La amante

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CAPITULO 7. Positivo, muchas dudas y esos ojos.

 

Principalmente los problemas de pareja, se basan en la contrariedad que puedan tener con respecto a cualquier tema, realmente a veces son cosas que no ameritan disgustos, sin embargo, existen temas que no pueden pasarse por alto, que por más que se anhele, no pueden cerrarse por puro amor, temas tan grandes, como un hijo.

 

Ese mismo día.

Sara le solicitó entrar sola al examen, es lógico teniendo en cuenta que aún se mantiene el re celo de su actitud por la noticia, Julián acepto entre dientes, no le convencía mucho la idea, pero tampoco podría obligarla, en el fondo él sentía algo de culpa por la exagerada reacción.

Treinta minutos exactos acababa de confirmar en el reloj, y ella no salía del consultorio, él se lo pensó un poco, pero al final decidió acercarse al mostrador, la joven enfermera hablaba por el auricular de diadema mientras tecleaba lo que al parecer era la información que recibía. Él espero al recibir de la joven una seña con el dedo, lo que se traducía “en un momento le atiendo”. Comenzaba a exasperarse un poco cuando escucho desde atrás como la puerta por donde ella había entrado se abría, desde allí salía sara acompañada por una joven de más o menos su edad, pero con una bata blanca, intuyó que era la médico que la atendía. Observo unas lagrimas recorrer el rostro de su esposa, mientras la joven médico daba unas palmaditas en el hombro, a medida de consuelo; en el estomago del joven mil cosas se sentían, miedo, alegría, angustia, euforia, pero todo relacionado con la decisión firme que rondaba en su cabeza.

-No lo quiero- comentó en voz baja, casi tan bajo para decir que se escapo de su mente y salió por sus labios.

Sara levanto el rostro, como si la frase le hubiera llamado, sus ojos se encontraron con los de ella, caminaron hasta estar bastante cerca, ella se giro y con la mano al aire se despidió de la joven de bata blanca.

-Adiós Andrea. Gracias por todo.

-Adiós compañera- la joven se dio media vuelta, pero antes de cerrar la puerta, volvió el rostro mirando a Julián- Felicitaciones papá.

Y las palabras volaron hasta rozar los oídos de él, ni siquiera se percato del rostro que optó al entender lo que estaba pasando, sara le veía atónita, ahora ante el rostro asombrado de la amiga de colegio de ella.

Sara le sonríe corto a su amiga y toma de la mano a Julián, este no procesa movimiento así que debe jalonearlo un poco, lo que aumenta su ira y vergüenza, Andrea nota la incomodidad y más rápido de lo normal cierra la puerta del consultorio; sara se da por vencida, los sentimientos de rabia y pena la embargan, comienza a llorar un poco mas fuerte y camina hasta la puerta, recuerda el bolso en la mano de julian, lo toma ante los ojos expectantes y el rostro desencajado de su esposo, camina de nuevo hasta la puerta y sin más sale de la clínica, camina varias cuadras antes de oír desde atrás la voz de Julian, no se detiene, camina aún mas rápido, total faltan unos pocos pasos para llegar hasta el local, su respiración se acelera, casi corre y el cansancio esta aflorando. Por fin frente al local, empuja la puerta, sin notar el letrero de “CERRADO” que ella misma  diseño, confirma la hora, es medio dia, por supuesto que Lorena no está, camina unos pasos más hasta el local de rosas de la señora Berta, en realidad no quiere armar un alboroto, pero tampoco desea ver a su esposo en este momento, tiene miedo, pánico de la reacción que tome, cuando ahora si es mas que claro y verídico que un bebe viene en camino.

El local de Berta esta abierto, así que pasa derecho hasta las vitrinas donde la, casi anciana, atiende a un joven un poco mayor que sara, Berta asoma el rostro por entre los rosales amarillos que prepara cuidadosamente.

El local de Berta esta abierto, así que pasa derecho hasta las vitrinas donde la, casi anciana, atiende a un joven un poco mayor que sara, Berta asoma el rostro por entre los rosales amarillos que prepara cuidadosamente.

-Hija, ¿Estáis bien?

Sara continúa llorando y esta vez llama la atención del cliente, él levanta sus ojos y se encuentra con los de ella, la mirada del hombre es tan penetrante que por un momento sara se pierde, él le mira con tanta propiedad que pone en duda en ella si lo conoce de antes.

- ¿Sara? – Menciona Julián desde la entrada del local

Ella no gira, solo continúa llorando mientras Berta trata de entender que sucede.

- ¿Necesitas ayuda? – el hombre de ojos profundos trata de acercarse a ella, de nuevo esa mirada la inquieta un poco, pero no le incomoda.

-Berta, puedes por favor alojarme un par de horas acá, te juro que no es un buen momento para hablar con él. – gira un poco el rostro hacia Julián y se vuelve al cliente- le agradezco su ofrecimiento, pero manténgase al margen de la situación.



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En el texto hay: traiciones, sexo, amor

Editado: 20.08.2019

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