La buscaproblemas y el medio lobo

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Enero

El andén 9 ¾ estaba repleto de alumnos apurados por despedirse de sus padres, nevaba, hacía mucho frío y todos querían entrar a la locomotora de una vez. Dentro en los pasillos los amigos se buscaban y se saludaban, aunque apretujados, preferían eso que aguantar el frío de afuera.

David encontró a Simon en King’s Cross, y entraron juntos al andén. Buscaban compartimiento por compartimiento a sus amigas, se encontraron a Bram Wallet y a su amigo Armand.

―¿Han visto a Violet?

―Yo la saludé, Lizarraga, pero… ―sonó el pito de vapor. Wallet le miró―. Seguro ya tiene un compartimiento y los está esperando.

―Seguramente. Nos vemos, Wallet.

―¡Claro!

Simon y David arrastraron sus baúles, el primero tenía una jaula de lechuza vacía adicional a su baúl, y fueron abriendo puertas esperando encontrarse a sus amigas. Saludaron a varios, interrumpieron varias conversaciones, y se iban, disculpándose. Bert y Jean jugaban ajedrez mágico junto a otros chicos que hacían de jurados. Mary Lupin y sus amigas les saludaron animadamente, y así, hasta encontrar otra escena más desagradable.

Se encontraron de frente a Sttank y a Fletcher, tras ellos, había dos chicas de Ravenclaw que se reían de algún comentario que había dicho uno de los dos.

―¡Locomotor Wibbily!

―¡Proteg-!

Simon no fue tan rápido, su varita casi se le cae de la mano, y cayó sobre David, con las piernas incapaz de controlarlas. Sttank se rió estúpidamente de su broma, y las chicas también.

David apuntó a Fletcher.

―¡Furnunculus!

El embrujo le dio a Fletcher en el cuello, donde comenzaron a salirle feas espinillas enormes.

―¡AAAaaaah! ¡Aaahhh!

―¡Flipendo! ―Sttank fue empujado hacia atrás, cayendo en el piso del compartimiento. Una de las chicas se levantó ofendida, y la otra sacó su varita. En el pasillo, algunos se asomaron para ver qué pasaba, mientras los chicos se defendían o respondían con encantamientos, que a veces rebotaban, una chica que iba pasando por el pasillo le estalló uno en el pie.

―¡Hey!

―¡Silencio! ―gritó una de las chicas. El encantamiento le dio a David en toda la cara. Simon aún no podía articular sus piernas, las sentía como gelatina inútil.

―¡Obscuro! ―Simon le dio a la chica, y ambas chillaron, sin saber qué hacer. Una ciega, y otra demasiado asustada como para responder el conjuro.

―¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?

La profesora Rand tenía una túnica color vino, y su rostro estaba casi del mismo color.

―¡Ni siquiera hemos llegado al castillo!

La chica que le estalló un maleficio en el pie estaba sumamente alterada y contó todo lo que había visto. Rand lo consideró válido, y le quitó las casas de Slytherin y Ravenclaw unos diez puntos, menos a Hufflepuff, que no le quitó nada.

Terminó los encantamientos con un movimiento de su varita, con lo que David pudo hablar y Simon caminar, y se quedó regañando a los cuatro atacantes dentro de su compartimiento. Simon y David se sonrieron de su suerte, y le agradecieron a la chica su ayuda.

―¡¿Ayuda?! Yo no les ayudé, sólo dije lo que pasó. ―y se fue ondeando su largo cabello marrón con la nariz muy en alto.

―Me recuerda a alguien…

―¿A Violet en primer año?

―Pues sí.

Finalmente abrieron un compartimiento, y un montón de rizos negros los recibieron. Violet los abrazaba.

―¡Feliz navidad!

―¿Están más… altos?

Simon se hinchó de orgullo por el comentario de Abi, y se enderezó. Dejaron los baúles mientras conversaban de sus vacaciones, David agradeció los regalos de cumpleaños por segunda vez, y se mostraron algunos regalos de navidad.

―Fue un buen cumpleaños.

―Es lo menos que podíamos hacer, hombre… sin contar con que todos vivimos lejos, ese día hubo una tormenta horrible ¿no?

―¡Suertudos! ¡Yo estaba a cuarenta grados! ―se lamentó Violet, sentándose en la ventana para ver la nieve.

Compraron comida en el carrito cuando pasó, y Abi comió tanto como siempre.

―¿No aprendiste nada en el curso de señoritas?



Ali Bracamonte

Editado: 18.02.2018

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