Krang (el corazón de Ares)

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Toxico

Gemí, mi cuerpo en su tensión se derrumbó sobre una fuerte ola cosquillarte estomacal. Esa misma sensación que trajo un deja vu, sin embargo, fue mucho más intensa que antes.

Esa descarrilada corriente también hacia tirones en mi vientre, empujando de dentro hacia afuera con un poder enigmático que, sin duda alguna, producía sonidos como los anteriores.

Lo que experimentaba era lo desconocido, agradable y peligroso. En tanto él acariciaba mi cintura con sus juguetonas manos, su boca saboreaba mis labios pecaminosos movimientos que sin duda, no podía seguir, me perdía con tanta facilidad. Con sus sabores extremos a los que les quería descubrir nombre, y su legua toqueteando en la profundidad de mi boca.

Y me gustaba perderme en él. A mi cuerpo le encantaba, lo exhibía fácilmente debajo de sus suaves pero enigmáticas caricias. La forma en que me movía al contorno de su cuerpo, lo que mi piel soltaba por sus poros cuando con cada toque él lograba producir calor en mí.

Su cuerpo musculoso no lo sentía apretar el mío, pero, estaba claro que, mientras nos hundíamos en nuestra perdición, hacíamos fricción en cada pequeño movimiento.

Seguíamos un solo hilo con un propio destino.

Desde la profundidad de su boca solté otro gemido, el roce de nuestros pechos desnudos despertaba locura en mis más ocultos instintos que, juraba y antes, nunca conocer como ese instante. Era fácil desear más de él, querer obtener todo y no poder conseguirlo en el instante.

Nuestras respiraciones eran solo jadeos y jadeos.

—Kalai...—Jadee sus labios que, muy a mi pesar me vi obligada a romper con el beso para poder llamarlo. A pesar de ello, fue el momento de calma más añorado que dimos con nuestras miradas. Su par de zafiros nunca antes habían sido tan profundos, llenos de un brillo placentero. No había reconocido entonces su rostro y lo que tras su silencio ocultaba el hecho de ser Krang y a lo que estábamos a punto de enfrentar.

De pronto, cuando él había abierto sus carnosos labios para articular una palabra, la escena se encenizo como si el propio fuego hubiera pasado de un instante a otro sobre él y así de veloz, lo destruyera todo en sus llamas ardientes.

—Has los movimientos, Neriem, cumple la visión.

Un leve dolor en mis sienes hizo que contrajera la mirada un momento y apretara los ojos para devolverme a la realidad. Y que al abrirlos, el destello de los fulminantes rayos me cegara por momentos, antes de que todo se volviera en tinieblas y yo sintiera que regresaba a la realidad.

Y enseguida me removí en algo muy cómodo, no había dureza debajo de mi cuerpo. Esos dos pensamientos fueron los que me llevaron abrir los ojos, todo era oscuridad al menos en la posición en la que me encontraba, sin embargo debía añadir que había sombras que se remarcaban con la densa iluminación de una luna muy lejana que apenas se colaba entre telas colgadas. Otra cosa que debía sumar, era que el único sonido que mis oídos percibían eran los acelerados latidos de mi corazón y esa resiente respiración forzada a causa de las sensaciones que sentí en la visión y que poco a poco abandonaban mi piel y mi vientre. Mis brazos se extendieron llevándose con ellos el peso de varios cobijones que segundos atrás cubrían mi cuerpo entero, gemí bajo cuando empecé a sentarme sobre mis rodillas para así poder revisar en qué lugar tan silencioso me encontraba y donde estaba Kalai.

Sabía que me había desmayado en sus brazos, y sabía que estábamos teniendo relaciones sexuales en la visión porque mi cuerpo fue capaz de sentir cada parte de él, toda su desnudez. Tan solo pensar en ello me dejaba en shock y acalorada, no había pensado en que tendría este tipo de visiones tan..., profundas e íntimas, y mucho menos sentir a Kalai tan entregado a mí, entregado a sus deseos, a un cariño que solo quería dar en ese momento, que me quería dar a mí. Quede observando a una de las sombras inertes en lo que me abrazaba y hacia que mis dedos pasearan por mi piel, recordando sus caricias, su calor, su toque enigmático y el encanto de su mirada.

Iba a suceder, esa visión se cumpliría y quería decir una cosa, que Kalai lo había aceptado, había recordado todo, quería que el propósito se cumpliera.

—Has los movimientos, Neri. Toca su marca

Mis manos se fueron a mi pecho cuando aquella voz susurro en mi mente, trate de procesar aquella frase aun con la visión sin poder ser eliminada por completo de mis pensamientos. Repetían mis neuronas una y otra vez la palabra movimiento, hasta que, efectivamente, los 7 movimientos de la visión que tuve en la cueva, se vislumbraron delante de mí, que si lo pensaba mejor, faltaba muy poco para su cumplimiento.

— ¿Cumplirlos ya?

— Tengo curiosidad por saber qué tanto murmuras.

Como respuesta mi piel se erizo bajo la ronquera de su exótica voz, voltee hacia donde creí escucharla y mis huesos en vez de respingar debajo de mi piel se endurecieron dejándome inmóvil y con la mirada plantada en dos argollas resplandecientes de azul. Tan rápido como mi corazón dio el primer latido saliente del shock, un desliz cálido recorrió mi mejilla con lentitud hasta quedar sobre mi frente, ese pequeño acto despertó mis pulmones soltando el aire atascado en mi pecho de una manera entrecortada.



Lizebeth Honny

#13 en Ciencia ficción
#162 en Fantasía

Editado: 26.03.2018

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