La Bailarina y el Príncipe. N°2 Serie Amigos de la Realeza

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 4 "Entierro"

Lentamente me dirigí a la habitación donde habían puesto a mi hermano. Con terror sujeté la manilla de la puerta y me quedé parada ahí queriendo huir como hiena, pero respiré hondo y pasé con piernas temblorosas. Mi corazón se encogió como una pasa. Ahí estaba mi querido hermano cubierto de tubos. Pálido como una hoja. No parecía él. Me acerqué poco a poco. Con temblor agarré su mano y contuve las ganas de llorar.

- ¡Oh hermanito! ¿Por qué pasó esto?---reprimí las lágrimas y con un nudo en la garganta besé su frente---gracias por ser un hermano genial, maravilloso y amoroso. Siempre fuiste el mejor. Siempre pendiente de mí. Te quiero mucho Jonathan. Que tu alma consiga el descanso que merece. Adiós mi hermoso hermano--- no pude evitar llorar mientras me despedía. Esto era horrible. Jamás pensé que esto pasaría. Estuve unos minutos más y salí de allí para que Raven también se despidiera. Caminé sin ver realmente y salí para los jardines de la clínica. Hacía un frío espantoso, pero no me importaba. Mi corazón estaba tan frío que dudo vuelva a estar como antes. Me senté en uno de los bancos de cemento y estuve allí un largo rato. No quería pensar, pero era inevitable recordar el pasado. Eran tantas cosas que tuve que encerrarme contra mis propios pensamientos para no derrumbarme. A lo lejos escucho mi nombre, así que me levanto del banco de cemento y camino con el cuerpo entumecido por el frío. Raven me llamaba desde la puerta de la clínica.

- ¿Dónde estabas Ari?---preguntó con los ojos rojos de llorar.

- Por ahí---respondí con desgano. Ella no me dijo nada solo se me quedó mirando un rato. Suspira un poco y prosigue.

- El doctor quiere saber qué vamos a hacer--- la miré sin verla realmente. "¿Qué vamos a hacer?" pensé rota---Ari.

- Lo que él diga Raven---respondí casi sin voz. Ella me miró preocupada y me abrazó.

- Estoy contigo Ari---Raven me abrazaba fuerte como si quisiera reconfortarme pero yo no sentía nada---papá se encargará de todos los papeles para el funeral y el entierro

- Gracias Raven---dije ronca. Entramos a la clínica y fuimos a buscar al doctor. El momento había llegado.

***

Creí que no volvería a pasar por esto, pero aquí estoy parada frente al ataúd del único familiar que me quedaba. La persona que me conocía más que yo misma. La persona que más amaba en mi vida. Las personas a mi alrededor me abrazaban y me daban sus condolencias, pero yo no los escuchaba, solo asentía monotonamente para darles alguna respuesta. Raven siempre estuvo a mi lado, dándome fuerza pero simplemente no la podía sentir.

El tiempo pasa y yo sigo sin sentir nada. Ni siquiera puedo llorar. Mis ojos están secos. Es como si esto le estuviese pasando a otra persona, no a mí. A lo lejos de mi mente, escucho las palabras del padre, hablando de la misión que cumplió mi hermano en la tierra, pero ¿qué sabe él? A mi hermano le faltaban muchas cosas por cumplir. Él no sabe nada. Nadie sabe nada. Nadie comprende nada. No saben que sin Jonathan todo está acabado. Es difícil estar solo. Para nosotros crecer sin padres fue muy difícil. Y ahora me quedo sola. Nadie comprende lo horrible que es estar solo.

Veo como bajan el cuerpo de mi hermano en esa fosa horrible. Las personas a mi alrededor lloran. "¿Por qué lo hacen si yo no puedo y soy su hermana?" pensé con dolor. Raven sujetó mi brazo e hizo que nos fuéramos. Ya no había más nada que hacer. Mi corazón quedó sepultado con Jonathan.

Raven me llevó hasta su auto. Ambas íbamos en silencio. El camino a casa era corto. Raven no quería me quedara ahí que me fuera a su casa, pero no quería. Yo solo deseaba estar sola en mis propios recuerdos. No quería ser amable ni cortes con nadie. A pesar del dolor, tuve que ser paciente con las personas que me daban sus condolencias, cuando en realidad quería mandar todo al infierno y refugiarme en mi propio dolor. No saber de nadie. Raven se estaciono frente a mi casa.

- ¿Seguro que estarás bien Ari?—me preguntó Raven preocupada

- Si, estaré bien—contesté forzando una sonrisa

- ¿me llamarás si tienes problemas?

- Si---contesté para que solo se quedara tranquila. Ella me dio un abrazo que no pude corresponder. Me bajé del auto y me despedí con una mano. Busqué las llaves de la casa. Raven me había dado las que tenía ella. Subí las escalinatas de la casa y abrí la puerta. Me di la vuelta y me despedí otra vez de Raven, ella me lo devolvió y arrancó con su auto. Yo me volví hacia la entrada de la casa, cerré los ojos y retuve el aliento. Di un paso y luego otro de forma mecánica. Después de tanto tiempo, ya estaba mi hogar. "ya no es un hogar Arianna" me dije a mi misma. Ya no era un hogar porque mi hermano no estaba. Ya no habría una sonrisa de bienvenida cuando llegara de gira. Ya no habría una regañina preocupada por llegar tarde. Ya no habría galletas y pasteles de consolación. Ahora solo era una casa de un solo habitante. Cerré la puerta tras de mí y me fui deslizando por la puerta hasta que caí al piso. Abracé mis piernas y di rienda suelta a las lágrimas que estaban acaparadas por el dolor aprisionado.



Dafi

Editado: 04.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar