La Apuesta

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LA MESA DE LOS TREINTA Y TRES

-¿No te parece extraño Alejandro? Ya es casi medio día y no llamaron para informarnos algo de la actividad que realizaremos este día.

La última vez que paso algo parecido terminamos en un campo de concentración donde nuestros verdugos éramos nosotros mismos.

-Demasiado extraño Angeliqué-respondí-¿Estas en casa?

-No tengo ningún otro lugar, aún estamos fichados por los medios como delincuentes.

-¿Adiós compras?

Carcajeó al otro lado del teléfono.

-Si Alejandro.

-Bueno yo me despido Angeliqué, te veré más tarde en el club, aun debo averiguar dónde llevaron a Samanta.

-De acuerdo Alejandro, nos vemos.

Terminada la conversación di vueltas por mi casa, cada rincón estaba silencioso, entré al cuarto de mi hija y comencé a sollozar un poco por los momentos que recordaba pasar con ella y con Natalia, seguí caminando por todas las habitaciones, las imágenes en mi mente parecían tan reales, sentía que comenzaba a alucinar de tanta presión, podía ver como Samanta daba sus primeros pasos en el pasillo y me pedía que le bajara los cuadros para poder jugar con ellos, mientras Natalia trataba de complacerla yo intentaba que no hiciera capricho. Viejos tiempos que ya no volverán.

Tomé el teléfono nuevamente y marqué al número de Moreira, siendo todo esto obra suya él debía saber el paradero de mi hija, pero el tono de espera no dejo de sonar hasta que envió al buzón de voz; intente nuevamente y no hubo respuesta, según sabia servicios sociales debía notificarme algo acerca de donde fue llevada Samanta, supongo que todo paso tan rápido que no hubo tiempo para trámites legales, además, para ellos aún seguía encarcelado y a la espera de juicio.

Me arriesgue por llamar, ya que me sentía inquieto por esa situación.

-Buenas tardes-contestó la operadora.

-Buenas tardes señorita, disculpe la molestia pero necesito saber ¿Dónde se encuentra mi hija?

-¿Cuál es el nombre de su hija?

-Samanta…Samanta Tórrez.

-Señor Tórrez-se alarmó-tengo entendido que usted está bajo custodia de la policía.

Tenía que mentirle, así quizás me diría donde estaba mi hija, la parte negativa era que estas unidades estaban conectadas, mi historial y las acusaciones no me favorecerían mucho, traté de pensar en algo rápido.

-Es correcto señorita, pero mi abogado consiguió un permiso para poder saber…

-Escúcheme señor Tórrez hasta que su caso este resuelto no puedo darle ninguna información acerca de su hija-interrumpió.

-Por favor señorita, al menos dígame si se encuentra a salvo.

-Ella está a salvo en nuestras manos señor Tórrez.

-Eso no me basta…-murmullé.

Tenía que saber que ella halló un lugar donde resguardarse, tenía que escucharlo de ella, tenía que proteger a mi hija, comencé a quebrarme nuevamente.

-¿Señor Tórrez? ¿Sigue ahí?

-Si…pero veo que es inútil razonar con ustedes…para estar más tranquilo, adiós.

-Espere…le diré algo-me detuvo-la llevamos a un hogar temporal a las afueras de la ciudad, se queda con una familia de trabajadores de nuestra organización así que puede estar tranquilo, ella estará esperándolo cuando salga, es todo lo que puedo decir.

-Gracias…

-Mucha suerte señor Tórrez.

Cuando colgué fui directamente al sillón a recostarme mientras me desahogaba tumbando cualquier cosa que viera a mi paso, no me di cuenta del momento en el que me quede dormido.

Desperté a las tres de la tarde, fui a la cocina para preparar algo de comer, mi casa estaba totalmente desordenada, teniendo tiempo todavía, decidí revisar la libreta de Whirlphol una vez más, parece que todas las respuestas para sobrevivir a esto se encontraban allí.

Al finalizar todas las hojas de lo que según yo se trataba de historia por la forma en la que estaba escrito, dediqué mi atención a la lista con treinta y tres nombres que vi anteriormente, mi persona junto con Doyle, Whirlphol, Reyes y los demás del club incluidos Patiño y Aramayo figuraban en esa lista con diferentes números combinados con una letra del alfabeto español:

  • 0
  • 2p Leslie Robles.
  • 1p OswaldCooperfield.
  • 3p Margaret Doyle.
  • 18c Sir Alexander Whirlphol.
  • 20m David Reyes.
  • 13r Alejandro Tórrez.

La lista continuaba del mismo modo, un número de mayor valor precedido de un número de menor valor y número aleatorio posterior pero no correlativo con la numeración que conocía del 1 al 100, por más que quise no lograba acomodarla, el patrón de letras ni siquiera correspondía al número que estas tenían en el abecedario; copié la lista en un papel blanco y con un lápiz marqué una “x” junto a los nombres que de los fallecidos, dejando un total de ocho sobrevivientes incluyéndome.



R.V.V. KORSA

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En el texto hay: suspenso, sociedades secretas

Editado: 23.04.2018

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