La Apuesta

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GENERACIONES

Han pasado ya veinte años desde que falleció mi padre en aquel horrible accidente al tratar de ayudar a unas personas para que escaparan de un incendio cerca del lugar donde realizaban las reuniones de su club de millonarios antes que el dejara esta asociación y donara todos los fondos a las beneficencia, mi madre falleció unos años antes en un accidente aéreo.

Estoy a pocas horas de graduarme de la universidad con honores y aun así no logro superar esas pérdidas.

-¡Samanta! ¡El desayuno está servido!

-Ya bajo.

Afortunadamente una buena mujer me adopto, conocía a mis padres antes que fallecieran, nunca me pidió que la llamase mamá como puede ser algo clásico en una adopción y me contaba muchas cosas sobre mi padre, cosas que necesitaba saber.

-¿Ya estas lista para tu gran noche?

-Aún no séqué ponerme con este cuerpo…debería hacer dieta…

-¿De qué hablas? Si tienes la figura escultural de tú madre.

-Es en serio-le dije.

-Samanta ya hablamos de esto muchas veces, no tienes nada porque sentirte acomplejada y si alguien quiere molestarte solo dime…

-¡Ya no soy una niña para que me trates de esa forma!-grité y subí las escaleras corriendo.

Me encerré en el cuarto nuevamente, la tristeza no provenía de algo físico, eso lo sabía muy bien, me sentía insegura de mi misma al no estar con mis padres. Nunca sabré si ellos en verdad eran buenas personas o unos arrogantes, nunca sabré si mi padre estuvo allí cuando mi madre murió o se desligó totalmente en su mundo, las palabras de una buena mujer que me recogió no eran suficientes para conocerlos a profundidad.

-¿Samanta…?

-Déjame tranquila Anzhelika.

-De acuerdo Samanta…estaré aquí esperándote cuando quieras hablar.

Guardé silencio.

-Alistaré todo para tu noche importante…-anunció.

Estuve durante mucho tiempo tratando de calmarme pero lloraba desconsoladamente por las dudas que inundaban mi mente, estaba tan concentrada en ello que sin darme cuenta me quedé dormida, desperté a las cinco de la tarde cuando un tráiler paso haciendo escándalo por mi calle.

-¡Cállate!-grité tratando de superar el tono de su bocina.

Abrí la puerta de mi cuarto y encontré una bandeja en el piso junto con una nota:

Come y luego ven a la sala que debo contarte una historia antes de tu acto.

Me salté la comida y baje las escaleras, Anzhelika estaba sentada en uno de los sillones leyendo un libro.

-¿Qué paso Anzhelika?

-No te diré nada hasta que no comas o al menos traigas tu comida para que hablemos mientras tanto.

-No tengo hambre-respondí.

-Y yo tampoco tengo ganas de decirte nada puedes volver a encerrarte a tu cuarto.

-Esta debe ser la discusión más tonta de la historia.

-No es una discusión Samanta, es un intercambio de intereses…tú quieres saber y yo quiero que te alimentes bien.

Anzhelika solía ser amable con todos, nunca tuve ninguna queja de ella, pero cuando se enfadaba sacaba a relucir otro de sus talentos, una vez un sujeto intento robarme frente a la puerta de mi casa, Anzhelika llegó justo antes que me hiciera algo y le dio la que estoy segura fue la paliza de su vida. No quería que eso me pasara, aunque no creo que Anzhelika sería capaz.

  • Acepto…comeré aquí.

-Gracias-me dijo.

Baje mi comida y me senté junto a ella.

-¿Recuerdas todo lo que te conté sobre tu padre y tu madre?

Asentí.

-Quiero que lo olvides todo

Casi escupo la comida.

-¡¿De qué hablas?!

-Hace veinte años, un seis de agosto como este…tu padre y yo iniciamos un juego…una apuesta por nuestras vidas.

Cuando Anzhelika comenzó a relatarme todo aquello no podía creérmelo.

-¿Quién les hizo todo eso?

-Ya te di dos nombres Samanta…pero la organización que orquestó todo eso es muchísimo más grande y poderosa como para que alguien pudiera hacerla caer.

-¿Todo eso…solamente porque quisieron apoderarse de los negocios que tenían?

-Efectivamente.

-Cuéntame sobre la vez que salvaste a mi padre.

-Un día después de hablar con tu padre por teléfono unos hombres entraron a mi casa armados y no tuve otra opción que dejarme llevar-hizo una pausa-me dejaron en una cabaña lejos de la ciudad, intente soltarme durante horas hasta que lo logré, caminé por la carretera cercana y pedí aventón a la ciudad, cuando llegué al club la puerta estaba cerrada y por fuera había una inscripción en francés, al leerla el mecanismo de apertura se activó, el doctor John Carnegie sostenía a tu padre el cual estaba herido de bala…de no ser porque logré escapar no séqué les habría pasado.

-¿Por qué no puedo recordarlo?-comencé a lagrimear.

-Cuando viste morir a tu padre en aquella explosión quedaste en un estado de shock y te desmayaste camino al hospital, estuviste dormida durante una semana cuando despertaste se me recomendó mantener un bajo perfil en cuanto al fallecimiento de tus padres, lo tomaste muy bien ese entonces



R.V.V. KORSA

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En el texto hay: suspenso, sociedades secretas

Editado: 23.04.2018

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