La Bruja De Endor.

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Los Cuervos, El Demonio y la negra navidad.

"Los Cuervos" (Para Edgar Allan Poe)

Ese día que decidí ir de visita al cementerio de Westminster donde fue enterrado Edgar Allan Poe, sentí la necesidad de saber un poco más de su muerte, ya que no estaba muy clara del todo.

Sobre todo de su estado de Delírium trémens por el que paso y del cual no podía creer que tuviera abstinencia. Cuando estaba parado frente a su tumba, sentí una extraña sensación, de intranquilidad y de repente sentí una brisa caliente que invadía mi rostro. Los demás que acompañaban ese día la visita, parecía que no sentían lo mismo. Cuando todos parecían alejarse de la tumba, yo decidí quedarme un rato más y contemplar un poco más de tiempo la tumba.

Al fondo, pude observar como si se formara una figura de humo, en medio de unas tumbas que eran muy antiguas. No me asuste porque pensé que era el viento que las formaba, hasta que vi como salía un rostro humano de entre medio del humo.

Pensé que estaba fuera de mí, que la única cerveza que había tomado en el almuerzo tenía algo que ver. Me quede quieto hasta que la figura se acercó más. Por momentos pensaba que yo estaba alucinando como alguna sesión de láudano del mismo Poe, pero trataba de calmarme.

Después el grupo fue invitado a conocer la casa de Allan Poe en el Bronx, no pude resistirme a pesar de no sentirme muy bien. Cuando bajamos del bus, me parecía ver que alguien nos esperaba y miraba desde la ventana moviendo la cortina.

Cuando ya habíamos recorrido toda la casa, me fui al frente y decidí fumar un cigarrillo, a pesar de todo el cansancio, me sentía más relajado.

De repente a un lado de la casa pude ver como 3 cuervos peleaban entre sí, como buscando algo de comer, pero se desplumaban entre sí. No pude algo de comer cerca de ellos, así que me llamo la atención y trate de simular que no los miraba.

Un jardinero se acercó a ellos y se espantaron, salieron huyendo a un árbol cercano, era un anciano el que había limpiado por años esos rincones, de repente se vino una brisa nuevamente y formo un pequeño remolino frente a él. Yo trate de alcanzarlo y ofrecerle mi pañuelo para que limpiara su cara.

        En eso el anciano se tropezó con lo que parecía una pequeña piedra, cayó al suelo sin oponer mucha resistencia y justo cuando me acercaba a levantarlo, yo también tropecé. Pensé que había sido tan idiota como el anciano, pero al fijar la mirada al lugar vi algo como un anillo... cuando trate de tomarlo, me di cuenta que estaba muy pegado al piso, saque una pequeña navaja de mi bolsillo y trate de remover la piedra que parecía un anillo.

Cuando pude limpiar el área, uno de los asistentes que había presenciado el evento, se acercó y pregunto:

¿Qué es lo que ha encontrado?

Le respondí:

─ ! No lo sé todavía!

Cuando pude escarbar un poco más, logre tomar el anillo y trataba de sacarlo. Pero algo me detuvo... algo parecido a una rama quizás.

Cuando por fin pude escarbar un poco más, me acerque para ver que era. De repente sentí como me rodeaban varias puntas encima de la espalda y en la cabeza, trataba de usar mis manos y pude darme cuenta que eran los 3 cuervos que me atacaban con mucho odio.

El jardinero sacó un encendedor y pudo espantarlos, pero regresaban hasta que el jardinero salió huyendo. Ya con mucha furia me los pude quitar de encima hasta alejarlos.

En esos momentos me di cuenta que no era un palo lo que detenía al anillo, era un hueso de un dedo humano.

Cuando por fin vinieron los forenses, descubrieron todo un cuerpo enterrado en ese sitio, cuando hicieron muchas pruebas pudieron asegurar que en realidad, quien era dueño de ese cuerpo ya más que podrido... era el cuerpo de Edgar Allan Poe, que equivocadamente pensaban estaba enterrado en el cementerio de Westminster.

 

"El Demonio" (Basado en una de mis pesadillas)

"Ese día daban las 11:30 P.M. cuando decidí irme a dormir después de ver una de mis películas favoritas "El Exorcista", como acostumbraban en un canal de cable con una sección de películas de terror.

Apagaba las luces y cuando faltaba una, a la entrada de la habitación me percate que las cortinas bailaban con el viento, ya que estaban abiertas todavía... pero era tanto el sueño que no me importo y decidí dejarlas de esa forma.

Caí rendido en la cama que me dormí rápidamente, una leve brisa entraba todavía por debajo de la puerta, y dije que no importaba y me termine cubriendo con todo el cubrecama, me di la vuelta y seguía en la mejor etapa del sueño cuando ya el cuerpo del mismo cansancio cede y queda inerte...



Edgar A. Hernández

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En el texto hay: bruja, zombies, cuentos de terror

Editado: 24.07.2018

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