La amante

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CAPITULO 6. Una noticia, la primera prueba y decisiones en pausa.

Él levanto el rostro  para encontrarse con la cara triste de ella, se acercó lentamente, deposito las cosas en la mesa de la sala, se regresó para cerrar la puerta y bigotes se coló entre sus piernas, corriendo hasta el auto, le encantaba el calor que expulsaba el motor cuando le apagaban, Julián se asomó para comprobar que estuviera allí, entro a la casa de nuevo, cerró y se giró de nuevo hacia ella.

-Creo que estoy embarazada

Julián era más básico, sus ojos si se abrieron de par y su boca dibujo una gran “O”. Sonrió un poco y Sara suspiro como sacando los nervios que tenía adentro.

-Es una broma ¿verdad?

Un frio recorrió el cuerpo de la joven y le lleno de nuevo de temor, negó con la cabeza, mientras las lágrimas corrían de nuevo por su cara.

-Pero, ¿Cómo paso?, lo habíamos hablado Sara, no se supone que sea el momento- manoteaba y caminaba de un lado a otro- todo está organizado, teníamos un par de años solos, para disfrutarlos.

Ella le miraba desplazarse de un lado a otro mientras movía sus manos con rabia, no le conocía en ese estado, aunque para todo hay una primera vez.

-Encima no dices nada, por lo menos explícame como paso, la doctora dijo que era un método muy seguro.

-Lo olvide- menciono ella sin siquiera mirarlo.

-No entiendo, como que lo olvidaste, es lo único que te corresponde en este proceso.

Para Sara ya no era normal esta discusión, si bien era cierto que lo habían hablado y el acuerdo era no tener hijos hasta más de dos años de convivencia, tampoco es algo que se pueda controlar a totalidad, y finalmente el amor de los dos les ayudaría a ser padres. Ella comenzaba a enojarse, sin entender la desenfrenada respuesta del joven.

-Te estoy diciendo que lo creo, aún ni siquiera lo he comprobado, ya mañana iré por una prueba.

-No quiero hijos Sara, no aún.

Ella tampoco, no era el momento, pero si ya se dio estaba dispuesta a aceptarlo sin mayor temor, finalmente el miedo que ella sentía era mas por la reacción de él.

-No creo que se pueda hacer nada ya Julian.

-Claro que se puede, no seras la primera. Mañana te tomas la prueba y una ecografía, debemos estar totalmente seguros, y si estas en embarazo, lo mejor es ir a una clínica esas de abortos.

La joven ya no lloraba, ya no había espacio para los sentimientos frágiles, puso su mano sobre el vientre como por instinto y le miro con toda la rabia que en ese momento pudo reunir.

-Aquí – le señalo el vientre- mando yo.

-Perfecto- respondio mientras se encogia de hombros- tendras que escoger entre esa criatura o yo, ya te lo he dicho, no quiero tener hijos en este momento, no lo quiero- remarco las palabras- para todo tenemos tiempo, y lo que no se hace ordenadamente fracasa- puso su mano en la frente en señal de frustración- esto no funcionara así Sara.

-Pues me sentaré a ver como fracasa, pero no te llevaras por delante de ti, a mi hijo o hija. Y espero realmente estar embarazada Julián, porque al menos esta discusión tendría razón, si no, abra sido una muy fea forma de descubrir quien realmente eres.

Camino hasta la habitación de invitados y cerró la puerta con seguro, él camino hasta ella, y se detuvo en la puerta, trato de golpear, pero lo mejor era suspender un poco las cosas para cuando las energías se calmaran, regreso a la sala, tomo el sobre y lo guardo  en su bolsillo. Hoy no sería el día para descubrirlo.

 

 

Amaneció con restos de lluvia en las vías, el clima se sentía un poco más frio de lo normal en la calidad ciudad, él se despertó como era costumbre y salió a caminar a la misma hora de siempre, ella por el contrario permaneció en cama hasta estar segura que él se había ido. Salió de la habitación, tomo una ducha y empaco sus cosas, lo hacía muy rápido para evitar coincidir con él, sin embargo cuando iba saliendo, le encontró de frente.

-Buenos días Sara.

-Buen día Julián. Nos vemos en la noche.

-¿Noche?, pensé que iríamos juntos al médico.

-Te veo en la noche, con la respuesta.

Salió de casa y camino hasta el taxi que le esperaba, por lo general él le deja siempre en el local, pero hoy no sería así, un sentimiento dentro de ella murió con el comportamiento de anoche y raramente volvería a ser como antes.

Ya en el local, comenzó a ordenar las muestras de piedras que le habían llegado unos días antes, tenía un par de diseños para implementar en una nueva colección, pero en este momento no se sentía con deseos de hacerlo, archivo los bosquejos y despejo el escritorio, cuando tuvo un momento libre, en la soledad de su oficina, comenzó a llorar de nuevo, con mil cosas en su cabeza, entre esas la conversación intensa que tuvo con su esposo, se sentó casi derrotada por la presión y los nervios.



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En el texto hay: traiciones, sexo, amor

Editado: 20.08.2019

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