Kät'os: La Zarina del Tormento

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CAPÍTULO 7. DESCENSO AL INFIERNO.

Hacía ya un par de horas desde que Kïn’Os colisionara brutalmente contra el suelo deÄaluks’Fhÿr quedando inconsciente por el golpe. Las sombras habían atacado porsorpresa y mermaron las fuerzas de sus enemigos. Tenían la situación prácticamentebajo su total control. Los pocos supervivientes a la guerra de los tres planetas y los eksüi sevieron obligados a retirarse al suelo äaluks para poder defenderse. Ïlch’Laksäarr fue el únicoE’nön superviviente de los tres bandos que se habían enfrentado entre sí hacía ya casi un día.

Ahora se encontraba luchando tanto codo con codo junto a los äaluks, laksäerr, ksaerïta y eksüi,como espalda con espalda del E’nön de estos últimos: Ëltt’Ho. Todo había ocurrido con talrapidez y brutalidad que se vieron aún más mermados en fuerzas para poder defenderse, perode todas formas, algo les impedía caer exhaustos, una fuerza imparable había nacido de ellos deforma súbita y sentían que debían hacer lo justo y correcto. Todos, sin falta quisieron proteger ala única diosa que quedaba viva entre ellos y luchaban con una ferocidad imparable. Seayudaban mutuamente, se protegían los unos a los otros, parecían ser una gigantesca manada,en esos instantes sentían que formaban parte de algo real, de una fuerza vital y etéreaimparable: la esperanza.

 

Ïlch regresó al pasado recordando lo que había ocurrido, todo lo que vieron sus ojos fue tansúbito que aún no podía creerse que se encontrara en esa situación. Vio desde la lejanía queKïn’Os apareció de repente de la nada junto a un gran ejército frenando al que en ese instanteera su dios y había renegado tanto de él como de sus hermanos y enemigos. Kïn’Os le propinóuna sonora paliza a Fhygëld’Os en cuestión de segundos, pero cuando parecía que lo tenía a sumerced, millones de sombras surgieron de la nada, tanto en el espacio sideral, como en el suelode Äaluks’Fhÿr; todo aquel superviviente a la guerra de los tres planetas se vio atacado sinremisión por su propia sombra. Ïlch perdió toda noción del espacio y el tiempo, pues tuvo queprestar atención a aquellos que le rodeaban y atacaban, al poco tiempo se sintió un fortísimodestello que desconcertó a todas las sombras que luchaban en tierra firme dándole ventaja a losque pretendían aniquilar. Todos se concentraron en la batalla de forma unánime y aquellaemboscada sombría quedó frustrada gracias a un gran ataque por parte de äaluks, eksüi,ksaerïta y laksäerr, igualando así las fuerzas con sus nuevos enemigos.

A los pocos minutostodos los allí presentes sintieron toda la agonía que llevaba consigo el grito que profirió Kïn’Osal contemplar a Fhÿr’Os muerto. Ascendió a toda velocidad para matar a Fhygëld’Os, y al pocose sintió un gran estruendo en la superficie del planeta de fuego. Los eksüi descendieron a tierrapara defender a su diosa, pues ella había sido la que había creado aquel estruendo al habercolisionado contra el suelo a toda velocidad.

Ïlch se vio forzado a volver al presente por un zarpazo que recibió en la cara por parte de unaenorme sombra, que se disponía a rematarlo, pero el aguijón de Ëltt’Ho la atravesó frustrandosu ataque en cuestión de segundos. <<¡No te distraigas imbécil! ¡Si lo haces morirás!>>, exclamó elE’nön de luz intentando alentar a su nuevo aliado. Ïlch se encontraba conmocionado, aquelúltimo golpe le había afectado bastante, pero lo que más le dejaba atónito, era el hecho de que leprotegiera el E’nön que en esos momentos tendría mil razones para matarlo. El campeón de losbípedos acuáticos sonrío con confianza y comenzó un avance implacable, empuñando con fuerzaa Tï’ks comenzó a desgarrar, empalar y destrozar a toda sombra que se interpusiera en sucamino; defendía, ayudaba y protegía a todo aquel que no fuese una infame sombra. No sabíaexactamente el motivo, pero el objetivo que tenía en mente con ese avance era llegar hasta laseñora de la luz. Ëltt’Ho y el resto de eksüi le seguían en fila desde atrás, cubriéndole lasespaldas de forma implacable e impenetrable; y sin previo aviso, lo rodearon y lo cerraron en uncírculo bastante ancho cuyo único punto débil a ojos vista era el aire. ¿Se puede saber que hacéisseres de luz? –Preguntó el E’nön acuático intrigado y con expresión ceñuda.

–E’nön de agua, te estamos cubriendo porque necesitamos que nos hagas un favor.

–Replicó Ëltt’Ho mientras aplastaba a una pequeña sombra de un aguijonazo.

–Te escucho E’nön de luz…

–Lo primero, mi nombre es Ëltt’Ho, y lo segundo, ¿eres capaz de generar una lluvia?

–Lo primero, mi nombre es Ïlch’Laksäarr, y lo segundo… ¿qué tipo de lluvia?



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En el texto hay: muertes, guerras, drama

Editado: 08.10.2018

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