La Bestia Y La Bella

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 15

'AKIL AL HASSAM

Milly miró la mano que El demonio del desierto le tendía. Su educación la hizo estrechar su mano aún en shock al encontrarlo en la propiedad sin que nadie lo anunciara.

- Permitame presentarme, soy 'Akil Al Hassam, amigo y padrino de su esposo.

-¿Sabe alguien qué se encuentra en Rectory Mayor?- comentó frunciendo el entrecejo.

- No sé preocupe sí alguien de sus empleados supiera de mí arribo, estoy seguro que usted ya estaría enterada. - sonrió con un dejo de cinismo. - No, nadie me ha visto con excepción de usted. Le di la vuelta a la casa para venir a saludar a estos grandotes.

El perro gimió acercándose a el hombre replegándose en sus pantalones color caqui. Lo acarició. El resto de los perros se alborotaron tras la enorme reja que los mantenía alejados de los jardines de la propiedad.

- Imaginó que usted señor... Al Hassam es uno de los invitados a la cena de mañana.- se sonrojó sin saber como llamarlo.

- Si, y mí acompañante que sé quedo en el auto ya que no tenia deseos de estropear sus zapatos.

El sarcasmo en su voz le hizo recordar a su marido ausente.

- Entonces debo darle una disculpa por no tener preparado aún sus habitaciones. - levantó el rostro colocando su mano de manera de visera para tapar su ojos del sol. - Ahora iba a recoger unas flores, si usted quiere podemos volver a la casa y esperar en el salón con una refrescante bebida, mientras esperan a que preparen sus habitaciones.

- No sé preocupe, nosotros sólo ocuparemos una habitación. - Sonrió apenas nuevamente con malicia. - así que Georgie no tendrá mucho trabajo en prepararla, ella ya sabe cual es la que yo ocupo cuando estoy en Rectory Mayor.

- Por supuesto.

Ambos se quedaron en silencio. Milly no sabia que más decirle a un hombre como él, no lo conocía de nada excepto cuando llegó a la ceremonia civil con Max. Nunca fueron presentados, tal vez ante la premura del tiempo y los nervios de una boda que para nada había sido normal.

- Así que Max le ha abandonado el día después de su boda. - comentó con un dejó de ironía mientras se volvía a inclinar para acariciar el perro. - He hablado con él, me ha parecido una falta de atención hacia usted.

- No creo que eso le preocupe, - replicó Milly algo sonrojada. - usted conoce las circunstancias de nuestro enlace. Es su amigo.

- Si, lo soy. - la miró. - pero también creo que ambos han cometido un error al casarse de esta manera.

- ¿Habló de eso con él? A lo mejor hubiera podido evitar que él me obligara a este... absurdo enlace, ni siquiera nos conocíamos un par de semanas antes.

- Ah señora Blackthorne, dejame que le diga algo sobre Max - sé irguió acercándose a ella tomándola del brazo mientras caminaban hacia los jardines con el perro a un lado de ellos. - Lo conozco casi como a mi. Joseph Mathews ¿Su padre? - la miró - abuso de él, de la manera en que usted quiera llamar a la circunstancias que tuvo para hacerlo cuando robó a las empresas Blackthorne. Nunca ha permitido que nadie se aproveche sin esperar una represalia de su parte. - se detuvo abruptamente, - y debo decirle que su padre tuvo mucha suerte. Max nunca perdona. Nadie enseña a perdonar cuando no hay quien lo haga.

Milly se estremeció ante el tono de voz del demonio del desierto. Ambos no dijeron nada mientras seguían caminando por el adoquín, entre arbustos y flores.

- ¿Realmente va a decorar la casa con flores? - preguntó con un tono sarcástico.- Max lo sabe.

- No.

- Estaré esperando su reacción mañana que llegué de Londres.

- ¿Quiere pasar a la casa? - Lo miró apenas sonriendo con una chispa de interés ante su comentario. - Su amiga ya estará desesperada, la ha dejado sola mucho tiempo.

'Akil Al Hassam  sonrió alargando una mano dejando que ella lo guiase.

Milly dejó la canasta en un muro cerca de las jardineras y miró hacia el auto aparcado frente a la fachada gris y decorada por las enredaderas verdes. Una morena espectacular estaba recargada en el jaguar azul marino con los brazos cruzados aumentando el volumen de su busto. Vestía una falda corta de suave tela delgada y vaporosa dejando ver un par de piernas bien torneadas por el ejercicio, su blusa se entallaba a su esbelto torso con un tremendo escote. El cabello negro azulado caía como una cortina brillante sobre su espalda, desde donde se encontraba a penas podia verle el rostro.

Se acercó dejando que el demonio del desierto caminara delante de ella hasta donde la joven mujer. Ella lo miró antes de que llegara a su lado y corrió de una manera algo cómica con esos tacones tan altos hasta abrazar a el hombre atractivo como si fuera su salvador.

- ¡Oh 'Akil! - exclamó agitada, - me has dejado sola por mucho tiempo, pensé que ya me habías abandonado.

- ¿Salió alguien a invitarte a entrar a la casa?

- Si, pero preferí esperarte, - miró la fachada y se estremeció. - Este lugar me produce escalofríos.

Se aferró a él escondiendo su rostro en el fuerte pecho. Milly dio un paso hacia ellos esperando que él al menos la presentara con su invitada. 'Akil separó un poco a la hermosa mujer de su cuerpo y miró serio a la joven esposa de su amigo.

- Jazmín, vamos a que te presenté a nuestra anfitriona.

La tomó de la mano llevándola hacia Milly, que levantó una mano a su cabello esperando que la trenza estuviera bien hecha, no podia evitar sentirse algo insegura ante su aspecto.

Jazmín la miró de arriba a abajo con un dejo de desden en sus ojos castaños. Acomodó su larga cabellera y subió la barbilla indicando que estaba dispuesta a luchar por su hombre.

- Ella es Lady Mildred Blackthorne, la esposa de Max.

Los ojos grandes sé abrieron llenos de sorpresa. Se tambaleó un poco sobre los altísimos tacones y abrió la boca sin saber que decir.

- Ella..., Max..., ¡No puedo creerlo! - exclamó en un grito.

- Yo tampoco.



Maribel Sanchez

#34 en Novela romántica

En el texto hay: amor, romance, bella

Editado: 16.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar