Kät'os: La Zarina del Tormento

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CAPÍTULO 11. EL KHÄIDOM: UNA NUEVA ESPERANZA.

Kät’Os se encontraba mirándose las manos, palpándose el cuerpo y regocijándose con su nuevo poder. Físicamente no había cambiado en absoluto, tan sólo había cambiado el color de su tez, que había pasado de pálida a ligeramente dorada. Si antes tenía el aspecto de una aterradora dama, ahora con su nueva fuerza y su tan notable esencia, era sencillamente espeluznante. Su belleza física no tenía igual en todo el Universo, lo peor de todo era que desde hacía unos pocos minutos –gracias a la absorción de sus dos nuevos poderes– emanaba un aura tan sensual y suntuosa que nadie podría ser capaz de resistirse a sus perversos encantos. La mirada de sus ahora amarillos ojos había cambiado, ya no sólo tenía una grancantidad de mal y odio concentrada en ellos, ahora tenía el erotismo, la lascivia y el viciograbado en ellos. Sus ropas habían cambiado por completo, llevaba un camisón de lino negroque dejaba ver todas sus dotes femeninas sin ningún pudor, con toda la descarada intención.

Sus antebrazos estaban vestidos con dos pulseras doradas que se enroscaban cuales serpientes, ysus pies iban calzados por botas que no los ocultaban para nada, y se cerraban en varias correastrenzadas hasta las rodillas. Ya no existía nada ni nadie capaz de detenerla, tenía a su favor laesencia de cuatro seres, y aunque la separaran de los otros tres dioses con los que se fusionó,nadie podría arrebatarle ese aspecto y esa viciosa sensualidad que había adquirido pues tambiénhabía adquirido más conocimiento, gracias a la última fusión que había completado. <<Lë’El,Däss’Ira, Terhäsci, Ëlg’Ho, T’Iri, Ïszt’Ho y Äd’Hur… acudid a mí, os lo ordena vuestra diosa yemperatriz absoluta…>>,ordenó con su sensual voz por vía mental. Los siete convocadosacudieron en seguida, aparecieron arrodillados cada uno desde un vórtice espacio–temporaljusto frente a su emperatriz.

Habían cambiado también su aspecto al igual que hicieron suspadres. Portaban una armadura completamente negra, fabricada por completo con huesos deanimales. Como yelmo llevaban la parte superior de cráneos humanoides con sus nombres enidioma ancestral, grabados en la frente. Las corazas óseas le cubrían el cuerpo por completo, ydesde debajo de sus hombreras caía una larga capa negra en la cual estaba el nombre de Kät’Osen el idioma ancestral bordado con piel y sangre. Sólo uno de ellos destacaba entre los siete:Ëlg’Ho; puesto que era un no muerto, su aspecto era aún más tenebroso por un aura humeante yverdosa que le rodeaba por completo. El cráneo que debería ser su yelmo era su propia calavera,que ardía dentro de una llama oscura y negra. La capa le cubría medio rostro de tal forma quesólo se le veían las cuencas de la nariz y los ojos.

–¿Qué desea nuestra ama y señora? –Preguntómediante la voz mental, pues ya no podía comunicarse de otra manera.

–Preparad a mis huestes, reunidlas en los cinco planetas que hay a nuestrosalrededores, y una vez lo hagáis, avisadme… vamos a la guerra… –explicó Kät’Os.

–Como ordenes, madre… –accedió Ëlg’Ho.

–Dejad de llamarme así… yo no tengo hijos, sólo siervos, leales siervos…

–Tú haces y deshaces según tu voluntad, mi siniestra emperatriz…

–Así es, y como yo hago y deshago, esta es mi voluntad: a partir de este momento,vosotros seréis “Azagärssu ïkksuu” mis “aniquiladores ancestros”. Os doy el poder y lalibertad de actuar según vuestro veredicto. Y tú Ëlg’Ho, puesto que eres el más poderoso detodos ahora mismo, eres mi E’nön.

–Gracias por concederme el gran honor de acceder a un cargo que gustoso acepto…

–Venga, largaos de aquí. ¡Ya!

E’liko se había visto obligada a batirse en retirada del mundo en el que había visto aquel nuevoamanecer. De forma inesperada, emergieron mares de sangre y sombra; los cielos seencabritaron y una tormenta escarlata bañó los cielos, los suelos se rasgaron y de susprofundidades miles de millones de cadáveres reanimados surgieron. Los pocos rayos de luz quehabían bañado aquel mundo hacía tan sólo un día se ennegrecieron de nuevo, pero muy alcontrario de lo que hubiera tenido que pasar, E’liko sintió que la fuerza de la esperanza seguíaardiendo dentro de su sombrío corazón y acompañó sus fieros zarpazos y mordiscos junto a unafuria desbocada generada por una gran frustración.

Los no muertos comenzaron a caer enmanada, la hembra de dientes de sable no se andaba con miramientos ni con ningunacompasión, ya le daba igual el método que tuviese que utilizar, de las argucias que tuviera quevalerse e incluso de las tácticas de combate; lo único que quería era destruir el reinado de Kät’Osy a todos sus secuaces, aunque en ello le fuese la vida.



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En el texto hay: muertes, guerras, drama

Editado: 08.10.2018

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