La amante

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CAPITULO 11.MIEDO Y CONFUSIÓN

La confusión suele ser un arma poderosa para el desastre; el miedo está ligado a la perdida. El miedo y la confusión en conjunto no permiten desarrollar la razón lógicamente. Veamos como Berta, Julián y Sara se enfrentan a esta arma poderosa.

La sangre se esparció rápidamente por la camilla donde Julián era trasladado hasta la sala de cirugía, en el cual se exploraría la ubicación de la bala que impacto su hombro izquierdo, Berta continua llorando al lado de Sara quien sedada aun logra balbucear su tristeza y confusión.

-Aun no entiendo señor, de que se trata este mundo de aciertos que nos pones en el camino.

Las lágrimas de la anciana llenaban su rostro mientras su, ahora presente esposo le tomaba la mano.

-No han dado reporte, ¿verdad mi alma?

El hombre solo mueve su cabeza con la intención de responderle a la esposa.

-¿A qué crees que se deba todo esto?

Se encoje de hombros y nuevamente le deja sacar sus propias conclusiones, como prácticamente todos los días y es que pareciera el secreto mejor guardado de esa relación, un hombre de temperamento pasivo y reservado al lado de una mujer explosiva e impulsiva.

Berta se pone en pie, truena los dedos y gira la cabeza, inhala y exhala de forma profunda sintiendo como el dolor y el miedo sale con cada respiración, la ansiedad por noticias la conduce hasta el stand de enfermería de nuevo, allí donde hacia algunas horas estaba investigando por unas flores, y ahora  por la salud delicada del esposo de  su hija adoptiva, al relacionarlo de alguna forma en su mente, algo se conectó, y aunque no quería darle importancia sabía que era algo que no podía dejar pasar, total, nunca se alcanza a conocer la verdadera esencia de las personas.

En su cabeza se repite la imagen del momento del disparo a Julián, trata de encajar en el lugar una rosa amarilla que vio caer de algún lado, de las mismas que reposan en el cuarto de Sara, pero solo cree haber mezclado las escenas.

Tal vez sea así, tal vez no.

Vuelve a la habitación después de insistir por un informe médico sin obtener respuesta, aun lo tienen en  sala de recuperación y eso solo deja concluir, por lo menos, que está vivo. Berta recuesta su cabeza en el hombro de su amado y permite que sus ojos descansen de las últimas horas, su mente por el contrario desea darle un vistazo más a la escena del disparo, y la ubica de nuevo en el momento donde vio caer la rosa amarilla, el mismo momento en que Julián toca el suelo por el impacto de la bala, y la sangre se mezcla con los gritos de angustia de Berta, la alarma del hospital y el tumulto de personas corriendo por todos lados. La mujer despierta de golpe, se orienta un poco y el esposo trata de calmarle con un abrazo pero ella esquiva los brazos, se dirige hasta el ramo de rosas de la mesa, tiene algo en mente y si lo descubre puede que todo tenga sentido.

El saludo un poco fuerte  interrumpe su camino.

-Buenas noches familia.

Todos se giran para ver al médico  de pie junto a la puerta, con una actitud de confianza que solo puede generar las buenas noticias.

-Les comento que el señor Julián se encuentra fuera de peligro, que la pequeña Ainara esta lista para marcharse al igual que Sara, y que apenas finalice el papeleo pueden ir a tomar un merecido descanso en casa, vaya que han tenido días revoltosos.

Berta, Sara y Jorge sonríen y se miran entre sí.

-Me retiro, felicidades por lograrlo Sara. Fuiste muy fuerte.

Sara asiente, supone que habla de la recuperación luego de la hemorragia o tal vez del control que mantiene luego del atentado a su esposo. Jorge sale de la habitación señalándoles con gestos que desea algo de café y que traerá un par más para ellas, ambas asienten para aceptar el pedido.

-Berta, dime que también estas algo confundida con todo esto.

-Pues claro que si mi niña, a quien le pasan tantas cosas, si no a nosotros.

-No te causa curiosidad que la policía no se haya presentado.

-Yo no lo he solicitado, ¿tu si?

-Es que no es por eso Berta, toda herida con arma de fuego es investigada por la policía, más cuando fue en la misma sala de espera de un hospital.

-Mi alma, dale paz a tu corazón, espera un poco y luego investigamos que paso, por ahora demos gracias a Dios por que Julián está bien, el pobre no ha podido saludar a su hija.

Sara tuerce un poco la boca, Ainara suelta un llanto y todos se concentran en ella, de nuevo el tema queda en el aire.

Las horas pasan y llega la boleta de salida de las dos mujeres, Julián debe permanecer un día más en recuperación mientras se le evalúa a totalidad, Sara decide pasar unas horas al lado de su esposo mientras despierta de la medicación para que finalmente conozca a su niña, no hay mucho que contar al respecto, tal vez sea el momento o la complejidad de lo sucedido pero el hombre solo puede mirar a la bebe y rosarle un poco el rostro, sonreír ante ellas y cerrar de nuevo los ojos para dormir profundamente. 



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En el texto hay: traiciones, sexo, amor

Editado: 20.08.2019

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