La amante

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CAPITULO 9. El primero o el ultimo, del uno o del otro.

El tiempo se hace corto ante las cantidades de ocupaciones y retos de los que ahora nos hacemos cargo, en palabras más concretas, no hay horas para tanta cosa. Sin embargo, seguimos insistiendo en ocuparnos más y más, llenarnos de cargas, ya sea para lograr mayor ingreso económico, mantener un estatus o simplemente tener ocupadas las horas en las que pensamientos incomodos llegan a nuestra mente, pero, quien determina si los pensamientos deben ser incomodos o impropios, si al fin de cuenta se repiten en nuestra cabeza, mil veces al día, es por algo.

Su nombre se repetía en la cabeza de ella todo el tiempo.

-Si hubiera sido un niño, hasta le pongo ese nombre

 Se dijo para si, en la privacidad de su inodoro, mientras esperaba paciente que su esposo saliera de casa, para no tener que despedirse de él.

-Muy normal, durar en la taza una hora completa, cualquiera lo hace, aunque por lo menos yo tengo un fundamento fuerte.

No quiso que las cosas así fueran, pero en ella era muy difícil olvidar la mala actitud de él, no se le puede culpar, simplemente es que su corazón no es tan fácil de manejar. Él debió considerarlo antes de fallarle a sus sueños, como lo hizo.

El aniversario de bodas se acerca y aunque las cosas entre ellos no estén tan bien como antes, no pasara por alto el día en que comprometió su vida al lado de su primer y único amor; así que el día seria perfecto, para los dos, por que ambos estaban ideando formas de sorprenderse y de fortalecer de a poco la relación que debe ser exactamente, para toda la vida.

 

EL DIA DEL ANIVERSARIO

Sara mira la pasta que cocino, con una sonrisa en su rostro, se siente especialmente realizada este día, era la primera vez que cocinaba algo, y le salía particularmente bien, aunque fueran pastas Alfredo, o un intento de ellas. El teléfono suena desde la habitación y camina lo más rápido posible hasta el, teniendo en cuenta que los ocho meses pronunciados de embarazo no le dejan manejarse muy bien. Tomo el teléfono y confirmo en la pantalla, era Julián, y teniendo en cuenta que casi era la hora de su llegada, no pintaba muy bien que estuviera llamando.

-Hola cielo, ¿Cómo estás?

Sara torció los labios, hasta el tono de voz de él le insinuaba muchas cosas.

-Hola cielo, bien. ¿Vienes llegando?

Y cerro los ojos como llenándose de fuerza para oír lo que no quería.

-De verdad lo lamento tanto.

-No entiendo.

-Recuerdas la venta de la cabaña a las afueras de la ciudad, la que nos representa un gran ingreso.

-Si

-Sucede que la persona que realmente esta muy interesada, solo esta hoy en la ciudad, te juro que traté con todas mis fuerzas, le insistí que nos viéramos mañana, pero es una de esas personas que hacen las reglas y nadie debe romperlas.  

Las lagrimas rodaban desde sus ojos hasta su cuello, una tras otra sin descanso.

- ¿Cielo?

Sara respiro profundo, trato de calmarse y volvió de nuevo a la llamada.

-Lo entiendo, de verdad, no te niego que duele, pero es algo que se escapa de nuestro control.

-Se que lloras, te conozco, pero te prometo que será el único aniversario que estaremos distanciados,

- O el único que tendremos. - menciono ella para sus adentros.

En palabras sencillas, el día fue particularmente corto, ni celebración ni nada, y pues ella no se iba a quedar esperando en la sala de la casa a que las horas pasaran lentas mientras se sentía miserable por lo que paso. Así que empaco sus pastas, se maquillo un poco y salió de casa, se dirigió hasta la tienda, el local de berta aún estaba abierto, así que entro con la intención de saludarla y compartir con ella algo de la preparación, pero su caminata fue interrumpida por un olor particular, que erizo su cuerpo.

Era el perfume de Enzo, estaba de espaldas a ella, y de frente a berta, sara sintió algo extraño, algo que no había sentido con tal intensidad, como si desde sus entrañas se perforara su estomago y de repente su piel comenzará a sudar aún en el excelente clima que estaban. Se mantuvo de pie unos instantes más, no se movía y no entienda a razón, hasta que Enzo, al sentirse observado, giro de repente, fue entonces cuando ella sintió marearse con mucha fuerza, mientras entrecerraba los ojos algo aturdía, podía ver en escenas pausadas, como él corría hasta ella y la tomaba en brazos. Ella finalmente se dejo caer, escuchando a lo lejos como golpeaba el suelo el recipiente en el que cuidadosamente almaceno la comida.

 

Unas horas más tarde



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En el texto hay: traiciones, sexo, amor

Editado: 20.08.2019

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