Kät'os: La Zarina del Tormento

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CAPÍTULO 12. EL FELINO PÁLIDO Y LA BESTIA BERMELLÓN.

La situación en el antiguo paraíso de reunión estaba que ardía. Se notaba la tensión en el ambiente desde kilómetros de distancia, los siete seres misteriosos emanaban una fuerza colosal y un poder inimaginable, en proporción, casi parecían poder igualarse a las tres supremacías. Fhÿr’Os los miraba muy interesado, y los comparaba con los veintiún jueces espectrales, veía algo en ellos que le resultaba claramente familiar, y sonrió confiado.

–Así que… estos en parte son mis nietos… –resolvió.

–Pareces un auténtico payaso, me extraña que aún sigas vivo… –dijo Ëlg’Ho.

–Te sorprenderías… jovencito…

–Desde luego no será por tu parte… de eso estoy seguro…

–Ju… me parece que vas a caer en seguida…

–Fhÿr’Os… yo fui quien se encargó de él la última vez… es justo que sea yo quien loborre del mapa por completo… –interrumpió Ak Dhüra’Dur. El mestizo de vacío y luz alzó lamano para repetir el ataque que provocó que la vida de Ëlg’Ho se extinguiera y recibió unainesperada sorpresa: su poder había sido bloqueado. Con expresión ceñuda y gran sorpresa, AkDhüra’Dur intentó forzar su poder para manifestarse y no podía. Ëlg’Ho tenía un gran podermental, se había convertido en un ser muy poderoso gracias a la influencia y al poder de Kät’Os.

–¿Qué te pasa…? ¿Eres incapaz de usar tu poder…? Pobre alfeñique… –preguntó con sarcasmoel E’nön de los no muertos. Acto seguido, haciendo gala de su gran poder mental, lanzó una onda psíquica que arrojó por los aires al mestizo de vacío y luz.

–¡Padre!, ¡coge a mi hermano ymarchaos de aquí! ¡Ya! –espetó Äksa mientras lanzaba una enorme esfera de fuego pálido endirección a sus siete nuevos enemigos.

–Nadie se irá de aquí… hoy vais a morir, todos… –sentenció Ëlg’Ho haciendo un gestoa sus seis hermanos. Los siete comenzaron a avanzar con paso firme, en sus manos aparecieron espadones hechos de huesos, cuyos mangos tenían en su terminación cráneos de niños. Ver el adorno que tenían las espadas enfureció a Kïn’Os que, desapareció al usar su velocidad y apareció justo dos centímetros frente a Ëlg’Ho, conectándole un sonoro gancho ascendente que lo elevó más de diez metros en el aire. Sin frenar su ataque, la madre luz desapareció y apareció en el aire golpeando una y otra vez a Ëlg’Ho con una ferocidad tal, que cada golpe le hacía saltar varios pedazos de hueso. T’iri quiso acudir en ayuda de su hermano, pero Il Ärunm’Dur frenó sus intenciones con unsonoro cabezazo que la hizo retroceder varios pasos, estando aturdida y sin poder reaccionar recibió una dolorosa patada en el pecho haciéndola volar hacia atrás. Ïszt’Ho fue el siguiente que entró en la refriega para detener al mestizo de fuego y agua, pero recibió un sonoro puñetazo en toda la cara y después una rápida combinación de puñetazos en el estómago que lo dejaron sin aliento, ya que no podía reaccionar, fue rematado por una patada giratoria que acertó entre su cuello y su hombro derecho.

Los cuatro restantes atacaron combinando sus poderes de tal forma que hubo una colosal explosión que arrasó con la superficie del hemisferio sur del planeta. Cuando pasó la polvareda, y los siete aniquiladores arcanos pretendían empezar a celebrar su victoria, se dieron cuenta que habían cometido un gravísimo error: no haber tenido en cuenta al poder de la tierra; una gigantesca cúpula se había levantado justo en el último momento para protegerlos a todos.

Tërr’Os se encontraba con expresión seria y un brazo alzado apuntando hacia delante –donde había surgido la cúpula–, se relajó, chasqueó los dedos, y toda la bovedilla se convirtió en millones y millones de rocas punzantes apuntando de forma amenazadora hacia el ejército de las tinieblas.

–Vosotros decidís muchachos… os marcháis, o caéis… –avisó Tërr’Os con los ojos llenos de furia asesina.

–¡Ja! ¿Pretendes decirme que vas a acabar con nosotros así? –añadió Lë’El.

–Estúpido crío… ¿no sabes que en el amor y en la guerra todo vale?, ¿y que lo más conveniente es tener siempre guardados varios planes de ataque por si fallan los demás?

–Te arrepentirás de haberme llamado crío… –sentenció Lë’El comenzando a generarviento de la nada, un aullante vendaval comenzó a aglomerarse en las palmas de sus manos, cada vez más rápido y con más potencia, de tal forma que en poco tiempo se generó un gran escudo alrededor de los siete aniquiladores.



LOBO FANTASMA

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En el texto hay: muertes, guerras, drama

Editado: 08.10.2018

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