La buscaproblemas y el medio lobo

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Parte de crecer

―¡Fue divino! Bram apareció una rosa con su varita. No esperaba que se comportara así conmigo. Compramos dulces en Honeydukes. Sé que te gustan las plumas de azúcar y te traje varias, también unos bombones que te explotan en la boca, y grajeas de todos los sabores.

Abi recibió una bolsa pequeña de papel con sus obsequios, subió la mirada para agradecerle a su amiga, ésta sonreía mucho.

―¿Qué pasa?

―No sé qué habrás hecho para que Neuffert me levantara el castigo pero ¡Gracias, Abi!

―Vamos ¿qué más hicieron?

Violet contó que Bram le invitó una cerveza de mantequilla, y luego fueron al salón Je’te amour, un bar con temática romántica y mala ortografía. Se tomaron de las manos, él le robó un beso en la mejilla, y le dio otro muy cerca de los labios antes de entrar al colegio de nuevo.

―Entonces, oficialmente están saliendo.

―Pues sí. ―volteó a ver a la rosa en la copa, en su mesa de noche. Violet no dejaba de mirarla de vez en cuando. Bedelia, Keyra y Viona, sus demás compañeras de cuarto, estaban al tanto de que Violet ya tenía novio. No porque se los contara con detalles como a Abi, sino porque la vieron tomada de manos con Wallet antes de entrar a Hogwarts.

Viona entró al cuarto, con una túnica rosa con puños blancos bailando alegremente cada vez que se movía.

―Violet ¿has visto mi…? Ah, hola Abeill.

―Hey. ―Abi ignoró su evidente cambio en su voz, Viona no esperaba verla allí, y no parecía que le causara especial agrado tampoco.

―Violet, creo que perdí mi cintillo, el negro de lazo azul. Recuerdo haberlo tomado esta mañana ¿Lo has visto?

―No, no te he visto con él puesto hoy.

―Lo dejaste en el baño.

Ambas chicas miraron a Abeill. Ella no solía estar pendiente de ese tipo de cosas. Nunca.

―¿Segura? Ya iré a ver, gracias.

La falsedad en su tono era tan palpable que hizo sentir mal a Violet. Había hablado toda la tarde, pero ahora no sabía qué decir.

Abi recordó con dolorosa nitidez la escena de esa mañana.

Viona conversaba con sus amigas mientras se peinaba en el espejo del baño. Las demás se maquillaban un poco o se aseguraban bien sus adornos en el pelo o asegurarse de que sus joyas combinasen con sus cinturones, o cualquier cosa de ésas a las que Abi no prestaba atención.

Pero notó que Viona dejó su cintillo junto al espejo, yéndose distraída con los demás. Abeill se adelantó con obvia intención de hablar con ellas, y Keyra la notó. Pudo haber prevenido a las chicas de que querían hablar con ellas, pero en vez de eso, apuró el paso. Dejando a Abi con el brazo extendido y la palabra en la boca.

Abeill no era una chica sensible, pero su entrada a la adolescencia la estaba volviendo muy atenta a esos detalles. Lograba esconder sus irritabilidades con sus amigos, pero sola, en un baño…

Tomó el cintillo, con ganas de hacerlo pedazos, cuando notó que era realmente bonito. Tenía un lazo azul claro, sin adornos ridículos como los que solía usar Bedelia, con demasiados puntos o brillantinas. Era un cintillo sencillo. No supo qué pasaba por su cabeza, se lo puso, y se miró al espejo.

Su reflejo tenía algunas pecas en la nariz, cabello naranja que caía de cualquier manera en su espalda y hombros, ojos azules claros en forma de almendra y brazos levemente musculosos sobresaliendo de una camiseta negra. Su único toque femenino: el lazo en su cabello.

Era un contraste muy extraño. Se quitó el cintillo y lo dejó allí, dejándola con preguntas que ella consideraba ridículas. Regresó a la realidad. Violet le hablaba.

―¿Pasa algo con Viona?

―No… Keyra es una perra.

―¿Por qué dices eso?

Le contó la primera parte de lo que había pasado esa mañana. Violet reaccionó bajando las cejas y apretando los puños.

―¡Qué desagradable! Si tú nunca les has hecho nada… sólo una vez cuando asustaste a la Mimbulus Mimbletonia y las llenó de esa cosa horrible verde oscuro…

―Ni siquiera fui yo, fue ese estúpido cactus. ¿Crees que debería arreglarme el cabello?

―Y fue porque… ¿Qué? ¿Qué dijiste?

Abi se cruzó de brazos y se puso totalmente roja, tomó una grajea sin mirar.



Ali Bracamonte

Editado: 18.02.2018

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