Krang (el corazón de Ares)

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Profundidad

Una gota de sudor resbaló por el sendero de su frente en una forma arqueada, se deslizó hasta su siente izquierda donde terminó por evaporarse en humo blanquecino. Crédula, volví la mirada a sus pupilas que resplandecieron con satisfacción, la viva imagen de un egocéntrico brilló en él y lo repudie completamente.

— ¡No quiero que me beses, bestia!— Escupo con ira mostrando los dientes—. Suéltame ya...

Kalai deslizó su mano por debajo de mi playera, mi estómago se estremeció con su tacto, cada caricia la sentí diferente a las otras, el deseo que derramaban con sus movimientos sigilosos dejaba un rastro de escalofríos por toda la piel. Intencionado, tomó mi espalda baja y la acaricio con el rose áspero de sus yemas. Mordí mi labio a las sensaciones que él desataba, y deje cerrar mis ojos, contra mi voluntad el cuerpo empezó a relajarse a sus caricias.

La cabeza de su nariz rozó mi mejilla, como acto reflejo mi cuerpo se encogió y ahogue una lamentación, eso pareció gustarle pues estuve segura de sentir sus labios contra mi piel estirarse. Fue bajando hasta ahuecarse en mi cuello e inhalar el aroma de mi piel, y exhalar su aliento con caricias adormecedoras, me fui perdiendo en ese asombroso desliz y en la profundidad de mis jadeos.

Esto estaba mal, mal, mal, pero ahí estaba yo, dejándome guiar por él.

—Estas en celo, es fácil saber porque empiezas a querer más de esto.

El momento se quebró, escapando de mi cuerpo, abrí mis ojos y clave la mirada en su hombro desnudo. Apreté los labios como si hubiese mordido un limón:

— ¿Disculpa? Quítate, ¿sí?—Chille, una risa ronca pero baja broto de su garganta, reboto en mi cuello y me dejo embobada.

Se apartó, su agarre en mis muñecas se hace menos fuerte, Kalai me observa con un intenso interés en tanto sus dedos juguetean con mi obligo. No me gustaba mi ombligo porque era diferente al de todos mis compañeros, el de ellos era lo normal, el mío estaba salido de su sitio, pero nunca me queje, fue algo a fin de cuentas llegue aceptar.

—Somos como animales, llegamos a una edad en la que nuestro cuerpo nos pide placer.

Placer, si mi cabeza me daba la razón esa era la palabra que definía las cosquillas en mi vientre al sentir cada una de sus caricias, al vivir sus feroces besos.

—No yo...— Solté al hacer una mueca desagradable —. Satisfacer mis placeres carnales no es mi prioridad.

—Y lo dices después de lanzarte a mí.

Me sentí desnuda y vulnerable, completamente pequeña ante sus esferas enigmáticas que más que observarme, reflejaban mi cuerpo entero y muerto de los nervios.

— ¡Yo no me lance, solo te bese para olvidar a mis amigos muertos, ¿entiendes?!— Gruñí y me retorcí debajo de su magnífica escultura varonil —.Ya suéltame.

—Entonces responde.

Apreté mi mandíbula y le fulmine. Sabía a qué se refería con sus palabras, era algo que estaba evadiendo para protegerme para evitar confusiones, para evitar más de esto. No me gustaba contar algo que no entendía, no me gustaba que me preguntaran sobre cosas que no conocían, que aún eran un enigma para mí.

—Pero que te quede claro, no tengo una idea clara de por qué estás en las visiones, y por qué...— negué cuando las palabras se borraron de mi mente. Y resople—. Solo he tenido 3 visiones en las que sales. La primera fue al principio cuando me secuestraron. La segunda fue en el centro y hoy, la última.

Deje pasar un tiempo, un largo misterio porque quería tranquilizar mi respiración aunque mi corazón era el que tomaba el más grande problema. Kalai soltó mi agarre, pero no se quitó de encima, permaneció así, recargando su brazo sobre el respaldo y observándome expectativo

Había pensado en que termine metiendo la pata, un gran agujero negro del que no sabía si podría salir aunque no dudaría en internar escapar, pero estaba preocupada y sobre toda cosa, o incomoda.

Pedía a Zeus que me iluminara, que me ayudará en esto, tan solo un poco más de información clara para saber de qué se trataba.

—En la primera tú me llamabas por mi nombre — Hice una pausa para contemplar sus zafiros pero tan pronto solté las siguientes palabras fue que lance la mirada a otros rumbos—. Está...tábamos juntos y tú me nombrabas, también me acariciabas..

Ay dioses.

El estómago se me anudo, las mariposas fueron degolladas por su silencio, silencio que termine cortando.

—...Luego estaba esta, donde nos besábamos y decíamos todo lo que dijimos—Volqué los ojos, nunca imagine confesar algo como eso delante de un Krang—. Ash. El problema fue la segunda visión.

Desde ahí no pare, tuve una gran complicación al hablar de la visión, y a pesar de los tartamudeos llegue hasta ese punto exacto en el que pensé que se desataría el caos absoluto sobre nosotros.

—..., he estado pidiendo a los dioses más visiones de ese evento, porque no entiendo qué miran ellos en ti como para tenerte en su propósito.



Lizebeth Honny

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Editado: 26.03.2018

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