La amante

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CAPITULO 5. Boda, aniversario y las cosas van muy rápido

Los meses transcurrieron demasiado rápido, entre la organización de las actividades para la boda, los diseños de las invitaciones, la distribución de los empleados y todos los mínimos detalles que surgían a diario.

A todo aquello se le sumaba la búsqueda de un lugar para llamar hogar, una casa con unas cuantas especificaciones básicas para complementar la familia; tres habitaciones, un estudio, un jardín grande.

Si bien es cierto que cada uno tenía ya su apartamento, cuando los adquirieron no fue pensando en una familia numerosa, si no en sus desarrollos personales, entonces los dos pensaron que sería algo injusto, los conservarían como bienes individuales, así como sus empresas; siempre lo hablaron y serían muy justos con el tema.

Mientras en las relaciones se hable todo el tiempo, se augura buen futuro.

La fiesta fue un éxito total, la decoración, las rosas en cada mesa, amarillas como las soñó Sara durante tanto tiempo, todo de tonalidades similares, todo contrastaba de la mejor manera, con detalles sencillos pero únicos, se notaba el amor que se tuvo en toda la organización. Una celebración con un toque de elegancia y sencillez al  tiempo, algo que muy pocas veces se logra pero que se convierte en una combinación adorable.

Los días de pareja de este par son realmente encantadores, casi idílicos, realmente como muchos hogares lo anhelan; los problemas se comunican y se solucionan muy fácilmente, debido al gran amor que se tienen, y así es también como llevan sus negocios. Los dos inician el día muy temprano, siempre con un beso en la boca, aunque  ella arruga un poco la cara antes de dárselo, sincera le ha confesado que le da un poco de asco la idea de los gérmenes, a lo que él sonríe malicioso; salen a caminar de la mano, en ocasiones trotan un poco, se estiran y vuelven a casa para tomar el desayuno, equilibrado, nada que  no sea bueno para el organismo, salen de  casa, del lugar al que ahora llaman hogar y se dirigen a sus trabajos,  cada uno se esfuerza a diario para dar lo mejor de sí, siempre ha sido así. Se mensajean todo el tiempo, se llaman ocasionalmente y vuelven a casa  pronto, a la hora indicada para compartir la cena, comentar sus días y revisar los pendientes mutuos.

No les digo que es algo demasiado bueno, y es realmente bello que existan parejas así.

 

 

 

 

 

Un año se cumple desde la boda, y para él esta fecha es también tan especial como la propia ceremonia, así que con anticipación organizo un viaje al mar con su hermosa esposa, todo sería sorpresa para ella, no tiene la menor idea de lo que le tienen preparado; hotel de lujo, todo incluido con una habitación magnifica de una vista espectacular, exactamente él pensó que eso se merece la mujer que compartirá su vida, y llena sus días de gloria.

Por el contrario ella, aún no lograba encontrar el regalo adecuado para él, es que no quería caer en el cliché de un reloj o una camiseta, aunque obvio ya le había regalado esas cosas en alguna ocasión, pero no era una fecha tan importante como esta, es que realmente no podría ser cualquier cosa. 

Las horas de espera en casa se le alargaron un poco a ella, ya que él aún estaba en la oficina, así que seguía dándole vueltas a la idea, y por más que revisaba en el computador, nada le llenaba las expectativas, es que ella misma se repetía,

-Es el regalo de aniversario.

Y continuaba con la búsqueda del ideal,  mientras afuera comenzó a llover y bigotes, entró por la ventana rápidamente, si, como a todos los gatos, no es que le guste de a mucho el agua. Ella se levantó a cerrar la ventana y paso frente al espejo que tenía al lado de la misma, pero el reflejo que allí vio le hizo retroceder un par de pasos más, puso sus manos en las caderas y apretó un poco, sus ojos se entrecerraron, su boca hizo una mueca, característica de cuando algo le toma por sorpresa, no es lo típico de abrir la boca en O, o de tapársela con las manos, más bien ella es un poco única con sus gestos.

Caminó hasta la ventana y le cerró, se regresó por el mismo camino, pasando de nuevo por el espejo y palpando ahora el otro lado de sus caderas, exactamente la misma mueca, había algo que le llamaba un poco la atención,  se acercó hasta el teléfono y movió rápidamente la pantalla con los dedos, de nuevo entrecerró los ojos,  lo dejo en la cama, salió del cuarto, camino por el pasillo que conectaba con la cocina, se asomó por la ventana  sala y comprobó si aún llovía, paso por la cocina y reviso la estufa, en ella no había nada y ella lo sabía pero la presión del momento le nublaba la vista. Sonreía y  se ponía seria de nuevo, siguió caminando por la casa hasta oír el motor del carro apagarse afuera de la misma, se llenó aún mas de nervios, pero algo dentro de sí le recordó que él hombre que acababa de llegar le amaba, y por supuesto que se llenaría de dicha al recibir la noticia.



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En el texto hay: traiciones, sexo, amor

Editado: 20.08.2019

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