Krang (el corazón de Ares)

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Titan

— ¡No! —Sabiendo su intensión, lo tome del brazo y me deje plantar delante de él, ese instante en que mi mirada aprecio la figura cercana de Doeg y esos ojos viéndolo con severidad, sin una pisca de miedo—. ¿Qué vas hacer, matarlo?

Cuando su enigmática y escalofriante mirada de ira se clavó en mí, me arrepentí profundamente, no porque tuviera miedo, era precisamente porque le había dado quizás una idea, y lo supe cuando él estiró su comisura izquierda.

—No vas a matar a mi amigo—aclare con firmeza mis manos tocaron su pecho y quedaron ahí, haciendo muro para detenerle, él siguió mirándome en silencio, y por ese instante creí que lo había hecho entender que ese beso no fue nada para mí, pero entonces no fue suficiente.

— ¿Amigo? —Su ceja se arqueó, pareció desagradarle incluso la palabra. Inesperadamente tan rápido su ceja vuelve a la normalidad, él me toma de las muñecas y levantar mis brazos: —. Debes tomarme como amigo entonces, que irónico…

Su comentario me dejo petrificada.

—Por un momento pensé que no sucedería la visión— Doeg interrumpió y sus palabras me dejaron consternada, más aun cuando Kalai me soltó y me apartó.

¿La visión?, ¿de qué visión estaba hablando?, ¿esto había sido una visión que tubo él, y qué significaba?

Sus avellanas estaban reluciendo, esa sonrisa cuidadosa que cruzó sus labios se endureció en tanto él daba los últimos pasos para dejar exactamente un metro de separación en ambos. El corazón se me detuvo, no entendí que estaba haciendo, él no sabía en que se estaba metiendo. No entendí nada, y quería preguntar cuando él se me adelanto:

—Así que tú eres ese tal elegido amnésico—Soltó, su voz la deteste, esa dureza como si él supiera algo que nosotros no. Sus ojos hicieron algo que me dejo desconcertada, bajaron y recorrieron el cuerpo de Kalai, y él frunció un poco la mirada—. Después de todo te convertiste en el protector que ellos querían que fueras para Neriem, nada mal.

—Interesante—Dio un paso, su voz espesa quedo sepultada en mi pecho cuando al ladear el rostro él hace lo mismo que Doeg con su cuerpo antes de que, temiendo esa espera, él lo tomara del cuello de la capa que le cubría: el gesto de Doeg no cambió—. Cuéntame más de esa visión que tuviste…

Sacudí la cabeza apretando la curiosidad y ocultándola en mi interior, y me acerque cuando él termino sus palabras, mi mano se deslizó siguiendo un sendero por todo su brazo hasta su muñeca

—Kalai—Suplique con la mirada cuando él entorno la suya en mi—. No lo lastimes. Suéltalo, para que te conteste no necesitas hacer esto, lastimarlo.

Otro arrepentimiento cayendo como iceberg a mi estomagó cuando su mirada termino resplandeciendo en solo un color, naranja la intensidad con la que se sombreo me entenebreció. Escuche un quejido de Doeg y eso me hizo entornar la mirada sobresaltada al ver de qué humo negro y marcado emanaban del agarre de Kalai.

—Sabía que con el beso tu vendrías y me tendrías de esta forma, esa sería una confirmación—Por ese instante no supe reconocer a Doeg, no conocía esta parte de él, esa sonrisa como si el mundo fuera un chiste, como si no le imputara tener su vida en peligro—. Me impresionas.

¿Qué le ha pasado al Doeg que conocí en la estación? Me pregunte también de qué confirmación estaba hablado y que teníamos que ver nosotros y él. Kalai gruñó, su otro brazo le tomó del cuello y ese acto me arrebato la respiración, Doeg en cambio apretó el ceño sintiendo el dolor, ese toque que le impedía respirar con mayor facilidad.

— ¿Confirmación de qué? —Arrastro, su voz era grave y escalofriantemente ronca comparada con el crepitado de sus llamas.

— ¡Kalai ya basta, no lo dejas respirar! —Grite, mi mano apretó su muñeca cuando le aceró sacudiéndolo. Mis ojos persiguieron el desliz del objeto que resbalaba debajo de la capa de Doeg, su talle grosor hechos para durar por mucho tiempo, esa era el arma con el que le disparo a Aretta y me protegió— ¡Suéltalo!

Me ignoraron.

—La confirmación no es para Neriem, y mucho menos para mí o los dioses, esta confirmación es para ti, me sorprende que no puedas entenderla, ¿o es que solo te estas haciendo?

— ¡Deja de jugar, niñito, y responde! —Gruñó amenazante sacudiendo y retorciendo su cuello en el agarre.

Doeg se quejó, los nervios empezaron a carcomerme la piel cuando aún él, mi gente, mi familia, le encanto a Kalai, sin miedo.

— ¿Es qué no te das una idea de lo que quiere decir?, ¿en verdad mueres de curiosidad de saber su significado?

Kalai torció sus carnosos labios:

—Si en algo te equivocas, es que no soy el que morirá hoy, así que habla mientras te quemo vivo—Mis ojos se rasgaron tras su amenaza, contemplando el avivado humo que ahora, tras los siguientes quejidos de Doeg, desbordaron desde su piel al exterior, desapareciendo durante su levantamiento. Me desespere a tal grado que cada musculo mío se apretó y mis brazos se estiraron, uno tomando el arma, otro empuñado golpeando el hombro de Kalai.



Lizebeth Honny

#10 en Ciencia ficción
#139 en Fantasía

Editado: 26.03.2018

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