Kät'os: La Zarina del Tormento

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CAPÍTULO 8. SUSURROS EN LA SOMBRA.

Nardyoräk no era más que un remoto planeta oscuro, situado en la misma galaxia en que la habitaba el planeta más conocido como Äaluks’Fhÿr. Yacía en soledad y total oscuridad, como si esperase en silencio que alguien llegara y cambiara las desoladas condiciones en las que existía.

Una gran y espesa nube negruzca y triste cubría sus cielos, y la noche se había apoderado deforma constante de su semblante, dándole un tono deteriorado a la vez que amedrentador.

Nadie habitaba aquel mundo excepto un ejército de sombras que se habían apoderado de su fazhacía bien poco. El mismo planeta recordaba con tristeza sus antiguos días en que el sol bañabasu cara. Había una gran variedad de criaturas felices y ociosas sobre su superficie, retozaban yjugaban tranquilas, alegres de tener una vida sencilla y sin preocupaciones, sus árboles y plantasofrecían un maravilloso arco iris al espectro ocular, y sus mares eran perfectos, cristalinos y deaspecto muy saludable. Pero un día, quiso el destino ver aquella paz turbada por un gigantescodedo negro, que se incrustó en la tierra firme y vigorosa que poseía, como si alguien le estuvieraseñalando mientras le reprochaba el haber hecho algo terriblemente malo e imperdonable. Eldedo se expandió convirtiéndose en una siniestra garra, y se adueñó de todo aquello cuantoposeía, llevándose consigo la luz y la felicidad. Las criaturas felices y despreocupadas seconvirtieron en siniestras figuras de ojos de color amarillo opaco, siendo tan sólo un vagorecuerdo de lo que antaño fueron, ensombrecidas por la rabia y el odio; sus árboles y plantas sesecaron o murieron y sus mares se convirtieron en gigantescos y apestosos pantanos.

AhoraNardyoräk, no era más que otro planeta triste y desolado con la esperanza de ser rescatadonuevamente por la luz a la que tanto anhelaba y adoraba.De repente, sin previo aviso, en un claro de una gruta subterránea que yacía en lasprofundidades de una gigantesca montaña del planeta Nardyoräk, una luz se manifestó trayendoconsigo a un grupo bastante extenso de seres extraños. Eran Kïn’Os y los nuevos eksüi –de entrelos cuales estaban los únicos laksäerr, ksaerïta y äaluks supervivientes a la guerra de los tresmundos, que ahora se habían convertido en äaluks en honor a la nueva diosa que habíanacogido como su avatar y estandarte, por méritos propios–. El más extraño del grupo, el serencapuchado con rostro de espejo, Al Äksa’Dur, estaba a la cabeza de todo el grupo, como sisupiera a dónde tendría que dirigirse.

Habiendo dejado Äaluks’Fhÿr atrás tenían que llegarhasta el planeta Ïniar, y el viaje sería largo y tedioso. Por tanto, tenían que fiarse de alguien querealmente supiera por dónde iba y a dónde iba; así que por decisión unánime y por las propiasdeclaraciones del guía, resolvieron que él los llevara hasta la tierra donde antiguamente sereunían los siete supremos.

–¿Dónde…? –alcanzó a decir un eksüi ígneo siendo interrumpido porla rápida intervención de Al Äksa’Dur– ¡Calla! No hables en voz alta, si quieres decir algo,tienes que decirlo mediante la mente.

Notaron algo bastante raro todos los miembros del grupo, y era que el hijo de Fhÿr’Osy Kïn’Os ya no tenía ese deje pasivo en la voz como queriendo ocultar sus emociones, omantenerse distante, ahora se le notaba más cercano y menos frío al expresarse.

–Lo siento, tansólo quería saber dónde estamos… –explicó el äaluks agachando la cabeza en señal devergüenza.

–Tranquilo hermano, tampoco he tenido tiempo de explicaros nada. Disculpa si hesido muy brusco, pero la situación requiere máxima discreción y sigilo. –Replicó Al Äksa’Dur.

La respuesta llenó de dicha a casi todos los presentes, no por la respuesta en sí, sino por laforma de expresarla, aquel misterioso ser ya no parecía una persona que ocultara algoimportante, ahora parecía una persona sencilla y amigable, e incluso transparente.

–Muy bien,ahora escuchadme todos, y así no habrá más oportunidad para las confusiones –comenzó aexplicar– estamos en el planeta Nardyoräk, antiguamente fue un planeta espléndido, ahora eschocante, está repleto de sombras dispuesta a aniquilar todo aquello que no pertenezca asuyos o signifique una posible amenaza.

–Pero… –alcanzó a decir Ëltt’Ho siendo interrumpido por la intervención de su nuevo guía <<turístico>>– Déjame acabar Ëltt’Ho, es importante. Luego podréis preguntarme todo loque queráis. Pero sin abusar, tanta pregunta me embota la cabeza. A partir de hoy, vayamosadonde vayamos, es posible que la gran mayoría de lugares y planetas estén repletos desombras asesinas y por tanto habrá millones de ojos avizores buscando nuevas presas. Lo quetenemos que hacer es movernos de planeta en planeta hasta llegar a Ïniar. Podremos tenerproblemas, seguro que sí, pero si actuamos como os pido que hagáis nos ahorraremos muchosenfrentamientos innecesarios.



LOBO FANTASMA

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En el texto hay: muertes, guerras, drama

Editado: 08.10.2018

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