La Bestia

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Capítulo 32

El sonido de los crujidos  se mueven por todo el lugar, nuestros ojos siguen ese sonido para ver hacia dónde se dirigen, el sonido llego hasta la cocina, y luego se detuvo, dejando todo en calma de nuevo.

—Iré a revisar, quédate aquí— Leander se puso de pie y se armó con su par de hachas para ir a investigar

—Espera, no vayas tu solo, yo iré contigo—es peligroso que vaya él solo, y no quiero que ahora  a él le pase algo

—Tú estas herida, además ¿qué hay de Evan? ¿Lo dejaras solo?— No quiere que vaya con él, trata de protegerme, y tiene razón sobre Evan, no lo puedo dejar solo, aunque este seguro ahí dentro quien sabe lo que pueda pasar, pero tampoco quiero dejarlo ir solo.

—No, no puede estar solo, pero tú tampoco debes ir, quien sabe lo que hay arriba, ¿Y si tampoco puedes verlo y te hace daño?—en este momento no es bueno arriesgarnos

—Todo estará bien—me juró

Se fue hacia la escalera y empezó a subir, aunque trata de no hacer ruido el rechinar de los escalones lo delata. Salió del sótano y empezó a revisar las habitaciones, lo sé porque puedo escuchar sus pasos, yo solo me quede parada junto a la puerta vigilando a Evan, ya que puede que mientras ambos estuviéramos arriba la bruja aprovechara para venir y atacar, así que lo único que puedo hacer por ahora es esperar que nada malo pase.

Después de varios minutos me empecé a preocupar, Leander no regresa y ya no escucho sus pasos, quizá sea porque está en el segundo piso o salió de la casa, pero no creo que haya salido, no escuche la puerta, pero entonces ¿Dónde está?

—¡Leander!—sin otra opción tuve que gritarle, no es lo más adecuado pero no puedo hacer nada más, espere una respuesta o algún sonido, pero no me contesta, no hay indicios de que alguien este arriba, sólo escucho el viento soplar, y cada vez empieza a hacer más frío, no tengo ni idea de la hora que es, pero imploro por que salga el sol lo más pronto posible.

—¡Leander! ¡¿Dónde estás?!— vuelvo a llamarlo pero sigue sin haber una respuesta, tendré que ir a revisar, Evan estará bien por un momento, iré rápido a revisar.

Con algo de dificultad empecé a avanzar hacia la escalera, pues no solo la herida de mi pierna me duele, también todo el cuerpo, esa bestia me dio una paliza. Una vez que subí los suficientes escalones como para poder ver arriba me di cuenta que hay un poco de luz, luz natural proveniente del sol, para estar segura ascendí por completo la escalera hasta la puerta, a través de las ventanas y de la puerta principal se puede observar los tiernos rayos de sol que van iluminando en un tono dorado, se siente la cálida luz en mi piel, fue un momento emotivo, ya que llegue a pensar que ni siquiera sobreviviría para volver a ver el día, pero deje pasar ese sentimiento y me concentre de nuevo en el ahora, reviso a mi alrededor en busca de Leander pero no está aquí, solo hay un desorden por todos lados, ¡Ya sé!

Ahora si podre despertar a Evan, baje nuevamente hasta el sótano para ir con él, aquí abajo sigue estando oscuro, la luz no llega a este lugar tan frío, por eso no me di cuenta de que ya había amanecido, entre a la habitación, sigue ahí sano y salvo, me arrodille a su lado, por lo que me dijo mi abuela sólo tengo que sacarle el puñal y despertara, primero quite algunas velas de su alrededor para cuando despierte no las vaya a tirar, las velas están  consumidas casi por completo, hay cera derretida en el piso, y algo de sangre seca por las heridas que tiene, pero parecen estar mucho mejor, no están sangrando y el color de su piel es roja, no parece estar infectada o putrefacta, así que debe estar bien.

Tome el puñal con mi mano derecha, espero que si despierte, siento nervios de pensar que no l hará, pero ahora lo necesito para ir a buscar a Leander y acabar con todo esto, empecé a sacarlo  lentamente hasta que salió por completo, increíblemente el puñal no tiene ni una gota de sangre, ni de la herida de su pecho brota tampoco, al contrario la herida empieza a cerrarse por completo hasta quedar como si el puñal nunca hubiese estado ahí, pero Evan no despierta, sigue sin moverse, me acerque a su rostro para tratar de sentir su respiración al salir de su nariz, pero no hay nada.

—No puede ser—empiezo a sentirme ansiosa y preocupada, ¿Por qué no despierta?—¿Abuela?—la busque en la habitación pero no está, quiero que me ayude a traerlo de vuelta aquí

—Evan, despierta—trato de hacerlo reaccionar

Recargue mi cabeza en su pecho para tratar de escuchar su corazón, y por suerte lo escuche, empezó a palpitar, suspire de alivio, y segundos después abrió los ojos y empezó a respirar de nuevo, sus ojos se mueven en todas direcciones tratando de ver en dónde se encuentra.



Cynthicena

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En el texto hay: amor, magia

Editado: 06.07.2018

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