Kät'os: La Zarina del Tormento

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CAPÍTULO 6. KÄT'OS, VACÍA OSCURIDAD.

Tiempo había pasado ya desde que los siete supremos lucharon entre sí, Nö’Os aún recordaba cada segundo de la batalla contra su hermano el señor del fuego. Evocaba con rabia cómo su hermano Fhÿr’Os le había hecho sentir tantísimo terror –cómo se hacía con la supremacía del Universo en tan sólo unos segundos sin poder ser detenido por nadani nadie–, le dio una lección que nunca olvidaría; si uno de ellos reinase sobre el resto sería elfin de la existencia del Universo, todo volvería a su estado principal, al vacío ininteligible delprincipio, cuando aún no existía nada más a parte de la esencia material junto a las siete formasetéreas que eran ellos originariamente. El colmo de todo fue que el señor del fuego, a pesar dehaberle mostrado a Nö’Os que no le era santo de su devoción, fue capaz de dejar a un lado susdiferencias con él para defenderle de sus hermanos Äg’Os y Ëlh’Os. Incluso aunque estos dosúltimos eran los causantes de que su pecho en esos momento estuviese atravesado por una granlanza de hielo, no podía odiarlos más de lo que odiaba a su cálido hermano; no podía remediarel poder sentir esa rabia por ver que su hermano Fhÿr’Os era uno de lo más buenos entre lossiete, y que lo perdonaba y lo olvidaba todo en cuestión de tan sólo unos segundos. El caparazónllamado orgullo de Nö’Os estaba más herido, dolorido y mermado incluso que la herida quellevaba en el pecho. A pesar de que esa enorme estalactita le estaba arrebatando la vida a cadasegundo que pasaba, seguía luchando con un furor y un desprecio impresionantes –su odiohacia Fhÿr’Os era lo que le mantenía vivo aunque estuviese herido de muerte–. Se juró a símismo que se recuperaría para acabar con su hermano, no le perdonaría la vida por más que selo implorase de rodillas, por más que intentase convencerlo o por más que se ofreciese acualquier tipo de servicio, estaba sentenciado a muerte por mano de Nö’Os.

Öbs’Os también estuvo sumergido en un vasto mar de pensamientos. En una intensa batallainterior, él también recordaba cada segundo de la batalla que los siete hermanos tuvieron entresí. Pero parecía ser, que sólo él pudo apreciar que no fueron exactamente los siete quieneslucharon, su hermana la iluminada apenas hizo nada para detener la batalla, era como siesperase a que acabaran matándose los unos a los otros. Lo único que hizo fue lanzar un destellopara cegar a Nö’Os, pero no hizo absolutamente nada más, tan sólo se limitó a mantenerse almargen de la batalla y observar. El supremo oscuro sentía repulsión ante este tipo de postura,sentía asco por comprobar que su hermana Kïn’Os no sentía ningún aprecio por ellos y menospor él –por ser exactamente todo lo contrario a ella–. No podía creer en ese sentimiento queyacía en su interior, creía estar loco o quizá atontado, puede que aturdido por la batalla; pero enlo más profundo de su ser y de su oscuro corazón sabía que aquel sentimiento siempre estuvoahí. Desde que dejaron de ser seres etéreos, vio la belleza que su hermana Kïn’Os tenía y quedóperdidamente enamorado de ella, esa luz cegó sus ojos y alumbró entre las sombras queformaban cada fibra de su ser y su cuerpo. Öbs’Os nunca confesó lo que sentía por Kïn’Os pormiedo a ser rechazado, aprovechó la oscuridad para esconderse a sí mismo y enterrar sussentimientos para siempre, sin que nadie tuviese posibilidad de acceder a ellos de ningunaforma. Era un ser bondadoso y pacífico, tan bondadoso y piadoso que sería incapaz de atacar aotro ser vivo, y sólo sería capaz de entrar en una guerra por necesidad o por salvar la vida deotros que corriesen peligro –como bien hizo hacía tiempo para salvar la vida de aquel hermano aquien estaba llevando a cuestas en esos instantes–.

Se hizo una promesa que jamás rompería, juró con el corazón en la mano y el alma en la bocaque dejaría de tener sentimientos a partir de ese momento. No sentiría nada por nadie, ya quecomo él era todo lo contrario a Kïn’Os, esperaba que ella hiciese la promesa de sentir algo y asísufriese y sintiese en sus carnes lo que es ser rechazado por la persona a quien se ama.

Ambos hermanos tuvieron mucho tiempo para pensar en sus cosas, había pasado bastantedesde que huyeron a toda prisa del mundo central de reunión de las siete estrellas etéreas;pasaron días, años enteros quedaron atrás, quizá décadas incluso, el caso era que amboshermanos perdieron la noción del tiempo mientras se ahogaban en ese mar llamadopensamiento. Estuvieron vagando sin rumbo por el espacio durante un lapso tan grande, quecuando decidieron despertar de su longevo letargo, todo a su alrededor era desconocido. Nuncase habían alejado tanto en una dirección sin rumbo fijo, sin conocer ni tan siquiera el nombre delas estrellas que los rodeaban. Algunas cosas habían cambiado, notaban la energía de nuevosseres, de los nuevos ahijados de sus hermanos, y también el cambio en las energías y la fuerza desus hermanos –y que el tiempo no corría en favor de Nö’Os–, así que después de doce décadasvagando por el espacio sin decir nada, el moribundo decidió romper el silencio a pesar de susheridas y que sabía que con ello las pocas reservas de energía que le quedaban se podrían agotar.



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En el texto hay: muertes, guerras, drama

Editado: 08.10.2018

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