos de Dios, pero la visión que tuve claramente en nuestra discusión se delataba su enojo hacia ello, hacia él. Y ahora solo quiero saber por qué y para qué.

Seguía con tanta incertidumbre, quería volver a tener la visión con una conversación mucho más amplia que la que habíamos tenido, incluso que los dioses me permitieran tener más información de ello, suficiente para entender la razón por la que, aun en las visiones, yo seguía alado de Kalai y él alado de mí, como si algo nos atacara, nos obligara a mantenernos juntos.

—Escúchate Neri, ahora mismo parece que con ¨mantenernos juntos¨ te refieres a una pareja de amantes— Mis propias palabras hicieron que sacara la lengua como un reflejo desaprobatorio segundos antes de que, sus zafiros se deslumbraran con potencia delante de mi rostro. Me eche hacia atrás, mi mano salió volando de su pecho pero no lo suficiente rápido para que sus sutiles dedos la alcanzaran.

Sin mover ni un musculo más de su cuerpo, me clavo la mirada. Quede petrificada como un manojo de nervios debajo de su agarre y debajo de su mirada. Temía porque de un momento a otro todos mis pensamientos salieran equivocados e incluso la visión cuando él intentara lastimarme. De hecho, temía más a que me lastimara.

—Despertaste— Solté en una débil exhalación entrecortada, y de repente con la sangre congelada bajo el tiritó de mi cuerpo.

—No estaba durmiendo—Aclaró y de inmediato me soltó, sin brusquedad—. Pero tu...

No me aparte sin embargo, solo tome asiento sobre mis rodillas mientras hacía leves caricias en mi muñeca— ¿Cuánto tiempo dormí?

— ¿De verdad lo hiciste? — Inquirió, se irguió sobre su espalda para luego sentar de derecho y observarse la marca. La mire al igual que él, curiosa con el nuevo gesto que se había apreciado en su rostro, un poco de incertidumbre en él también encontré.

—No, de hecho no siento que haya dormido nada, todo mi cuerpo aun se siente agotado por la visión— Explique en breve, se debía realmente a las visiones. Cuando un oráculo tiene una visión, esta toma parte de su energía: yo había tenido dos, o eso es lo que hasta ahora tengo en claro, pero no recuerdo del todo la visión que tuve antes de que apareciera Kalai. Simplemente sabía que Kemuel y Core estaban ahí en mi mente, pero su conversación era demasiado distorsionada en estos momentos, no podía recordarlas con claridad.



Lizebeth Honny

#10 en Ciencia ficción
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Editado: 26.03.2018

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