La Bailarina y el Príncipe. N°2 Serie Amigos de la Realeza

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Capítulo 1 "Ansiedad"

“¿Por qué me tenía que pasar esto a mi?”. Era lo primero que se me venía a la mente. Miré por la ventanilla del auto y traté de tranquilizar mis pensamientos derroteros. Seguramente todo se ha tratado exageradamente y Jonathan tan solo tiene unos golpes que pronto sanarán y todo volverá a la normalidad. “Piensa en positivo Arianna” me animé a mi misma para no caer víctima de la ansiedad.

Miré hacia a la derecha y disimuladamente detallé al espectacular hombre que estaba a mi lado. El príncipe Charles Beckett. Nada más y nada menos. Aun no puedo creer que él me haya ayudado a averiguar sobre la condición de mi hermano y mucho menos que él mismo me esté acompañando a Liverpool, donde lo tienen recluido. Es como algo fuera de lo normal. Es decir, no es común que una persona de la realeza te acompañe a un lugar para resolver un problema familiar, cuando en realidad no son tan amigos para hacer ese acto de responsabilidad. El príncipe Charles y yo, hablamos muy poco, aunque las veces que lo hicimos fueron confidencias lo que nos contamos, cosa que no había hecho jamás con nadie y supongo que él tampoco. Así que puedo decir que ambos sabemos cosas de nosotros que otros no. Quizás por eso, es que Charles me está ayudando con lo de mi hermano. Suspiré. Era mejor no darle muchas vueltas a las acciones de Charles y tan solo no pensara en nada y así no incrementar el dolor de cabeza que me está comenzando. Miré por última vez el hermoso rostro durmiente de Charles, y me acomodé para hacer lo mismo que él, dormir.

***

El tiempo en el auto pasó tan rápido que ni me di cuenta. Ya estábamos a tan solo unos cuantos metros del hospital donde estaba Jonathan. Podía escuchar los latidos de mi corazón. ¿Será que Charles también los puede escuchar? Porque es como si a cien kilómetros se pueden escuchar cada latido. Tragué grueso y limpié mis manos sudadas en el pantalón. No podía dejar de estar nerviosa. ¿Y si Jonathan estaba muy mal? ¿Qué haré? Dios mío no había pensado en nada de eso. Porque si a él le pasa algo no sabría que hacer, él es mi única familia viva que me queda. En mi garganta podía sentir ese mal sabor de la ansiedad. Hacer el esfuerzo era muy grande.

De repente, sentí una mano muy caliente cubriendo la mía, y de inmediato observé los bellos ojos verdes de Charles. Él me miraba con tranquilidad y pasividad. Estaba sereno y con su gesto trataba de darme algo de serenidad. Lo podía ver en sus ojos.

- Deberías calmarte un poco Arianna---Charles medio sonrió y mi corazón comenzó a latir a mil por horas--- sé que es difícil para ti, pero tu hermano estará bien.
- ¿T-tu lo crees?---pregunté sin poder evitar tartamudear
- Si---Charles apretó mi mano con delicadeza y quise llorar por su amabilidad--- y estaré contigo para cualquier cosa que suceda.
- Gracias Charles---sollocé un poco---no sé ni cómo pagarte
- No digas nada de eso---él frunció el ceño--- te estoy ayudando porque eres mi amiga. ¿o no te consideras mi amiga Arianna?---lo miré a los ojos y supe que realmente nunca podría ser su amiga, no con estos sentimientos de amor y deseo que llenaban cada parte de mi existencia, pero él está comprometido y eso es una gran barrera imposible de saltar, así que me tocaba ocultar esos sentimientos y actuar como una amiga.
- Claro que te considero un amigo Charles---forcé una media sonrisa--- muchas gracias por ayudarme. No sé cómo habría hecho sin ti.
- Siempre te ayudaré Ari---él agarró mi mano y besó mis nudillos. Me puse nerviosa, porque tan solo el sentir sus labios rozar mi piel, mi cuerpo se puso en tensión. Es como si me hubiese electrocutado. Espero que él no se haya dado cuenta de mi sensibilidad hacia él. Así que le dediqué una sonrisa nerviosa y retiré mi mano con delicadeza. Charles me miraba con intensidad  y no sabía qué hacer, a dónde mirar.  Me salvó el chofer, cuando se estacionó y dijo que habíamos llegado. Suspiré. La puerta del lado de Charles se abrió y él se bajó, para luego ayudarme a bajar. Mis nervios volvieron a atacarme. Caminamos hacia la entrada. Ahí nos esperaba un hombre de traje negro. Se puso a hablar con Charles en su propio idioma. Yo miraba angustiada las puertas de vidrio. Quería ver a Jonathan pero a la vez tenía miedo. ¿Era normal no? Los dos hombres terminaron de hablar. Charles agarró mi brazo y me dijo que entráramos. No pregunté de que hablaron. Mi garganta no quiso cooperar.

Caminamos por el pasillo, siguiendo al ayudante de Charles. Subimos por el ascensor. Cada minuto parecía una eternidad. Mientras caminábamos, podía escuchar cada paso como si fuese tuviese un eco gigante. Paramos frente a unas puertas de vidrio. Charles me observó con atención. Yo estaba tensa. Algo pasaba. Su rostro no era el normal que tenía.

- Arianna---hasta su voz sonaba extraña--- lamento decirte que tu hermano, está más grave de lo que pensábamos.
- ¿Qué sucede Charles?--- no sé ni cómo pude hablar
- Esta mañana lo han internado otra vez en la UCI. Al parecer se complicó con los pulmones---las palabras de Charles me sonaron como a lo lejos--- pronto vendrá el doctor que está a cargo de tu hermano para que nos dé un diagnostico general--- lo miré impávida. No puede estar sucediendo esto. Tal vez estoy en una pesadilla. Quizás todavía estoy en Qatar. Me pellizqué para hacer razonar a mi conciencia. Nada. Estoy despierta. Miré a Charles y luego a las puertas de vidrio que me separaban de mi hermano.



Dafi

Editado: 04.12.2019

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