Krang (el corazón de Ares)

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Revelación

— ¿Debo responder?

Trague saliva para refrescar mi garganta nerviosa, repare en el aspecto de Kalai, su ceño no estaba fruncido pero tenía un par de marcadas arrugas que delataban todo lo que se contenía en ese momento. Su mirada era siniestra, de alguna manera a pesar de estar en peligro me preocupaba que el color negro se intensificara en sus venas marcándolas atreves de su piel, inflamándolas de una ira de la que sabia y debía correr.

— ¿Por qué no terminamos con esto de una vez?

La bella mujer soltó una corta risilla, recargó su peso sobre una sola pierna mientras que con la otra toqueteaba con el tacón de su larga bota el suelo, una y otra vez.

—Pero antes quiero dar mi punto de vista: ¿sabes?, nunca antes encontré a un Krang abrazando de esa forma a un oráculo: he sabido que su sangre es muy especial, y creí que por eso estarías protegiéndola, pero tus actos con ella han sobrepasado mis expectativas de una forma toxica— Conforme comentaba, su sonrisa se hacía una mueca de desagrado—. Responde, ¿es una reliquia importante que te beneficiara o acaso este oráculo ha robado el corazón para que la protejas con tanto fervor? Nunca antes vi a un Krang temer, pero tu.... — sus ojos le recorrieron el cuerpo entero para luego echarme una mirada de rabillo—. Sin duda lo demostraste al protegerla de esa forma de una de mis mascotas.

Quede en una clase de transe en la que solo sus palabras patinaban en el interior de mi cráneo, lanzando papeles de los escritorios a todos lados y desordenando toda clase de pensamientos. No podía creer a lo que dijo, pero sus palabras me habían sorprendido.

— ¿Fue así como lo hice? — Inquirió. Su sonrisa torcida a la derecha con clase maquiavélica hizo que mi columna temblequeara—. Después de todo es solo un punto de vista y ella es solo un objeto de aparente suerte.

Ella ladeo el rostro, sus brazos se cruzaron por debajo de su pecho, abultándolo más por debajo de la tela.

—Si no fue así, ¿por qué no nos desechemos de ella?

Kalai apartó la mirada un segundo, y ese segundo recorrió una parte del oasis que logró aumentar su sonrisa.

—Primero dime que es lo que buscas.

—Pero antes, soy Aneh, y te busco a ti por supuesto—Mi corazón dio un vuelco pero no por su aclaración sino por el rostro de la serpiente que se acercaba cada vez más a mí—. Al principio el olor de la sangre de un oráculo me atrajo hasta aquí, pero resulto que es hembra, por lo que no puedo quedarme con ella, en fin. Encontré algo más valioso que ella, a ti, y quiero que te unas a mí. Eres impresionante, debo admitirlo, rápido, sutil y provocativo, mis mascotas antes habían matado a más de 10 Krangs, pero tu terminaste de desplumarlas.

¿Qué se una a él?, ¿qué?, ¿cómo puede suceder?

Si antes mi cabeza estaba desordenada, ahora era un caos total, fuego por todas partes. El egoísmo de los Krangs los hacia trabajar independientemente, era imposible que se mantuvieran en grupo ya que al final se traicionaban unos a otros, hasta donde sabia. Me sentí cegada en ese momento, conmocionada con un deja vu brotando en sabores amargos y agridulces dentro de mi boca.

Más impresionante que lo que ocurría, era que yo no lo había pensado hasta hoy. Kalai eso ya me lo había confirmado, él había mencionado que antes era parte de un grupo que se dedicaba a atacar estaciones y esclavizar a los oráculos. Además, él estaba unido a Isca y Aretta antes de traicionarlos.

¿Por qué razón los Krang se unían en grupos?, ¿qué querían obtener con ello?

—Que mal porque trabajo solo.

— ¿Le llamas trabajar solo al abrazo que le diste a este oráculo? — Quiso saber. Lo que termino de estremecerme fue ver como la cabeza de su lengua pasara por encima de sus sonrientes labios de una inquietante forma—. Vamos, puede ser que me equivoque pero no puedes despreciar una oferta como la mía. Créeme bebe, soy muy fuerte, juntos podríamos arrebatar fragmentos de los más débiles, nos volveríamos poderosos. Sera divertido.

Él mordió su labio inferior en tanto la miraba con una intensidad que me noqueó, encontré también en ese instante que el color de sus venas estaba disminuyendo, su ira cambiaba, se volvía densa. Kalai dejó de apretar los puños y su respiración, justo cuando le recorrió el cuerpo, se tornó normal.

— ¿Incluso si al final uno de los dos tendrá que morir? —La pregunta a ambos pareció gustarles.

—Sí, pero antes de eso, ten por seguro que nos divertiremos mucho juntos, te volveré fuerte, tú me volverás fuerte: al final seremos los mejores contrincantes para tomar el lugar de Ares.

¿Contrincantes?

—Suena interesante.

Los hueso se me acalambraron, Kalai no se había tomado el tiempo para pensarlo cuando cedió a que me dejara morir para unirse a ella. Era un hecho, estaba cansándome de escucharlos declarar algo que no sucedería. Solo cavaban sus propias tumbas, cegados del poderío, uno que nunca tendrían. Le clave una mirada en blanco a la mujer:



Lizebeth Honny

#12 en Ciencia ficción
#148 en Fantasía

Editado: 26.03.2018

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