La Bestia

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Capítulo 31

—¿Qué pasa Leander?— él sigue parado afuera de la habitación, no cruza del marco de la puerta—¿Leander?—volví a preguntar esperando una explicación

—¿Si?—respondió sin mas

—¿Viniste a ayudarnos verdad?— no debo desconfiar de él, pero al no entrar me hace pensar que no puede por el embrujo que puse en la entrada para que los enemigos no pasen, esa es la única explicación por la que no podría entrar

—¿Pero qué pregunta? ¡Claro que sí!  ¿A que más habría venido?—respondió muy convencido

—¿Entonces por qué no entras?—insistí

—Es que… no puedo—dijo extrañado

Cuando dijo eso me di cuenta de que son ciertas mis sospechas, pero Leander no es enemigo mío ni de Evan, ¿o acaso la bruja estará jugándonos una trampa y suplanto a Leander? Esa explicación me parece más creíble, seguramente poseyó su cuerpo como lo hizo con Dina, pero no puedo estar del todo segura, tengo que comprobarlo, debo fingir que tampoco lo entiendo, así que por ahora no le diré del embrujo.

—¿Por qué no puedes?—pregunte con falsa confusión

—No lo sé, es como si ya no pudiera avanzar de aquí—dijo mientras parece tratar de entrar

Mi abuela solo nos observa, hasta que de pronto se acercó a mí.

—Él no podrá entrar— me dijo.

—¿Por qué?—parece que ella sabe la razón

—Él es el cazador, es enemigo de la bestia por naturaleza, aunque sean amigos, también son enemigos— cuando me dijo eso me sentí aliviada, no se trata de nada de lo que yo había pensado, ahora lo entiendo, él sigue siendo nuestro aliado, pero la maldición se interpone de nuevo.

—Olvídalo Leander, no podrás entrar, será mejor que yo salga—me levante con un poco de dificultad, pero al fin he dejado de sangrar

Tome los libros con mi brazo derecho, ya que el otro no lo puedo mover, fui a la entrada para dárselos a Leander, luego regrese por unas velas y un encendedor para iluminar afuera, ya que afuera de la habitación esta oscuro, nos sentamos cerca de la entrada para vigilar a Evan, pero de inmediato Leander noto mis heridas.

—Mila—dijo decepcionado y preocupado mientras pone y enciende las velas para iluminar—Te advertí que no te quedaras aquí, mira lo que te paso— termino de encenderlas y luego reviso mi pierna

—¿Qué te paso en el brazo?—pregunto al notar que no puedo moverlo

—Caí sobre mi hombro y creo que me lo disloque—respondí 

Se acercó más y trato de levantar mi brazo, pero de inmediato lo rechace por el dolor que me causa, y después dijo lo que tanto me temía. 

—Lo siento, pero tengo que arreglártelo, y no será muy agradable—dijo

—Lo sé—respondí sin ánimos

—No te preocupes, después de eso ya no te dolerá tanto

Suspire resignada, Leander se acercó de nuevo, con su mano derecha sujeto mi codo, y puso su mano izquierda sobre mi hombro herido.

—Lo hare a la cuenta de ¡tres!—y de un solo movimiento puso mi hombro en su lugar, solo pude escuchar un ¡Crack! De mi hueso, seguido de un profundo dolor, pero desapareció rápido, en su lugar solo quedo una molestia

—Ya está—dijo satisfecho

—Ya lo note—dije haciendo movimientos circulares con mi hombro, aun duele, pero en una menor escala—Gracias Leander, no solo por lo de mi hombro, si no por venir aquí

—No puedo dejarlos solos, después de todo yo también soy parte del problema, así que también debo formar parte de la solución, y sobre tu hombro, no habría pasado si me hubieras hecho caso—dijo en tono de regaño

—Oye no podía dejar a Evan solo cuando apenas lo había encontrado, él hubiera hecho lo mismo por mí—estoy segura de que así seria

—Ya veo, así que te gusta Evan—dijo Leander sin venir al caso, ¿O sí? 

—¡¿Qué?!—me quede sorprendida y sentí vergüenza, ¿Eso significa que es cierto?

—Tu reacción me lo dice todo—dijo entre risas

—Bueno yo…—no sé qué decir

—Tranquila lo entiendo, ya no somos unos niños Aileen—dijo para tranquilizarme



Cynthicena

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En el texto hay: amor, magia

Editado: 06.07.2018

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