La Bestia

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Capitulo Final

—¡Aileen! ¡Aileen!— escucho una voz familiar, parece que me llama desde lejos, pero mientras más la escucho es como si empezara a acercarse.

—¡Aileen! ¡Despierta!— abrí mis ojos pero no puedo ver con claridad, veo a dos siluetas a mis costados, pero no las distingo muy bien, están borrosas, puedo notar que estamos en un lugar cerrado, ya no estamos en el bosque, aquí hay oscuridad.

Siento que mi cabeza esta punsando, un poco mas arriba de mi nuca, pongo mi mano el lugar que siento el dolor, esta un poco hinchado, trato de enfocar mi vista y de entender un poco lo que esta pasando, pero inesperadamente cae agua sobre mí cabeza, empapándome casi por completo,  esta muy fría, pero me hizo reaccionar, pude ponerme alerta.

Parpadee un par de veces y pude ver bien ahora, y ya puedo distinguir a quienes están aquí, al escuchar sus voces puedo confirmar que son ellos.

—¿Aileen estas bien?—pregunta Evan preocupado

Y la otra figura es Leander, también puedo darme cuenta de que estamos en el sótano, pero no dentro de aquella habitación donde están las cosas de la abuela, ese lugar está cerrado, pero se puede ver que hay luz dentro, por el destello que sale bajo la puerta, nosotros estamos en el centro del sotano, desde aquí puedo ver las escaleras para subir al primer piso de la casa de mi abuela, de hecho la puerta esta abierta, pero antes de escapar debo analizar la situación.  

Frente a mi esta Evan, a mi izquierda Leander, los dos están sentados en el suelo, y frente a los tres, es decir en el centro de nosotros, hay cuatro velas agrupadas, de distinto tamaño cada una, parece que su única función es producir esa cálida luz característica de las velas para iluminarnos, y aunque no del todo, lo suficiente para ver lo que está sucediendo, voltee a mi derecha y veo que está un cazador, se trata del cazador que tiene el estómago derretido, no puedo creer que una vez me haya salvado de morir y ahora se convierta en mi verdugo, seguramente fue Annely la que causo este cambio en las almas, puedo ver que fue él quien me tiro el agua encima, lo sé porque tiene una cubeta vacía de la que escurren algunas gotas de agua, solo se quedó ahí parado viéndome por un momento y después se fue, sube las escaleras y cierra la puerta dejándonos solos, parece que solo quería que yo despertara.

—¿Aileen estas bien?— me vuelve a preguntar Evan

—Si... ¿Cómo llegamos hasta aquí?—intenete ponerme de pie, pero al moverme note que algo me detiene, asi que voltee hacia abajo a mirar mis pies, y me di cuenta de que  tengo puesta una cadena en el tobillo derecho, mientras que el otro extremo está fijado al suelo.

—Nosotros también estamos encadenados— dijo Leander, y ambos movieron un poco sus pies para comprobarlo, también están encadenados del mismo sitio que yo.

.

—¿Qué fue lo que paso?— les pregunto, pues solo recuerdo que volví a mi cuerpo y... solo eso.

—Al parecer, alguien nos trajo aquí y nos encadeno, y ya sabemos quién fue ese alguien, pero no sabemos para qué exactamente— dijo Evan.

—Cuando despertamos solo estaba aquel cazador que se acaba de ir, la bruja no, pero creemos que esta en la habitación, escuchamos ruido desde hace un rato— dijo Leander mirando hacia la puerta de donde proviene un poco de luz.

—¿No intentaron quitarse las cadenas? Ustedes son fuertes— les digo mientras jalo la mía tratando de quitarla del piso.

—Ya lo intentamos, pero no podemos— dijo Evan frustrado.

—¿Y piensan quedarse aquí sentados?—les pregunte, no es posible que ya se hayan rendido.

—No, estamos pensando en algo, pero es complicado, están cadenas tienen algo y por eso no podemos quitarlas, y además nos han desarmado— dijo Leander, también esta frustrado.

Hice el intento de quitarme la cadena, jale con todas mis fuerzas del extremo que está asegurado al piso, pero no fue nada efectivo, luego trate de sacar mi pie, pero tampoco me es posible, no puedo quitármela, de pronto note que mi collar esta de nuevo en mi cuello, me lo quite de inmediato y trate de hacer un conjuro para quitar las cadenas, pero no funciona, es como si algo lo repele, así que mejor me lo volví a poner, y mientras trato de pensar en otra forma de escapar se me ocurrió algo, ¡Mi abuela!

—Abuela, abuela—empecé a llamarla, pero sin gritar para que la bruja no me escuche.

—Sí, ella podrá ayudarnos— dijo Leander.

—¿Quién?— pregunta Evan confundido, y ahora que lo pienso él no sabe que ella está aquí de nuevo.

—Abuela necesitamos tu ayuda— y ella apareció a mi lado, me miro muy triste



Cynthicena

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En el texto hay: amor, magia

Editado: 06.07.2018

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